"El objetivo grande de este año es lograr esa sectorización de malla, de manera que los barrios tengan la presión que tienen que tener y como debe ser", afirmó Collante.
La secretaria de Recursos Hídricos de la Municipalidad de Paraná, Mayra Collante, habló de la situación de la ciudad, que vivió en las últimas semanas diversos problemas por falta de agua potable o bajas de presión en distintas zonas y barrios.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Collante sostuvo que “la semana pasada fue bravísima porque alcanzamos las mayores temperaturas y nos encontramos con situaciones dificultosas en términos de reservas. El año pasado se puede afirmar con total claridad y transparencia que el oeste fue la complicación para la ciudad, pero este año las dificultades mayores las hemos tenido más bien en el este, y en relación con eso, la semana pasada estuvo complicado para todas las reservas de la ciudad”.
Al respecto, explicó que “abordamos un operativo fuerte de detección de pérdidas de magnitud. Es decir, pérdidas que no afloran en la calzada, que no se ven en la vereda, sino que se observan en los arroyos, en descargas, en los desagües, y se trata de un montón de agua; son conductos de más de 200 o 250 milímetros, y el viernes de la semana que pasó encontramos uno de 200, el lunes abordamos uno de 250, y lo que estamos haciendo es recuperar agua que incide directamente en lo que son las reservas de la ciudad”.
“En este momento puntual estamos teniendo una dificultad en lo que es la prestación del servicio, que impacta directamente en la ciudadanía y fundamentalmente en la zona oeste, que tiene que ver con los últimos momentos de la obra del conducto de 500. Es decir, en este momento, lo que más preocupa y que más va a impactar, es que estamos utilizando agua potable para la limpieza total del conducto de 500, y eso tiene dos requisitos que son muy bravos: una es que es agua potable para la limpieza total del conducto, y la otra es que el caudal que se requiere para lograr esa limpieza es grande, es más de 400 metros cúbico/hora que se requieren para limpiar el conducto. Entonces, lo que sucede es que afectamos directamente las reservas del oeste para tal fin”, admitió.
En tal sentido, especificó que “la limpieza se está haciendo durante las mañanas, que es donde tenemos o recuperamos a lo largo de la noche las reservas; se hace entre dos a cuatro horas todas las mañanas y la duración no es estática, no es un protocolo de días, sino que es en función de tomar muestras de agua y medir la turbidez”. “En la zona norte del trazado de este conducto de 500, ya la turbidez nos daba menos de 10, que es un valor positivo y ya estamos dentro del estándar, pero en la zona sur, más cerca del centro distribuido Ramírez, todavía teníamos que bajar porque andábamos en algo de 70. Esto significa que cada mañana se toma, se mide, se evalúa cómo estamos y si todavía no llegamos a menos de 10, seguimos con la limpieza”, puntualizó.
Consultada por los problemas con el servicio en barrio La Milagrosa, Collante refirió que “hubo distintos sobresaltos luego de la reparación en Dean J. Álvarez y Jujuy, que fue una reparación importante de un caño de 200 de impulsión, que se dio en un momento sumamente inoportuno porque hubo una tormenta. El caño bombeaba muchísima agua, sumado a la tormenta y la lluvia, en el caño ingresó barro y al día de hoy hay gente que protesta porque tiene barro en los tanques, tiene que hacer la limpieza de los tanques, porque es inevitable que durante la reparación ese barro pueda ingresar en las impulsiones”.
“Antes de La Milagrosa tuvimos inconvenientes en barrio Brisas del Este, donde si bien fue una situación desafortunada con una obstrucción en el conducto, devino en una situación afortunada que fue encontrar un aplastamiento en el caño de un conducto justo debajo de la circunvalación en Brisas del Este. Todo esto implica tomar y tocar válvulas, abrir en la tierra, medir presiones, hasta encontrar el punto exacto del conducto donde tenemos problemas. Pasó en Brisas del Este con la fortuna de poder cambiar y mejorar un conducto que había perdido diámetro, es decir, presión y caudal; y a continuación en La Milagrosa lo que sucedió es que en uno de los ingresos de las alimentaciones del barrio –que queda por calle Los Sauces y Almafuerte- nos encontramos que en la válvula salió una obstrucción y pasamos de tener 6 metros de columna de agua –que es lo mínimo que tiene que tener un hogar para que llegue el agua al tanque- a tener inmediatamente después de desobstruida la válvula, 18 metros columna de agua. Esto significa que despejamos un montón de válvulas, se intervinieron todas las válvulas de alimentación al barrio hasta encontrar este episodio de obstrucción. Y a continuación, en el barrio se repararon más de cinco pérdidas distintas”, explicó.
En este marco, advirtió que “este año hay muchísimo trabajo por delante para cerrar las mallas, para trabajar en la red, para gestionarla correctamente, porque nos encontramos con que La Milagrosa debía estar parcialmente alimentada por el centro distribuidor Parque del Lago y parcialmente por el otro centro distribuidor que es Lola Mora, y finalmente cuando fuimos a intervenir las válvulas nos dimos cuenta de que no estaba funcionando así y se alimentaba todo por el centro distribuidor Parque del Lago. Esto implica que, en algún momento, el centro Lola Mora pudo alimentar parte del barrio y dejó de hacerlo, lo que en términos técnicos nos indica que en Lola Mora hay más pérdidas y no se llega a con presión, y en vez de buscar las pérdidas fuimos dándole agua por otro lado, o algo semejante sucedió”.
Resumió que “en La Milagrosa trabajamos las válvulas de manera tal que el barrio tenga agua, cerramos la mayoría de las válvulas que corresponden a un centro distribuidor para asegurar que no haya mezcla de agua, lo estamos aun alimentando con mezcla de centros distribuidores porque todavía consideramos que hay que hacer intervenciones a las pérdidas que tiene la zona este y noreste de Lola Mora, para asegurar presión suficiente y alimentar el barrio de la manera acorde o sectorizada que pretendemos”.
“No nos vamos a resignar porque el objetivo grande de este año es lograr esa sectorización de malla, de manera que los barrios tengan la presión que tienen que tener y como debe ser. Lo primero que hay que reconocer es que tenemos que llegar con presiones porque tenemos que reducir drásticamente la cantidad de pérdidas de magnitud, no se ven en calzadas y no se ven en veredas”, sentenció.
Por otra parte, sobre los inconvenientes en la zona del Parque Gazzano, la funcionaria reiteró que “el gran problema de este verano ha sido la zona este, donde hemos tenido que efectuar cortes a lo largo del día en los centros distribuidores y por bombeo. Con los operativos de grandes pérdidas, hemos recuperado de 200 a 250 metros cúbicos hora, y en la medida en que sigamos recuperando conductos de estas características –y ya tenemos detectados dos o tres más para intervenir- vamos a reducir estos cortes que estamos teniendo, vamos a lograr que en el este haya una estabilidad, y con eso en zona de Parque Gazzano los vecinos no van a tener más problemas”.
Por último, indicó que “esta situación va a seguir por un tiempo igual, pero también hay una planificación o un programa por ese tiempo. En Paraná, sobre datos de caudal producido en la planta Echeverría durante 2024, y sobre un consumo hipotético grande –suponiendo que cada habitante de Paraná en un día consume 350 litros- tenemos algo así como un 65% de pérdidas. En otras ciudades del mundo se habla de entre 20 y 40% de pérdidas, es decir, que estamos muy por encima de esos valores, pero igualmente, sobre todo en las ciudades fluviales, hablando con técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo y con gente de conocimiento en el tema, nos ha dicho que ese número es posible, que suele suceder, y se suele tergiversar o esconder. Yo lo primero que he tratado de hacer desde que inicié es blanquear esta situación a la ciudadanía y sobre todo internamente en Obras Sanitarias. Para que no desconfiemos de que hablamos de vertientes, para que no desconfiemos de que tenemos que producir más agua, sino que nos aboquemos a lo que hay que hacer, que es la pérdida".
"A continuación de ese conocimiento de que tenemos mucha pérdida, hay que hacer el tratamiento de un sistema que nos haga más resilientes a esas pérdidas. Es esto que mencionaba de no dejarse estar en la urgencia e ir cerrando las mallas. El concepto técnico de cierre de mallas es lo que nos permitiría, cuando tenemos pérdidas, saber dónde están o acercarnos a dónde están sin tener que buscarlas en cualquier parte de la ciudad. Si a lo largo de este año y el que viene hacemos un cierre de mallas, como pensamos que podemos hacer, vamos a fijar un norte para reducir drásticamente ese 65%”, concluyó.




