Gualeguay: un abuelo acampó frente al Juzgado y pide justicia

Si bien el Poder Judicial parece apostar a la indiferencia de sus funcionarios y, así, al olvido de sus errores, familiares y amigos de Juan Casualde redoblan su apuesta en cada marcha reclamando por los derechos de los niños y por una revisión del caso para él injustamente condenado. Al cabo de la marcha, el padre de Casualde y abuelo de los niños, un hombre de 77 años, de salud delicada, que hace casi un año que no lo dejan ver a sus hijos, acampó frente al Juzgado de Familia. "De acá no me muevo hasta que hagan algo", dijo. Otras injusticias se van sumando al reclamo.

Más allá de cualquier tecnicismo legal que puedan plantear los funcionarios responsables de hacer justicia, hay dos realidades irrefutables: una es que los derechos de los niños llevan años vulnerados sin que la Justicia resuelva esa situación, y la otra es que Casualde, un comerciante sin antecedentes de algún tipo, está preso injustamente.

Prueba de esto, por un lado, es la actitud de la progenitora tomando de rehenes a los niños y desoyendo toda orden judicial sin que nadie haga nada, y, por otro lado, es la existencia de hechos y testimonios que no fueron tomados en cuenta a la hora de la sentencia.

Es por esto que el reclamo de familiares y amigos de Casualde es claro y concreto. Ellos quieren protección de derechos para los niños y justicia para Casualde. Exigen "que el Juez Pablo Guercovich haga lo que tiene que hacer y cobra bien por hacer", que es actuar inmediatamente, tal cual se lo ordenaron desde Gualeguaychú, y que es desoído.

Por otro lado, ellos piden una urgente revisión de la causa por la cual está preso Casualde. Si bien reconocen que se superaron las instancias judiciales de reclamo, también señalan que algo no funcionó, ya que hay pruebas suficientes de que se trata de una injusticia.

En este marco tuvo lugar una tercera marcha pidiendo justicia, esta vez desde la Plaza Constitución hasta el Juzgado de Familia. Una columna de unas 200 personas encabezada por la señora de Casualde, embarazada de 8 meses, junto a las hermanas y el padre del comerciante. Una vez frente al Juzgado, donde el padre ya estaba acampando, las palabras cargaron contra la indiferencia e inoperancia del juez Guercovich, y la necesidad de obtener la atención de la Justicia para revisar el caso.

Una vez terminadas las expresiones, la gente se retiró del lugar y solo quedó el acampe de Don Casualde, acompañado por familiares y amigos, quienes manifestaron su preocupación por la salud del hombre.

Por último, cabe señalar que en cada manifestación se van conociendo, y sumando, de boca de las propias víctimas, nuevos casos de indiferencia o negligencia judicial que demuestran que el caso Cadualde no es un caso aislado.

(Gualeguay21)

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