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Tenerife: el increíble caso del escurridizo prófugo polaco que cayó por pasear al perro

Un peligroso delincuente, condenado a 485 años de prisión por más de 40 delitos, fue atrapado en las Canarias cuando paseaba a su can. Había burlado a la Policía varias veces.

Gabriel Michi

Había logrado una y otra vez esquivar a las autoridades de su país y de otros. Había logrado mantenerse prófugo pese a que lo buscaban intensamente. Había burlado varios operativos que lo tenían cercado. Pero cayó por una nimiedad: sacar a pasar a su perro. Esa es la increíble historia de un peligrosísimo delincuente polaco -sobre el que pesa una sentencia a 485 años de prisión- que era intensamente buscado y que finalmente pudo ser detenido en Tenerife, en las Islas Canarias, España, cuando llevó a su can a hacer sus necesidades. El insólito caso tuvo este desenlace insólito cuando la Policía Nacional rodeo a este individuo en la pequeña localidad de Arona, en el sur de Tenerife. Sobre el fugitivo pesa una orden europea de detención y entrega dictada por las autoridades de Polonia por más de 40 delitos “contra las personas”, “fabricación y tenencia ilícita de armas”, “tráfico de drogas” y “estafa”, entre otros, que suman 485 años de prisión y por el que ahora se iniciará su proceso de extradición requerido por las autoridades polacas.

El peligroso y escurridizo prófugo utilizaba fuertes medidas de seguridad -incluso contaba con documentación perfectamente falsificada con otra identidad- para evitar su localización, aunque finalmente los agentes lograron ubicarlo en el sur de Tenerife, donde residía con su mujer y sus dos hijos. La investigación se inició en septiembre de 2025 tras la solicitud de colaboración de las autoridades polacas ante su posible presencia en España. Pero su habilidad para escaparse había quedado al desnudo cuando logró eludir a la Policía española al menos en dos ocasiones en que estuvieron a punto de atraparlo: en la primera, al detectar la presencia policial, el criminal logró huir hacia el interior del domicilio y saltar por un balcón trasero desde una altura de unos cinco metros. En la segunda oportunidad -en febrero pasado- volvió a eludir a los agentes tras ser localizado en un control de tráfico en el que utilizaba documentación falsa y que al ser descubierto emprendió un peligrosísima y alocada huida, chocando varios vehículos, y poniendo en riesgo la vida de policías y otros automovilistas.

Tras nuevas tareas de investigación, los agentes localizaron al fugitivo oculto en una vivienda situada en una calle sin salida, lo que facilitaba su posible escape. Allí permanecía en alerta constante, sin alejarse del domicilio y con la puerta de entrada abierta en todo momento. Sin embargo, esta vez se estableció un dispositivo en el que participó el Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES), que permitió su detención cuando el fugitivo se encontraba paseando a su perro, con su torso al desnudo, y pese a que trató de huir nuevamente corriendo hacia el interior de su morada. La rapidez de los policías que estaban escondidos en una camioneta cerca de la calle cortada de su casa sirvió para cazarlo.

Hasta el momento, ni la prensa española ni la polaca han revelado las iniciales exactas ni el nombre del fugitivo polaco en Tenerife. La investigación sigue bajo un estricto “secreto de sumario” y se rige por normativas de protección de datos que impiden identificar a los sospechosos de esta forma en las fases iniciales de la detención. Sin embargo, se pudieron conocer algunos datos adicionales sobre su perfil:

-Vínculos con “Hooligans”: algunas fuentes en Polonia asocian el perfil del arrestado con facciones violentas de seguidores radicales de fútbol en Cracovia, que a menudo funcionan como brazos ejecutores de organizaciones de narcotráfico.

-Modus Operandi en Tenerife: llevaba viviendo en el sur de la isla (Arona) desde hace meses bajo una identidad falsa, utilizando documentación de alta calidad que le permitía pasar por un ciudadano europeo sin antecedentes.

-Extradición: el proceso para su traslado a Polonia ya ha comenzado en la Audiencia Nacional, que es el órgano encargado de gestionar las Órdenes Europeas de Detención y Entrega (OEDE).

El secretismo en cuanto a la identidad del delincuente se basa también en que se trata de un caso de “Objetivos de Alto Valor” (“High Value Targets”), en los que la Policía suele esperar a que el individuo sea entregado formalmente a su país antes de publicar más detalles. Así se evita comprometer la seguridad del operativo de traslado. Y, además, que se minimizan las posibilidades de que otros miembros de la banda en libertad identifiquen qué información pudo haber filtrado el detenido durante sus primeras declaraciones.

Así las cosas, la historia del escurridizo y peligroso delincuente, que logró evadir una y otra vez a la Policía terminó de la manera más insólita. Cuando serenamente salió a la calle de un pequeño pueblo en una isla paradisíaca para cumplir con la misión más mundana posibles. sacar a a pasear a su perro. Aunque usted no lo crea.

(*) Esta columna de Opinión de Gabriel Michi fue publicada originalmente en el portal de MundoNews.

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