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Patronato y la veneración ajena

Patronato

Patronato quedó en deuda en su debut como local ante Ginnasia y Tiro.

No fue el debut esperado en casa. Un empate importante desde lo matemático visitando a San Martín de Tucumán, abría las puertas a un promisorio regreso al Grella para cantar victoria el sábado ante Gimnasia y Tiro de Salta. Pero las puertas al éxito, para Patronato, estuvieron cerradas. 

Tres amistosos, dos partidos oficiales y la eficacia está ausente. Un plantel nuevo, un entrenador nuevo puede que sea el argumento al comienzo de proceso sin victorias.

Es el tiempo de confiar en el incipiente proceso. Pero hay cimbronazos que te duermen del todo o te despiertan. Hay que ver de que lado de la vereda cae la ecuación, hoy esquiva en sumatoria de puntos de a tres. 

Lo físico, lo futbolístico es importante. También lo mental y el respeto que se gana. Si de visitante apostás a línea de 5 atrás y un punta en ataque, es porque queres ir a protegerte. ¿Contra qué? ¿Del poder rival? ¿De las limitaciones propias?

Zafa si empatás y traés un poco de agua para el molino. 

Pero, si también apostas a ese sistema en el inicio de partido en el Grella: ¿Qué es? El rival puede entender que hay limitaciones ofensivas, que el local te ataca, pero con freno de mano y en consecuencia se pierde el respeto. Te mojan la oreja, te ganan en tu cara. Debería al menos molestar. Deberían ser más enfáticos en las declaraciones. Que al menos les duela mediáticamente. 

El problema es si solamente es una cuestión táctica subsanable. De sacarlos de la modorra y la comodidad para hacerles ver en la geografía de la tabla de posiciones, que ya hay una piedra en el zapato que molesta. 

Si pasa por ahí, con la corrección de la pizarra y el trabajo en campo en la semana, la cosa se puede enderezar. 

Ahora el problema es si lo que falta es jerarquía. Allí Rubén Forestello, el DT, tendrá que trabajar y duro para sacar lo mejor de cada valor individual que tiene. Y si bien, está bueno pregonar que el rival tiene virtudes, no priorizar jugar pensando todo el tiempo en ello, sino en saber que también hay virtudes propias capaces de hacerles llamar la atención al contrincante. La palabra respeto y sus dos lecturas futbolísticas ante un mismo problema a resolver ante el contario. Tenerle respeto, faltarle el respeto. El Patrón, por el momento, solo parece quedarse en la veneración ajena.

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