El entrerriano Franco Riva analizó su gran victoria en el inicio de la temporada 2026 del TC 2000.
El entrerriano Franco Riva fue el dueño de todas las miradas el domingo en el callejero de Buenos Aires y obtuvo su primer éxito personal en la categoría que inició su temporada 2026. Pocos días antes de empezar el certamen fue seducido a correr con un Chevrolet Cruze del equipo Pro Racing y su pasión por los fierros lo obligó a trabajar a contrarreloj contra el presupuesto.
Y domingo en una brillante carrera manejó la situación y se llevó una histórica victoria para Gualeguaychú, de esas que no se olvidan más por todo el ruido mediático que tuvo el escenario porteño.
“Fue un momento que lo soñé mucho, cada vez que veía las carreras o los podios de los demás añoraba estar ahí. Se dio por suerte, fue un momento indescriptible, que voy a guardar para toda la vida. De a poco estoy cayendo de lo que fue lograr esa victoria”, comentó.
Riva tuvo una gran clasificación el día sábado y al ocupar el sexto lugar, el sistema de invertir la grilla en los seis primeros lugares, le permitió ilusionarse con un triunfo. “Sabía que tenía un gran auto, largando adelante sabía que, si doblaba primero en la primera curva, me tenía mucha fe. En los entrenamientos de la mañana, si bien no metí una vuelta rápida, teníamos un buen ritmo. Mirando la adquisición de datos, cuando apretaba el auto estaba. El ingeniero estaba un poco preocupado, pero yo lo tranquilizaba porque sabía que tenía un cañón”, expresó a Uno Entre Ríos.
Cabe destacar que el entrerriano debió hacerle frente con su sedán a los autos de la nueva generación, los SUV y sobre la principal diferencia, destacó: “En velocidad final estábamos parecidos, lo que sucede es que en intermedia ellos llegan más rápido. Los sedán emparejan por la aerodinámica más baja de los autos. La realidad es que son parejos los autos, las SUV tienen un poco más de potencia, pero la categoría logró una paridad y transparencia increíble”.
El inicio de temporada no fue uno más porque se dio en un callejero, después de 13 años, ante un gran marco de gente y con un nivel superlativo del escenario. “Fue un evento a la altura del nivel mundial, la verdad. Cómo estaba diagramado el callejero con sus medidas de seguridad, con los ingresos, con el fan zone para la gente, con la cobertura mediática que tuvo, todo fue maravilloso. Ser uno de los tres privilegiados que ganaron en el callejero de Buenos Aires en la historia es algo único”, aseguró el piloto que tiene 54 carreras corridas en la categoría y que en 20 de ellas fue en los callejeros.
Otros aspectos de la gran victoria
Y la victoria corriendo en un circuito encerrado terminó siendo de las mejores satisfacciones para el piloto de 36 años. “Tenía muchas carreras en los callejeros, no me perdí ninguna de las que se hacían en Santa Fe y corrí las otras dos de Buenos Aires. Siempre me gustaron mucho. Teníamos muy poco presupuesto y en vez de decidir en ir a pistas elegíamos ir a los callejeros porque a mí me encantaba, me iba muy bien. Arriesgamos, pero los callejeros eran de elección nuestra. Entre Potreros de los Funes, Santa Fe, Buenos Aires, alrededor de 20 carreras corridas en callejeros”, valoró.
En cuanto a su reentré en la categoría, de la cual no intervenía desde 2023, comentó: “Estaba laburando en mi negocio, tenía decidido que no iba a correr más porque me costaba mucho juntar el presupuesto y recibí un llamado de Franco Morillo y de Vicente. Me dicen que querían que el Sedán siga siendo competitivo, me tuvieron mucha fe, me invitaron a correr y me dieron la mano, creyeron en mí y les dije que sí. Llamé a mis sponsors, les pregunté si me daban una mano, hicimos un esfuerzo de ambos lados, fuimos a correr y se dio todo esto. Yo no lo podía creer, el jueves me estaba haciendo la licencia médica, el viernes a la mañana fui a probar la butaca antes de salir a pista y terminar de esta manera es una locura”.






