En inmediaciones a UPM hallaron miles de abejas muertas y sospechan de la pastera

También reflejó que cada colmena tiene aproximadamente 60 mil abejas y él en ese lugar posee cien colmenas: “Por lo menos se han muerto el 30 por ciento de todas las abejas. En el piso quedaron colchones de abejas muertas y solamente sobrevivieron las que estaban dentro del colmenar”.

Por si parte, Juan Veronesi, que además de asambleísta es apicultor, destacó ante Diario El Argentino: “Sospechamos fuertemente de la pastera UPM Botnia, porque hemos descartado la fumigación, dado que estas abejas están a un radio de más de seis kilómetros de campos a los que se le ha vertido agrotóxicos”.

“Sabemos que la pastera emite constantemente diversos gases a la atmósfera y por eso ahora vamos a realizar los estudios para determinar la causa fehaciente de esta mortandad”, acotó.

Los asambleístas hace once años vienen denunciando que los gases de la pastera invaden a todos los seres vivos que están alrededor de la planta. “Las personas y los animales, las plantas y las abejas… en fin, todo el ciclo biológico de la región es víctima de esta polución”, advirtió el asambleísta Raúl Almeida quien ayer también estuvo en la zona del desastre ambiental.

Desde el Plan de Vigilancia Ambiental se tomaron muestras de las abejas muertas como de otras que fueron halladas ayer en estado moribundo. “Ahora serán los análisis lo que determinarán las causas. Pero descartada la fumigación no queda otra cosa que pensar en la pastera Botnia”, concluyó Veronesi.

Fecha

El 2 de abril venció el plazo de seis meses de negociación que tenía Argentina y Uruguay para resolver la nueva controversia por la autorización unilateral del vecino país de aumentar la producción anual de la pastera UPM. El Estatuto del Río Uruguay establece ese plazo, que una vez vencido, habilita a las partes para acudir a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Es un misterio si este será el camino o la estrategia que adoptará la cancillería argentina.

Foto: El Argentino.

Por Luis María Serroels (*)
(Imagen: Alfredo Sábat-La Nación)

(Imagen: Alfredo Sábat-La Nación)