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Martínez Garbino: “El gobierno repite el error de tener una visión porteña de Argentina”

Emilio Martínez Garbino

Emilio Martínez Garbino.

El dirigente de Gualeguaychú, Emilio Martínez Garbino, analizó las primeras semanas de Alberto Fernández al frente del gobierno nacional.

A la hora de analizar los primeros días de gestión del nuevo gobierno nacional, Martínez Garbino afirmó - en declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza)- que “en líneas generales se está muy pendiente del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y todas las fichas están pesetas en lograr los dos años de gracia y mientras tanto se van tomando medidas que estén en línea con ese eventual diálogo y acuerdo, y nada más. Todo el peso este sobre lo económico”.

Criticó la forma en que “cómo se compone este gobierno”. “El discurso del presidente Fernández fue un buen discurso, al que uno adhiere plenamente y que hace pensar que estamos en una etapa que puede ser prefundacional en lo institucional porque hubo un traspaso de mando normal, no traumático, pero en la composición del gobierno se reincide en un error: hay una visión muy porteña de la Argentina”, definió.

Explicó que “más allá de que algunos miembros no sean capitalinos, están cooptados por la forma de proceder y de mirar de Buenos Aires y esto no es un dato menor. Argentina es un país muy grande, con distintas realidades y eso puede ser un problema a futuro, sobretodo en el tema social y en lo económico cuando tanto se habla de las pymes y se declama sobre las economías regionales y sin embargo hay un desconocimiento palpable”.

Respecto de la influencia de Cristina Fernández de Kirchner en las decisiones del presidente, consideró que “puede haber tensiones más a futuro, pero Alberto Fernández es una persona inteligente y quiere ser Presidente de la Nación, pero también sabe que es –de alguna manera- un tributario de la decisión de Cristina Kirchner, y le va a guardar fidelidad a ese respaldo que le permitió ser Presidente de la Nación”.

“Él es consciente de todo eso, no es un presidente que tenga poder propio y lo tiene que generar a partir de una buena gestión, de una buena relación con los gobernadores y de una muy buena relación con el interior del país. Porque el país después de las elecciones quedó con un norte empobrecido; un centro que componen Mendoza, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y la mayoría de la provincia de Buenos Aires, donde hay un país productivo que no acompañó electoralmente a este gobierno y ahí hay que poner puentes y diálogo, y luego hay un sur que todavía no tiene presencia significativa salvo ahora por Vaca Muerta”, describió.

En cuanto a esa relación con los gobernadores, opinó que “también tienen que aportar ideas y creatividad, no puede ser que hoy la aspiración máxima de un gobierno sea pagar sueldos y tener tranquilas sus provincias”.

“Por eso digo que estamos en una etapa que puede ser prefundacional en lo institucional pero el oficialismo actual tiene que evitar fisuras internas que puedan traducirse en conflictos de gobierno y definir rápidamente cual será la relación con el FMI y si puede haber un acuerdo, porque si logra esos dos años de plazo este gobierno tendrá el oxígeno necesario para reordenar una cantidad de cosas”, sentenció.

Sobre la conformación del Gabinete, consideró que “buscó un equilibrio en lo conocido, pero hay mucho más talento desparramado en el interior del país al que no se ha convocado. Es un error reiterado de todos los gobiernos, le pasó a (Mauricio) Macri y al gobierno kirchnerista, pensar que Buenos Aires sintetiza a todo el país y que se puede gobernar desde Buenos Aires”.

En otro orden de cosas, dijo que no le sorprendió la designación del exgobernador Sergio Urribarri como embajador en Israel: “No hago un juicio de valor pero no me sorprendió porque de alguna manera la expresidenta quiere hacerle un reconocimiento; creo que es más una decisión de la expresidenta”.

“Hay que tener cuidado con estas cosas, porque cuando digo que hay una etapa prefundacional en lo institucional en Argentina, es porque además de lo económico hay ciertos valores se han internalizado y se los ha hecho valer electoralmente. Hay que tener mucho cuidado con los gestos, las actitudes y las decisiones que se tomen, que de alguna manera puedan generar en la población la sensación de que la impunidad vuelve. Y este gobierno está tomando nota de eso”, concluyó.    

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