“Le tengo terror al ocio”
Tiene 79 años y no piensa dejar de ejercer aunque está jubilado como Juez de Instrucción. Héctor Toloy aún pasea su figura alta y desgarbada en los pasillos de Tribunales. Habló con ANALISIS de su paso por la política, de los casos que le tocaron en suerte y de sus sueños.
Claudia Martínez
Nunca se lo ve enojado o de mal humor. Siempre se ríe en los pasillos de tribunales, ahora, que ya no es Juez de Instrucción. Héctor Toloy, nació en Basavilbaso, pero el trabajo de su padre que se llamaba Domingo Enrique como guarda- tren, lo trajo hacia la ciudad de Paraná.
A Domingo le ofrecieron otros cargos, pero prefirió jubilarse de unas de las profesiones más pintorescas que hubo en los ferrocarriles.
Héctor tiene una hermana mayor que le lleva seis años que nació igual que él, en Basavilbaso.
¿Por qué se le ocurrió estudiar Abogacía?
Estudié en la Universidad Nacional del Litoral. Te digo la verdad, mi inclinación, lo que a mí me gustaba, era Ingeniería Química.Pero no me animé a irme, yo tenía que haberme ido a estudiar a Rosario. Ir a alquilar, a conseguir un trabajo…no me animé. El tema es que, antes de eso, yo lo único que tenía acá era el profesorado de química, así que me metí como a estudiar profesorado de química. Con la idea del día de mañana conseguir un trabajo y poder terminar ingeniería química.
Pero corría 1964 cuando entró ad-honorem a tribunales, momento en que el Juzgado Civil y Comercial estaba en el segundo piso de la Caja de Jubilaciones.
Estar metido entre papeles le generó la inquietud: se propuso estudiar la carrera más corta vinculada al Derecho: Notariado.
Iba y venía a Santa Fe cuando en el año 1968, la única forma posible de cruzar era en lancha, demorar horas en ir y volver: un verdadero sacrificio que hace más valorable el título de quienes hacían una carrera universitaria en la vecina provincia. El tranvía lo llevaba, lo dejaba donde tenía que tomar la lancha y así hizo toda su carrera.
“Y volvíamos de Santa Fe tarde, me acuerdo. Yo hice casi toda la carrera libre, o sea, iba a rendir, nada más. Y algunas que eran presenciales, y, bueno, había siempre algún amigo que me firmaba en Santa Fe, o sea que la concurrencia mía era poca”, cuenta y agrega que en el año 1970 se recibió de Escribano.
Estrenó su título de manera casi insólita: renunció a su trabajo y se fue a trabajar de Procurador.
“El procurador podía trabajar en el juzgado de paz solo y con un patrocinio de letrado ¿Qué es lo que hice? Trabajé desde el año ´70 hasta el setenta y tres, cuando me convocó un gran amigo y un ejemplo de vida para mí, que es Juan Carlos Esparza, intendente de Paraná”, contó.
Toloy fue Director de Planificación y coordinador de Bienestar Social entre otras tareas. Militante y afiliado peronista, lo acompañó hasta el último día que estuvo Esparza al frente de la intendencia de Paraná y la dictadura lo privó de su libertad.
¿Dónde estaba el 24 de marzo?
-En mi casa. Recuerdo que siempre me iba a buscar a buscar un chofer. Yo vivía en el Barrio Rocamora.Milité en el peronismo, por el Gallego Esparza. Con quien fui y trabajé en la intendencia, orgullosamente. En esa época, el laburo fue infernal. Fue una de las mejores intendencias que tuvo Paraná junto con la de Humberto Varisco. Ese 24 de marzo me fue a buscar como siempre el chofer, tipo seis menos cuarto de la mañana, y me dice “vení, escuchá”. Me acerco al auto, me siento y escucho “Comunicado numero 1 bla bla”. Bueno, digo, vamos, vamos a ver qué pasa. Llegamos hasta la plaza, frente a la intendencia estaba lleno de tanques
-¿Ya estaba lleno de tanques?
-Sí, sí, no consideré oportuno presentarme en ese momento. Volví a mi casa y el 26 de marzo presente mi renuncia. Me fui hasta la municipalidad y la llevé hasta Mesa de Entradas. Ahí me dicen que Pagotto, que era el interventor, me andaba buscando. Y quería hablar conmigo.
Lo demás es historia conocida. El Gallego Esparza preso y a “disposición del Poder Ejecutivo” como argumentaba la dictadura. Intentaron convencerlo de seguir trabajando en la intendencia para la intervención militar, pero se negó. “Mi convicción democrática me impide hacerlo, y yo no quiero pertenecer a un gobierno de facto. Así que, directamente renuncio” le dijo y se fue.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1168, del día 19 de marzo de 2026)






