La secretaria general de ATSA Entre Ríos, Mariela Ponce, describió un escenario crítico para los trabajadores de la sanidad en la provincia, marcado por salarios atrasados, pluriempleo y un sistema de salud tensionado por dificultades económicas estructurales.
“Hablar de los trabajadores de la sanidad en la provincia es hablar de un sistema de salud que se sostiene gracias a los trabajadores, pero también de salarios que siguen por debajo de la inflación”, sostuvo. En ese marco, remarcó que la pérdida de poder adquisitivo obliga a multiplicar las jornadas laborales: “Muchos trabajan en la parte privada, pero también en la parte pública, y esa recarga laboral hace que terminemos con trabajadores mal remunerados, agotados y un sistema de salud totalmente deficiente”.
Las declaraciones fueron realizadas en el programa Un martillo para darle forma - Radio Plaza, donde la dirigente sindical analizó el presente del sector en un contexto económico adverso.
Ponce recordó el contraste con el reconocimiento social durante la pandemia: “Éramos todos aplaudidos porque éramos esenciales y esperábamos un reconocimiento acorde, pero hoy lo que crece es la exigencia”. Según explicó, la combinación de bajos salarios y mayor demanda laboral genera un desgaste creciente en el personal de salud.
En paralelo, advirtió que la crisis también impacta en las instituciones. “El sistema de salud es una cadena”, señaló, al detallar que clínicas y sanatorios enfrentan problemas financieros vinculados a atrasos y bajos valores de prestaciones de organismos como PAMI y la obra social provincial. “Esto impacta directamente y va a impactar en los trabajadores”, afirmó.
Precarización y empleo en negro
Otro de los puntos críticos que marcó Ponce es la precarización laboral, especialmente en consultorios y geriátricos. “Tenés trabajadoras que están registradas media jornada, pero en realidad trabajan ocho horas. Las otras cuatro están en negro”, explicó. Y advirtió que esta práctica genera conflictos futuros: “Después el trabajador reclama y nosotros tenemos herramientas legales para defenderlo”.
Según indicó, la situación más grave se da en geriátricos: “Hay algunos que ni sabemos dónde están. Cambian de domicilio cuando se los inspecciona. Es una problemática que se repite en toda la provincia”. Frente a esto, el gremio impulsa una campaña de regularización: “No es la idea cerrar establecimientos, sino que el trabajador esté en condiciones”.
Un sistema en tensión
Ponce también se refirió a las dificultades que atraviesan las empresas del sector y cómo eso repercute en el empleo. Si bien aclaró que no hubo despidos masivos, mencionó casos puntuales como el cierre de una droguería en Paraná que dejó a 20 familias sin trabajo.
Además, alertó sobre los retrasos en los pagos a prestadores: “Hoy están cobrando un 70% de la facturación de diciembre. Es una ecuación muy difícil de sostener y en el medio están los trabajadores”. En ese sentido, subrayó que el deterioro financiero de clínicas y sanatorios termina trasladándose a las condiciones laborales.
Obras sociales y capacitación
La dirigente también señaló que las obras sociales sindicales atraviesan un momento delicado: “Tenés que estar día a día controlando todo porque no dan los números, sobre todo con internaciones de alto costo”.
No obstante, destacó que el gremio impulsa instancias de formación para el sector: “Estamos profesionalizando enfermeros, lanzando nuevas propuestas y trabajando en la capacitación continua”. Y concluyó: “Siempre creemos en acompañar a nuestros trabajadores, no solo en lo laboral sino también en su desarrollo”.






