Urquiza, una historia de acción y compromiso
Mientras siga con el frente despejado, sustentando sus espacios de poder y con la posibilidad de ampliarlos, el gobernador de la provincia, Rogelio Frigerio, atento al tiempo que transcurre (comienza su tercer año de gobierno) tal vez se encuentra con la necesidad de crear una épica. Dicho de otro modo: se ganó esa posibilidad.
Asirse de un hecho simbólico y unificador para los entrerrianos, le posibilitaría contar con un vértice de fortaleza para encarar su segundo tiempo, que despunta complicado. Nada es por azar a la hora de planificar los grandes actos o administrar presencias.
Las invitaciones enviadas desde el Poder Ejecutivo para participar de los actos que se harán en el Palacio San José, departamento Uruguay, permiten asomarse al sentido.
Más allá de cumplirse el 3 de febrero los 174 años de la batalla de Caseros, se retoma la idea de hacer hincapié en que se trató de un cambio histórico para la Argentina, porque en Entre Ríos se forjó la Nación. https://portal.entrerios.gov.ar/noticias/49012
Las palabras del mandatario entrerriano buscarán calar hondo. Quizá, marcar un camino. Quien sabe. Tal vez revele una parte de lo que espera de 2026, que en lo institucional será puesto de manifiesto cuando inicie un nuevo período de sesiones ordinarias de la Legislatura, dentro de dos semanas.
Es más que interesante el momento elegido. Por un lado, hay discusiones con el poder central. La lucha es por los recursos, se entremezcla la idea de cambios en un régimen laboral que tardo décadas en consolidarse y se quiere cambiar incluyendo, en combo malicioso, un recorte de fondos a las provincias. Un paso más para ir hacia otro tipo de seguridad social o empezar a eliminarla.
Caseros
Los historiadores suelen deslizar que Caseros no empezó aquella mañana, entre ordenes que no llegaban y cargas de caballería, sino en 1851, con el Pronunciamiento de Urquiza y todo su sentido.
Para otros no se trató de un cierre, sino del comienzo de un sinnúmero de logros y también de sinsabores. Todo es de sumo interés y atrapante. Lindo tema para el verano.
La Cepeda de 1820 tiene su conexión con ese momento de 1852. No perder de vista la otra batalla de Cepeda de 1859 y tampoco a Pavón, en 1861, para ampliar el panorama. Idas y vueltas que fueron entrando en otros anaqueles de la historia, con una trama de pasiones inextinguibles.
Hoy día existe la posibilidad de moldear instancias del pasado, relatarlas, (y es legítimo) para sostener necesidades del presente. La mesura en el uso de esa licencia es lo que enaltece la construcción sobre la coyuntura.
Otros tiempos que serán recordados en este tiempo, marcado por la velocidad de los acontecimientos. Algún estadista afirmó que está mal no disponer de las lecciones del pasado ante el futuro.
Pararse ante el poder central
En aquél entonces Justo José de Urquiza decidió con formas y determinaciones tales, con tan profunda conciencia, que tal vez por eso no pudo mostrarse festivo durante la entrada de los vencedores que se hizo el 20 de febrero.
Tuvo una idea de país y se plantó ante un poder que avasallaba.
Después de propinarle la derrota a Rosas y provocar su exilio, percibió con claridad que no todo concluía ahí mismo. Así es la historia.
Su brillante conducción empujó la pluma de Sarmiento y encendió recelos en el activo Brasil, que había reforzado al Ejército Grande. Inglaterra y Francia también andaban por ahí, expectantes y activas. Como siempre.
Los entrerrianos, desde aquél entonces, saben de esfuerzo a la hora de jugarse en favor de los destinos de la Nación, no es casual que haya federalizado el territorio y que la primera capital de la Confederación Argentina haya sido Paraná. Habría que proponer que deje de ser (el del presidente) el sillón de Rivadavia. Debería ser el de Urquiza.
No se puede pensar a Entre Ríos sin Eusebio Herenú (1), ni a la República Argentina y sus instituciones sin Caseros, pero no todo sucede en un solo acto.
Habrá que ir ordenando las propuestas a medida que vayan apareciendo. Es que no se puede dejar de emparentar esa recordación con balbuceos sobre cambiar la Constitución entrerriana reformada recientemente, en 2008.
Es imposible despegarlo del permanente ataque a la sustentabilidad de las provincias por parte del gobierno nacional, que una y otra vez impulsa medidas que, de aplicarse, desfinancian.
Caseros no fue por generación espontánea, una ocurrencia del momento. Es parte de un proceso, extenso y conflictivo. Con líderes en pugna que podían no coincidir, pero tenían tremenda lucidez y una lectura de época clara. Controversiales y comprometidos.
Adentrarse en la recordación de una instancia compleja no debe ser para abonar el olvido de una coyuntura dolorosa o buscar la comprensión piadosa.
Hay demasiadas preguntas sin responder y explicaciones sin dar, sobre todo cuando estrujamos emociones y sentimientos para encarrilar (legítimamente) una narrativa. Rige una ley de las compensaciones que aún no fue escrita. Pero va a llegar, más temprano que tarde.
(1) Entrerrianías, de Mario Alarcón Muñiz.







