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Administrando escasez con tranquilidad

Frigerio construyó su capital político. Se juega.

Las peleas políticas entrerrianas están, hace demasiado, en modo pausa, lo que permite al gobernador, Rogelio Frigerio, administrar la escasez con (hasta ahora) tranquilidad. Reconoce la tensión sin salirse de cuadro, pero deja trascender incomodidad. Las expresiones corporales son reveladoras cuando lo consultan sobre la tensa negociación con el sector docente. Un frente abierto, entre tantos. 

En 2025 logró cerrar una paritaria anual y eso, en la actualidad, no parece posible. El gobierno propuso pagar montos no remunerativos ni bonificables y retomar diálogo en mayo de 2026. Choca con la decisión del Congreso de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos que votó por rechazar pagos que contradigan el inciso d) del artículo 82 de la Constitución Provincial. 

Vigente desde 2008 indica que “todo incremento salarial, otorgado a partir de la presente Constitución, deberá estar sujeto a aportes y contribuciones”.

El primer mandatario conoce exactamente las demandas y expresiones de la docencia entrerriana. Ha recibido personalmente los reclamos, que se reiteran en todo el territorio provincial por estas horas en ruidosas asambleas. La cuestión salarial mezclada con la posible reforma del sistema previsional, dificultan la moderación.

No puede estar sorprendido por la coyuntura. Ha sabido sortear momentos difíciles. Entiende hasta donde llegan sus posibilidades y buscará, en esos límites, sostener la paz social, buscando desarrollar un ciclo lectivo con normalidad. Muchas variables, que no siempre dependen de su sola voluntad. 

Barrunta la circunstancia, ojea el riesgo país y decide no volver a los Estados Unidos. Ya estuvo ahí no hace tanto, por lo que no acompañará al presidente Javier Milei y otros mandatarios. Entre Ríos, con todo el respaldo legislativo local y autorización del ministerio de economía de la Nación, sale a la búsqueda de dólares.

Frigerio quiere poner en marcha un plan de infraestructura y, por qué no, reestructurar deuda heredada para descomprimir la presión que traba muchos de sus proyectos. Esto último, lo de la deuda, se volvió complejo, los ingresos de la provincia no mejoran.

Las dificultades de caja están en la superficie. Acepta que atraviesa momentos difíciles. Hace equilibrios con lo que tiene, y públicos sus ruegos para que aparezca el crecimiento, que observa muy lento. 

El mundo está complejo y se presentan elementos impredecibles. Un ejemplo de ello la gripe aviar y la apertura de importaciones de pollo desde el Brasil.  Cualquier descalabro en la cadena avícola puede hacer estragos en Entre Ríos. 

El tiempo es veloz

Para un gobernante el factor tiempo se vuelve crucial, determinante. Gestiona expectativas y la demora en ver los resultados siembra inquietudes, complicando la espera. Se achica el margen de acción. 

Hay que destacar que supo abrir una ventana, puro mérito. Aunque el horizonte sigue con nubarrones. Hasta ahora no tener mayoría propia en una de las Cámaras Legislativas no frenó sus iniciativas más ambiciosas. Autorizaciones de endeudamiento, rediseño de la obra social provincial, se aprobaron.

El Poder Ejecutivo logró avanzar prácticamente sin tropiezos e intentará seguir así con el proyecto de reforma previsional. ¿Será la madre de todas las batallas?

La deserción en política es humillante, especialmente para el desertor. Por eso Rogelio Frigerio aprovecha al máximo la inacción de sus antecesores en relación a la caja de jubilaciones y pensiones. Los anteriores gobernadores no fueron más allá del comentario al momento de abordar el tema. Es un activo y lo juega. 

Observa el contexto y avanza, porque en su fórmula para reformar la ley 8732, utiliza el desprecio por el Estado que predica a nivel nacional La Libertad Avanza (LLA).

Podría aventurarse que se trata de romper un sistema de seguridad social que fue construido durante décadas y, con dificultades, se sostenía. Ahora se presenta la situación como una especie de carga insoportable para la sociedad, en modo grieta, enfrentando al sector privado con los empleados del Estado. Un extremo. 

Hace algunos días el gobernador explicó que aún haciendo las cosas bien, el sistema tiene problemas. También definió que el proyecto de reforma que va a proponer será uno que “garantice el 82 por ciento móvil sostenible”. Pero aún no hay detalles sobre qué base se hará el cálculo. La ansiedad crece, el tiempo es veloz. Pero habrá que esperar a los próximos días.

Es llamativo que para este intento mayúsculo se opte por profundizar la grieta. 

Los responsables y las víctimas

En el caso de Entre Ríos el trabajador del Estado pasaría a ser es una carga que impide el desarrollo virtuoso de todo el sistema productivo. Por un momento se aleja del perfil componedor que debería rodear un tema de altísima sensibilidad política.

Los cambios se deberían proponer para que sean discutidos a la luz pública. No estaría bueno imponer los cambios. En ese trayecto hay que analizar, duramente, responsabilidades presentes o históricas. 

Si la administración se siente perjudicada por las defecciones de sus predecesores, hay que castigar, con la mayor aspereza, casi sin miramientos. Tanto a los que por dejar de hacer lo que debían hacer o a los que se olvidaron de lo correcto, denunciar acciones y omisiones que pusieron a la Caja de Jubilaciones en modo déficit. 

No son los trabajadores los responsables políticos. Los trabajadores son víctimas. 

Es difícil de encarar, no cabe duda. Es real que no se puede gobernar sin culpa, pero a la fiereza hay que usarla contra los que tienen la misma estatura, no contra los débiles.

Las decisiones ajenas

Es pesada la carga, habría que distribuirla con alguna corrección e intentando no ser injusto. 

A veces las necesidades, si son extremas y diarias, empujan a los mejores hasta el barro. 

Pero una cosa es la propia decisión política, de esa, indefectiblemente, cada uno se hace cargo, de lo bueno y de lo malo que produzca, pero a las ajenas hay que señalarlas, sobre todo si impactan negativamente sobre la provincia. Las de antaño, las de ahora.

Está muy bien, es lo elogiable, la decisión de impulsar reclamos a través de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en defensa de las Caja de Jubilaciones. Lamentablemente, los antecesores de Frigerio no lo hicieron. 

Los que trabajan sobre el proyecto de reforma del sistema previsional entrerriano y siguen de cerca el expediente de reclamo, tienen que mirar el desfinanciamiento que la reforma laboral le podría generar a la seguridad social. 

Aumento de la informalidad y retracción en la recaudación de aportes y contribuciones que podrían rondar los 4000 millones de dólares menos para el sistema. 

Eso pegaría sobre las finanzas de la ANSES, organismo que debe enviar mes a mes fondos para Entre Ríos, que no transfirió en los años noventa su caja de jubilaciones a la órbita nacional.

Elementos que entre distancias y distracciones configuran el detalle de un panorama que se percibe desalentador, confuso pero necesario de encarar.

Un símbolo 

Aflora la sensibilidad en todas las partes intervinientes, porque siempre, cuando se trató de la Caja de Jubilaciones y Pensiones, hubo movimientos de importancia en Entre Ríos. Es un símbolo, un valor. 

Si la caja sufrió maltrato, hay que agarrársela con los maltratadores y mientras tanto, poniendo lo que hay que poner para salvar al sistema, ser amplios y cuidadosos.

Cuando se habla de cambiar bases de cálculo para el sueldo de un pasivo, se está haciendo un nuevo dibujo del 82 por ciento móvil y eso, está a la vista, extiende el escozor. Por eso el uso de la herramienta grieta obtura posibilidades. 

No es lo mismo decir 82 por ciento móvil que decir solamente 82. No es igual calcularlo sobre el sueldo neto que hacerlo sobre el sueldo bruto. Los técnicos tendrán que esmerarse armándose de paciencia para que se entienda. No valen los subterfugios. 

Hay demasiadas diferencias con solo cambiar una letra o correr una coma y esa diferencia es directamente proporcional a la calidad de vida de quien pasa, después de cumplir los requisitos de ley y trabajar durante años, a la pasividad. 

Meterle mano la fórmula para calcular el haber inicial o el modo en que se ajustarán los haberes del sector pasivo, requiere de profundos debates y conclusiones claras.

Ni ponchazos ni empujones. Aclaraciones. No es deseable el exceso de emocionalidad. La frustración es la puerta del disgusto y todo eso está en el camino de la ira. 

Rogelio Frigerio tiene un capital político importante y una personalidad que estuvo alejada, por lo menos en la superficie, de la grieta. La caja, el símbolo, el motivo de marchas, el vértice de bienestar o preocupaciones, la del tironeo político, anda siempre entre encrucijadas. Puede ser confluencia, puede ser asechanza. 

Entre Ríos, en esto de la Caja y otras cuestiones, tendrá que prepararse para lo peor, sin dejar de esperar y trabajar por lo mejor.

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