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A once años de la muerte del fiscal Alberto Nisman: cuando la justicia se transforma en injusticia

A once años de la muerte del fiscal Nisman, el abogado y expresidente de la UCR de Gualeguaychú, Alfredo Vitale, aseguró que mientras “el asesinato permanezca impune, el país seguirá exhibiendo una herida abierta”.

“A once años del asesinato del fiscal federal Alberto Nisman, la deuda del Estado argentino con la verdad y con la justicia no solo permanece intacta: se ha profundizado. El paso del tiempo, lejos de aportar claridad, ha sido utilizado como una herramienta de desgaste, orientada a diluir responsabilidades y a erosionar la memoria colectiva”, publicó el portal R2820.

“Desde el primer momento, se intentó lo imposible para imponer la hipótesis del suicidio, aun cuando las evidencias objetivas, las pericias técnicas independientes y el contexto institucional tornaban esa versión inverosímil” explicó el abogado Alfredo Vitale.

“Hoy resulta de público conocimiento que Alberto Nisman no se quitó la vida. Sin embargo, el aparato estatal demoró, desvió y fragmentó la investigación de tal modo que la verdad quedó subordinada a intereses ajenos al derecho”, se destacó en el mismo portal.

Para Vitale, “esta conducta vulneró gravemente la garantía de la tutela judicial efectiva, consagrada en la Constitución Nacional y en los tratados internacionales de derechos humanos con jerarquía constitucional. La familia del fiscal —y en particular sus hijas— tenía y tiene derecho a obtener una respuesta clara, seria y definitiva por parte del Estado. No una sucesión de excusas procesales, ni un expediente eternamente inconcluso, sino una investigación diligente, imparcial y orientada a la verdad”.

Y agregó: “Las hijas de Nisman, que eran niñas al momento del crimen, no solo perdieron a su padre en circunstancias atroces: también fueron privadas de un gesto mínimo de humanidad institucional”. Las niñas nunca fueron recibidas por quien entonces ejercía la máxima magistratura del país. Ese silencio político no fue neutro: constituyó un mensaje. En una república, la indiferencia del poder frente a la víctima de un crimen de esta magnitud equivale a una forma de revictimización.

Vitale indicó más adelante que “el asesinato del fiscal Nisman se inscribe, además, en una dolorosa continuidad histórica. Al igual que en los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, el denominador común es la impunidad estructural. Décadas después, los responsables materiales e intelectuales siguen sin ser condenados, y el Estado continúa incumpliendo su deber indelegable de investigar, juzgar y sancionar graves violaciones al orden jurídico y democrático”.

“Resulta grave que, en un caso que involucra a un fiscal de la Nación en ejercicio de sus funciones, la respuesta institucional haya sido la parálisis, la manipulación narrativa y la politización extrema del proceso penal. Cuando investigar se vuelve incómodo, el derecho es desplazado por la conveniencia, y la justicia deja de ser un valor para convertirse en un obstáculo”, desarrolló.

“Es profundamente vergonzoso que el transcurso del tiempo sea utilizado como una estrategia para elaborar, pacientemente, el olvido social”, destacó. El olvido no es una consecuencia natural: es una construcción. Y cuando es promovido desde el poder, se transforma en una forma de violencia simbólica contra las víctimas y contra la sociedad en su conjunto”, se consignó en el portal R2820.

“Está claro que una democracia no se mide solo por la celebración periódica de elecciones, sino por su capacidad de garantizar justicia frente a los hechos más graves. Mientras el asesinato de Alberto Nisman permanezca impune, el país seguirá exhibiendo una herida abierta: la de un Estado que no supo —o no quiso— estar a la altura de sus propias leyes”, se expresó.

Por último, en el portal R2820 se culminó: “Porque cuando la justicia no llega, no es neutral. Cuando la justicia se posterga indefinidamente, se niega. Y cuando la justicia se niega, el Estado deja de cumplir su razón de ser”.

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