"La Iglesia siempre ha pedido que por favor se baje el nivel del enfrentamiento (...) es un reclamo de la Iglesia que ya tiene años, pero también hay que decir que los Presidentes no le prestan la más mínima atención. Milei no le contesta, pero sigue en la suya. Y no tengo motivos para pensar, que esta vez, que es el tercer Tedeum con García Cuerva, Milei vaya a cambiar”, afirmó Rubín.
El periodista de Clarín y TN, especializado en temas religiosos, Sergio Rubín, se refirió a la Homilía del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en el Tedeum del 25 de Mayo en la que realizó duras críticas a la gestión de Javier Milei, y analizó el silencio del gobierno como respuesta.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Rubín sostuvo que no le sorprendió ni el tono crítico de la Homilía de García Cuerva ni el silencio del gobierno nacional: “No me sorprendió porque el gobierno siempre es tan irascible y siempre reacciona con las críticas, pero no con la Iglesia. Desde que asumió Milei, no hay respuesta de él ni de sus funcionarios hacia la Iglesia. Es como que no entra, no quiere escalar en una polémica, y me parece que, mucho menos ahora que ve en el horizonte el posible viaje de León XIV”.
De todos modos, apuntó: “También es cierto que lo que dijo García Cuerva, cuando pide ‘basta de arengar la polarización, que tenemos problemas sociales importantes” y cuando plantea que entre todos nos pongamos a buscarle respuestas, es un discurso que, en realidad, viene desde muy atrás. En la crisis de 2001 con el tema diálogo ya la Iglesia empezó a batir el parche, después cuando el kirchnerismo con el campo que instauraron la grieta, y la Iglesia siempre ha pedido que por favor se baje el nivel del enfrentamiento. Y ahora lo reitera también con Milei que ha sido tan, o más, confrontativo incluso que los Kirchner, porque ha llegado al insulto. La Iglesia está insistiendo en esto, pero ya lo hacía (Jorge) Bergoglio con quien Néstor Kirchner se enojó porque en la homilía de un Tedeum del 25 de Mayo hablaba justamente de bajar un poco el nivel del enfrentamiento, hablaba de no parecerse al tirano, y por eso Kirchner no quiso ir más y llevó el Tedeum del 25 de Mayo a las Catedrales del interior”.
“Es decir, es un reclamo de la Iglesia que ya tiene años, pero también hay que decir que los Presidentes no le prestan la más mínima atención. Milei no le contesta, pero sigue en la suya. Y no tengo motivos para pensar, que esta vez, que es el tercer Tedeum con García Cuerva, Milei vaya a cambiar”, resumió.
De todos modos, vaticinó que “quizás pueda ser el año que viene, que es un año electoral, haya algún cambio, porque las encuestas le reflejan que a la gente no le gusta tanta agresividad. De hecho, bajó un poco ese nivel de confrontación en la elección legislativa del año pasado, pero después volvió a lo mismo y se lo ha visto en los últimos tiempos, también muy sacado”.
Rubín también marcó que el mensaje de García Cuerva apuntó también contra las políticas de crueldad, de abandonar a los más débiles: “La Iglesia viene hablando con mucha insistencia de todo esto, por ejemplo, con el tema de actualizar los pagos de las prestaciones a las personas con discapacidad, la situación de los jubilados y todo este tipo de cosas. El arzobispo de Córdoba, que es una figura muy importante, el cardenal Ángel Rossi, llegó a hablar incluso en los últimos días de un sadismo de Estado.
“Es muy importante y creo que en todo el mundo hay una opinión extendida de que se debe preservar el equilibrio fiscal, que no se puede gastar más de lo que se tiene, y demás; es un concepto que parecería ser que es una premisa importante, en orden a ser uno de los pilares para bajar la inflación y todo esto que afecta tanto a los pobres. Parece que eso está bien, pero el tema es cómo se reparten las cargas de modo equitativo en un ajuste, que no sean los que menos tienen o los más débiles los que terminen pagando más el pato”, evaluó.
En cuanto a la decisión del mensaje que cada obispo da en sus homilías, comentó que “es una decisión y una cuestión muy personal del arzobispo de Buenos Aires. Eso no quita que no pueda consultar con otro arzobispo o con alguien más, pero centralmente es una responsabilidad y una decisión muy propia del arzobispo”.
Consideró asimismo que “la semana pasada el gobierno mismo quiso un poco abrir el paraguas, tomar alguna prevención frente a estas críticas, porque las preocupaciones sociales las viene manifestando la Iglesia y el canciller (Pablo) Quirno, que es el funcionario que hoy está llevando la relación con la Iglesia, junto con el secretario de Culto (Agustín Caulo), y con (Sandra) Petovello, la ministra de Capital Humano, estuvieron una hora y media la semana pasada, con el presidente del Episcopado, (Marcelo) Colombo, y también estaba García Cuerva, exponiéndoles las medidas sociales que el gobierno está tomando, etc. Evidentemente ahí había un tema donde quisieron ver si podían darle más elementos a la Iglesia y un poco también pensando en el discurso o en la homilía de García Cuerva de ayer. De todos modos, los obispos, por supuesto, tienen el grado de independencia y de libertad para después decir lo que creen oportuno decir. Me parece que García Cuerva tiene la condición de que siempre es muy concreto y muy claro y todo el mundo lo entiende”.
Para concluir, analizó que “los que tenemos muchos años en esto, a veces estábamos acostumbrados a obispos que eran muy crípticos en el mensaje, pero a García Cuerva se le entiende absolutamente todo y así a la población le queda claro lo que pueda pensar la Iglesia”.






