Sección

Néstor Roncaglia y las amenazas narco de Airaldi: “Va a haber una sorpresa; no fue una pelea entre presos”

El ministro de Seguridad y Justicia, Néstor Roncaglia, admitió que “el dinero es el gran elemento corruptor en las cárceles”.

En una entrevista de alto voltaje institucional concedida en el primer programa de la temporada 2026 de “Cuestión de Fondo” (Canal 9 Litoral), el ministro de Seguridad y Justicia de Entre Ríos, Néstor Roncaglia, trazó un diagnóstico crudo sobre el avance del narcotráfico en la región, las amenazas contra funcionarios judiciales y las tensiones estructurales dentro del sistema penitenciario y policial. Lo hizo con un tono que osciló entre la preocupación y la firmeza, subrayando que lo ocurrido “no se puede minimizar” porque, a su juicio, “pone en crisis la institucionalidad”.

El eje más sensible de la entrevista giró en torno a las amenazas que involucraron al juez federal Leandro Ríos, al fiscal federal José Ignacio Candioti y al propio ministro. “Sí, más tranquilo. Pero preocupado porque es un hecho muy grave”, afirmó Roncaglia, descartando que se trate de una simple disputa carcelaria. Recordó que en 2013 recibió tres disparos frente a su domicilio cuando era jefe de Drogas, y advirtió que el patrón actual excede lo anecdótico: “Que amenacen a un juez federal y a un fiscal es un hecho gravísimo. No es común que internos condenados declaren con nombre y apellido”, relacionó.

Lo que más lo inquietó fue la precisión de ciertos datos personales filtrados desde el interior de la Unidad Penal N° 9 de Gualeguaychú. “Este año salí una sola vez en moto. Fui solo, estuve tres horas y volví a mi departamento. En cuatro días ya lo sabían dentro del pabellón”, reveló. “Ahí dije: acá hay algo más. Hay una estructura”. La hipótesis oficial apunta al análisis de teléfonos celulares secuestrados en el penal. “Los teléfonos son una mini computadora. Cuando se desbloquean, pueden condenar o liberar. Pero surge todo”, explicó, confiando en que el trabajo del fiscal federal Pedro Rebollo y del juez Hernán Viri arrojará resultados concluyentes. “Va a haber una sorpresa en los próximos días”, anticipó, en una frase que dejó flotando expectativa en el estudio de “Cuestión de Fondo”.

Todo este contexto conecta con la figura de Leonardo Airaldi, investigado desde 2019 por presuntos vínculos con organizaciones criminales. Roncaglia describió al detenido como parte de un “ecosistema criminal” que le permitía operar con amplias conexiones, incluso con referencias a estructuras como Los Monos y a nombres resonantes del narcotráfico bonaerense. “Vivía en un ecosistema que facilitaba sus maniobras ilícitas. Nunca lo podían sorprender con la mano en la masa”, sostuvo. Cuando asumió el Ministerio en 2024, decidió “avanzar con todo” y facilitar recursos a la investigación judicial. El resultado fueron 48 allanamientos y el secuestro de armas, drogas y elementos logísticos, entre ellos un contenedor enterrado en una isla que, según describió, tenía capacidad para almacenar hasta cinco toneladas.

Roncaglia sugirió que el malestar de Airaldi podría estar detrás de las amenazas: “Quizá se creía todopoderoso e intocable. Y la Policía de Entre Ríos lo metió preso a él y a su banda”. El traslado del detenido a un pabellón de alto riesgo en el Penal de Ezeiza marcó un punto de inflexión. Allí -detalló- permanece “solo, aislado, sin teléfono, sin contacto físico con nadie”. Según el ministro, “él solo eligió estar ahí. Si se hubiera comportado como un interno procesado esperando su juicio oral, no estaría en Ezeiza”.

La posibilidad de que se hubiera planificado un atentado con intervención de un sicario extranjero (uruguayo) añadió dramatismo. Roncaglia recordó antecedentes regionales y afirmó que, según declaraciones incorporadas a la causa, “incluso se habría pagado una seña”. Aunque aclaró que la intención homicida no constituye delito hasta su ejecución, sostuvo que aquí “hubo actos preparatorios” y tareas de inteligencia. “Más me preocupé por la Justicia que por mí”, enfatizó.

En paralelo, el ministro reconoció en el programa “Cuestión de Fondo” (Canal 9, Litoral) la existencia de vulnerabilidades dentro del sistema penitenciario. “El dinero es el gran elemento corruptor”, admitió, señalando que internos con poder económico pueden establecer vínculos indebidos con personal carcelario. “Ratifico que pudo haber existido algún tipo de relación”, añadió, al referirse a eventuales contactos dentro de la unidad penal. La investigación interna continúa.

Otro capítulo delicado es el de las filtraciones policiales. Roncaglia expresó “indignación” por la posibilidad de que información sensible haya sido divulgada antes de los operativos. “No debe ser gratis filtrar información. A veces ni siquiera es por plata, sino por ego”, sostuvo, al anunciar reestructuraciones en Asuntos Internos y pases a retiro. “La Policía es una sola y tiene que funcionar en modo corporativo frente a la sociedad”, sentenció.

En materia salarial, adoptó un tono más político que operativo. Reconoció que “ningún aumento compensa el riesgo” de la función policial, pero aclaró que las decisiones presupuestarias corresponden al gobernador y al Ministerio de Hacienda. “No se puede poner en crisis las cuentas públicas”, afirmó, aunque admitió la necesidad de mejoras estructurales. Destacó, como contrapunto, recientes incautaciones -entre ellas 1.340 kilos de marihuana en La Paz- para subrayar que “la Policía está dando muy buenos resultados”.

La entrevista dejó un mensaje central: la lucha contra el narcotráfico no es sólo una disputa criminal, sino una tensión que atraviesa instituciones. “Lo loco de todo esto es poner en crisis la institucionalidad”, reflexionó Roncaglia. En esa línea, insistió en que el Estado no puede permitir que amenazas o presiones condicionen la tarea judicial. “Ellos tienen que aceptar que son responsables de estar ahí adentro”, dijo sobre los internos. Y concluyó con una definición que sintetiza su postura: “No vamos a minimizar nada. Estamos muy atentos para que esto no vuelva a pasar”.

-Está un poco más tranquilo después de todo lo que sucedió con el tema de las amenazas contra el juez Leandro Ríos, el fiscal José Ignacio Candioti y usted mismo.

-Sí, sí. Más tranquilo. Pero, bueno, preocupado porque es un hecho muy grave. Se está investigando. Está en plena etapa de investigación y no podemos permitir que esto pase. En mi caso, ya me ha pasado varias veces. Saben que en el 2013 recibí tres disparos de arma de fuego frente a mi casa, también un poco relacionado… yo era jefe de Drogas en ese momento. Pero, que amenacen a un juez Federal como al doctor Leandro Ríos, al fiscal (José Ignacio) Candioti, más allá que digan y subestimen y minimicen porque dicen “que son declaraciones de dos internos” … creo es un hecho gravísimo, porque primero hay que ver que no es común que internos, condenados, accedan o presten declaraciones testimoniales dando sus nombres y sus apellidos.

-O sea que se animen a decir lo que dijeron.

-Exacto. Realmente no es usual. Realmente (algunos declaran) bajo reserva de identidad, que es posible. Pero, los dos se sentaron y hay un tercero que aporta también algunas cuestiones. Por supuesto, es un hecho grave. Yo lo considero grave. Se adoptaron los recaudos para la seguridad, sobre todo, de los funcionarios judiciales, para que puedan ejercer libremente sus funciones. Yo también opté los recaudos porque surgió de esas declaraciones detalles que solamente lo conocía yo y digo… qué hice…

- ¿Esa información le sorprendió mucho a usted?

-Eso me sorprendió porque… ustedes saben que yo ando en moto y este año salí una sola vez en moto. Salí solo y fui acá cerca… efectivamente como dicen esa declaración testimonial de uno de los internos… fui y estuve tres horas y volví a mi departamento. Y en cuatro días ya lo sabían dentro de la Unidad Penal de Gualeguaychú. Por supuesto, que me preocupé.

 

-Notó que hubo una cuestión de logística.

-Sí…. Dije: ¡Epa! Aquí hay algo más porque hay una estructura… tengo esperanzas y estoy seguro que van a surgir de los teléfonos secuestrados dentro del pabellón… hay un teléfono que, aparentemente, utilizaba (Leonardo) Airaldi dentro del pabellón, y estoy seguro que en los próximos días vamos a tener una gran sorpresa, porque… bueno… pude leer que muchos minimizaron o subestimaron y dijeron que era una pelea entre presos. Y yo digo que no es así. Va a haber una sorpresa en los próximos días. No puedo dar ningún detalle, pero sé que el fiscal (Federal, Pedro) Rebollo con el juez (Hernán) Viri está trabajando muy bien.

-Lo que usted está queriendo decir es que se avanzó mucho en estos días y va a haber sorpresa en función de ese avance.

-Exacto. Porque sé que están analizando esos teléfonos que estaban ahí. Ustedes saben que cuando se extrae la información, se desbloquea las claves que tenían los teléfonos, te pueden llegar a condenar o te liberan. Pero, surge todo. Los teléfonos son una mini computadora que tenemos nosotros permanentemente y eso pasaba en el pabellón. Hay varios teléfonos, por supuesto, no tenían los chips. Pero, ustedes saben que la información queda en el aparato y creo el trabajo que está llevando a cabo el fiscal Rebollo e insisto, están trabajando muy bien y se tomaron muy en serio. No subestimaron en ningún momento. Porque surgieron detalles tanto del juez Federal como del fiscal, y mío que surgen en la causa que, fueron hechos reales. Hablo de mi caso, pero hay detalles en relación al juez Ríos, en relación al fiscal Candioti, que llamaron la atención. Muchos detalles que sabían de sus vidas privadas y de mi vida privada. Pero, bueno -insisto- no hay que minimizar esta cuestión.

-Además, es un hecho preocupante y coincidimos con usted que no hay que minimizar nada. Justamente por esto que usted remarca de los detalles. ¿Cuánto le preocupa que se haya llegado tan lejos? Porque estas cosas no pasaban en Entre Ríos. En Santa Fe sí, pero aquí no.

- ¿Por qué no pasaba? Porque tampoco se detenían a personajes tan importantes en algunas causas como el caso Airaldi.

-Pero, bueno… hubo detenciones importantes de jefes del narcotráfico. Gustavo “Petaco” Barrientos, Gonzalo Caudana…

-Sí, por supuesto. Pero, insisto, con el tema de este sujeto, Airaldi, venía siendo investigado desde el año 2019. Evidentemente, estando en Buenos Aires en mi actividad anterior, ya surgía el nombre de Airaldi relacionado con Los Monos, relacionado con (Miguel Ángel) “Mameluco” Villalba en San Martín, Provincia de Buenos Aires, del 2019 es la causa. Cuando vengo acá en 2024, nos hacemos cargo del gobierno y yo como ministro de Seguridad, evidentemente, este muchacho vivía en un ecosistema criminal -llamo yo. que le facilitaba sus maniobras ilícitas. Y nunca lo pudieron detener o sorprender con “la mano en la masa”, como se dice. Pero, estaba la investigación en curso. Entonces, me llamó la atención cuando me hago cargo del Ministerio, y empiezo a conocer a los funcionarios policiales, viendo las causas importantes que tenían en trámite… y me sorprendo que y me hablan como en secreto que un grupo de policías de Investigaciones están investigando a Airaldi y a su banda. Pero, me lo dicen en secreto como que este “este señor” tiene muchas relaciones, conoce mucha gente.

- ¡Conocen muchos policías!

-Conoce muchos policías, mucha gente de otras Fuerzas. Miembros de la Sociedad Rural, y yo les digo: a mí no me importa eso. Está el esfuerzo, está el jefe de Policía, el jefe de Investigaciones, entonces les digo, avancemos con todo. De hecho, ahí tuve una reunión con Ríos, a quien conozco de antes, y les dijimos, esta causa es importante y vamos a avanzar. Y qué hice desde mi ámbito del Poder Ejecutivo, facilité todo para que avancen, y así llegamos a los allanamientos… quizás no hubo grandes secuestros de drogas porque era una cuestión de oportunidad, ¿no? Pero, sí se encontraron todos los elementos para el narcotráfico, sumado a los 30 kilos de cocaína que estaban secuestrados en Santa Fe, se le encontró un tacho que nos llamó mucho la atención… un tacho en un contenedor enterrado en la arena, cerca de lo que parecía una pista de aterrizaje, en una isla, como para guardar 5.000 kilos aproximadamente, restos de olores “muertos” de marihuana. No estaban ahí… miles de hectáreas, o sea, puede estar escondido en cualquier parte… se hizo todo lo posible… se secuestró ketamina, drogas, cocaína, marihuana en no grandes cantidades, un montón de armamento… toda la estructura. Pero, usted sabe que el presidente de una Pyme no toca la sustancia ni está en contacto, simplemente da órdenes y tienen sus adláteres que cumplen las misiones, que en este caso tenía… bueno, hay como doce personas procesadas en esta causa. Y así se avanzó… Y creo que un poco su bronca es, un poco lo entiendo, a lo mejor se creía todopoderoso e intocable. Y la Policía de Entre Ríos lo metió preso y a toda su banda. Y por eso, quizá la bronca con la parte judicial, conmigo y esto surgió de una investigación. Insisto: del año 2019.

-El nombre de Airaldi incluso aparece antes de esa fecha, cuando tiene ese enfrentamiento con Celis.

-Por supuesto, cuando ellos entregan el lugar para robar y después termina Celis investigando y termina detenido.

- ¿Y en qué medida en esta historia queda bajo la lupa el sistema penitenciario? No hablamos de la conducción, pero sí de los estamentos que tienen el trato diario con Airaldi.

-Él estaba alojado en la Unidad Penal número 1 en Paraná. En su momento se le hace una requisa y se le secuestra un teléfono y una agenda con muchos teléfonos de mucha gente. Entonces, es lógico… ustedes saben que el mundo de las cárceles es un mundo difícil, ¿no? Y, sobre todo estas personas que tienen poderío económico que terminan detenidos por alguna circunstancia. Es muy común en los jefes narcos que manejan mucho dinero… entonces, ustedes saben que, lamentablemente, el dinero es el gran elemento corruptor en todos los estamentos, no solamente dentro de la Unidad Penal. Pero, bueno, con ese poderío yo creo que puede hacerse “el jefe” de un pabellón. Es común, ¿sí? Y tener relaciones con algunos funcionarios del Servicio Penitenciario. Siempre digo: lamentablemente, lo que se gana es poco… es poco, la realidad el sistema económico lo puede permitir. Pero, para un narco darle mil dólares, diez mil dólares a un funcionario no es plata. Porque un narco maneja diez mil, cien mil, un millón de dólares… eso no es dinero. Pero, para esa persona es mucho dinero. Por supuesto, esto suele pasar, lamentablemente, esa relación que se genera porque es un trato diario, es una persona que está privada de su libertad y el celador que lo tiene que cuidar. Entonces, muchas veces surgen relaciones. Son excepciones donde hay una comunidad criminal o delictiva entre el interno y el empleado del Servicio Penitenciario. Nosotros creemos que sí, que pudo haber existido un tipo de relación, justamente a raíz de sus contactos que tenía. Era una persona de muchos contactos. Pude ver su agenda y había muchos personajes de la comunidad que lo conocía. En cuanto a la pregunta, si pudo haber contacto dentro de la Unidad Penal, ratifico que sí.

-Nos sorprendió mucho esta cuestión de un sicario uruguayo. ¿Se logró identificar a ese sicario uruguayo?

-Ojalá se identifique con el estudio de los teléfonos. Estoy convencido que sí. ¿Por qué Uruguay? Porque primero el uruguayo es una persona muy buena, gran persona. Pero, también hay malos delincuentes… muy malos

-Y sí, como todos.

-Recuerden en Pilar y en CABA, mataron a dos miembros de bandas, y el autor fue u sicario uruguayo, que terminó preso y fue traído a la Argentina. ¿Por qué Uruguay? Porque, creo que en las tareas de inteligencia que alguien estaba realizando a pedido de Airaldi y alguien estaba haciendo esas relaciones extra muros, creo que pensaron o sabían que uno de los funcionarios iba sea el juez o el fiscal iban a ir a Punta del Este, pero no fue así. A lo mejor hicieron algún comentario o alguien comentó y ellos lo tomaron. Por eso, los sicarios uruguayos. Ustedes recordarán que mataron un fiscal (Marcelo Pecci) de Paraguay en Colombia… dos en una moto de agua… Las declaraciones que hace uno de los internos es que eso ya se pagó, incluso una seña para cumplir el plan… a lo mejor no lo cumplieron porque los funcionarios no viajaron a Punta del Este. Entonces, pero bueno, son actos preparatorios, y por supuesto que, si uno piensa: “che, yo quiero matar a alguien” … no es delito hasta que no lo ejecutan. Pero, acá, creo que hay actos preparatorios. Todos vamos a declarar en la causa. Vamos a ser convocados en los próximos días. Hablo por mí: lo mío fue muy puntual… cuando uno de los internos declara de mi desplazamiento de ese domingo en moto, yo digo: acá hay una tarea de inteligencia. O sea, no me preocupó porque ando siempre armado, ya tuve episodios… estoy atento, pero más me preocupé por la Justicia.

-Habló con el juez Ríos y el fiscal Candioti?

-Sí, sí, tuve una reunión tanto con el juez como con el fiscal. Mi obligación, o sea es un tema de la Justicia Federal, obviamente. Pero, más allá que el fiscal federal dispuso la custodia de la Policía Federal para los dos funcionarios, nosotros también tenemos una responsabilidad de la seguridad, y estamos compartiendo la seguridad de ambos. Nuestra preocupación es que ellos sigan operando libremente, que cumplan con su misión de justicia. Lo loco de todo esto es poner en crisis la institucionalidad, ¿no?, amenazar a todos los funcionarios, amenazar o crear un plan, un supuesto plan de muerte de funcionarios. Eso no lo podemos permitir. ¿Puede pasar? ¡Puede pasar! ¿Hay bronca de los internos, algunos que terminan presos por investigaciones judiciales y de la policía? ¡Hay bronca! Sí, pero ellos tienen que aceptar que ellos son responsables de estar ahí adentro.

- ¿Cómo está hoy Airaldi en Ezeiza? Porque imaginamos que usted habrá averiguado cómo es su situación.

-Por supuesto, sabemos todo. En este contexto, de este plan, evidentemente, mucha gente se puso, sobre todo, en los funcionarios de la Justicia nacional, han llamado todos, preocupados, de Casación. Me llamó en su momento el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, preocupados a nivel nacional, realmente. Y les explicamos que nos estamos ocupando -insisto- con la actuación de la Justicia Federal de Gualeguaychú, que fue de primera… hicieron todo lo que hay que hacer. Por supuesto, desde la Justicia hubo un planteo de la posibilidad, ustedes saben que hay un sistema de algunos internos de alto riesgo, peligrosos para terceros, o que pueden comandar la organización desde adentro, que es común que pase. Yo creo que el teléfono que fue secuestrado a Airaldi, con seguridad va a surgir todo. Evidentemente, ese teléfono entró por muchas circunstancias, por eso hay una investigación interna.

¿Hay varios teléfonos secuestrados a Airaldi?

-Hay tres teléfonos que estuvieron en ese pabellón. Tres teléfonos.

- ¿Y él estaba junto a cuántos internos?

-Estaba junto a 16 personas. Es un pabellón mediamente especial, donde todos están disposición de la Justicia Federal, vinculados con el narcotráfico. Tenemos internos federales porque no hay cárceles federales en la Mesopotamia. Espero que en algún momento se construyan.

-Y de hecho en ese pabellón Airaldi se transformó en jefe, digamos, por su poderío económico.

-Sí. Pero, estaba con Celis, evidentemente. Por eso creo que un poco minimizan la cuestión, diciendo que fue una pelea entre “presos”.

-Hay una pelea histórica.

-Hay una pelea histórica con esa famosa entrega que hubo allá en Diamante, de muchos años. Pero, bueno, insisto, la Justicia Federal pidió considerar a un interno de alto riesgo, porque ya entra en otro sistema. El tribunal federal de Paraná lo autorizó, y autoriza el traslado a Ezeiza. Insisto que es un interno federal, no es de la Justicia ordinaria de la provincia. Y se lo traslada a Ezeiza, a un pabellón especial, donde están aislados del mundo.

- ¿Qué significa aislados del mundo?

-Están aislados. No pueden tener contacto personal con nadie. Solamente a través de una “ventanita”, como en la película. Un vidrio, una “ventanita”. No pueden ni abrazarse con su familia. No tienen teléfonos. Reciben visitas solamente uno o dos días por semana. Están aislados.

- ¿Y está solo él?

-Está solo en una celda. Solo. Aislado, insisto. No tiene contacto con nadie. No tiene teléfono, no tiene celular, no tiene teléfono de línea, no tiene nada. A ver… creo que cuando uno decide hacer un plan de esta naturaleza, no sé si lo iba a ejecutar o no. O a planificarlo. Evidentemente, hubo un principio de ejecución con las tareas de inteligencia. Ya es diferente. Entonces, él solo eligió estar ahí. Si él se hubiera comportado como un interno procesado, esperando su juicio oral, que se inició ayer, no hubiera pasado nada. No estaría en Ezeiza.

-Usted la última vez que estuvo acá el año pasado estuvo el mismo día que se hizo ese gran operativo por el clan Latorre. Que se habían desplegado casi 600 policías. Y usted se frustró mucho en los días siguientes por la filtración que hubo. ¿Eso internamente se investigó y hasta dónde se pudo llegar? Porque recordamos su efusividad esa noche, pero luego su indignación.

-Indignación no solo mía… ustedes saben que para llegar a allanar 48 domicilios hay un gran trabajo de la Policía. Más allá del allanamiento que es la parte operativa, siempre digo, son dos roles diferentes: hubo un equipo de Drogas Peligrosas que hizo una investigación, como pudo; con los recursos que tenemos, y en el contexto que se tiene, porque -insisto- nuestras ciudades son como pueblos, se conocen todos, se conoce al policía, al delincuente, al estafador, a las buenas personas, a la mala gente. Y acá pasa lo mismo: hacer una investigación sobre un grupo criminal no es tan fácil. Nosotros cuando investigamos a Celis y a toda su banda, la investigamos desde Buenos Aires. O sea, si bien la delegación de la Policía Federal -yo era el jefe de la Policía-, es decir, la delegación hizo la tarea de inteligencia, pero toda la parte de intervenciones telefónicas, la parte tecnológica la hicimos en Buenos Aires. Entonces, ellos no sabían que les teníamos los teléfonos intervenidos, porque a lo mejor si lo hubiéramos tenido intervenidos desde acá, tal vez alguna filtración trascendía y dejaban de hablar como hablaron en su momento. En cuanto a esta causa, sí, me indigné porque teníamos cierta expectativa y la verdad que los resultados no fueron los esperados. Sí, me indigné yo, se inclinó al jefe de Policía, el subjefe y todo el equipo que hizo la investigación. Y después surgió que, evidentemente, pudo haber una filtración. Hoy hay un sumario administrativo y una causa judicial que no me voy a explayar porque está en trámite. Ya está en manos de la Justicia para poner las cosas en su lugar.

-Pero, paralelamente recordamos que hubo medidas administrativas de traslado de mucha gente.

-Por supuesto. Porque no debe ser gratis filtrar una información… quizás muchas veces la filtración ni siquiera es por plata, a lo mejor es por cuestiones personales, ¿sí? De competencia, de egos… de egos personales. Y yo les digo: la Policía es una sola, no puede haber peleas intestinas que pongan en crisis las investigaciones. Y, justamente, pasa esto… y en verdad es por egos personales, ni siquiera es por convivencia ni siquiera es por plata. ¡Y eso no puede pasar en una institución! Lo estamos corrigiendo, por eso los pases, por eso la gente que pasó a retiro.

-Pero, aquellos que “trabajan” para esas filtraciones por esos egos, ¿los vuelven a cometer en otras instancias?

-A ver, ellos saben que lo sabemos. Ustedes saben que reestructuramos Asuntos Internos también, le dimos otra impronta. Hay cuestiones que no podemos permitir. Si pasó antes, pasó, pero no en nuestra gestión y menos yo que conozco la función, que la conozco bien y conozco los sectores. Entonces, estamos muy atentos a que esto no vuelva a pasar. Por eso, los cambios. E insisto, estos hechos ´por ego no significa que lo hagan por plata, justamente lo hacen por ego personal. O sea, si un jefe hace un buen procedimiento, lo toma como un desprestigio del otro funcionario. ¡Y no debe ser así! Muchas veces la policía tiene compartimiento, digamos, divididos en cuanto a las funciones, porque es lo que corresponde. Pero, les digo siempre al jefe de Policía: la Policía es una sola y tiene que funcionar en modo corporativo en cuanto a los resultados frente a la sociedad. No puede pasar lo que pasó en esta causa. La Justicia lo sabe, el fiscal lo sabe, así que está en sus manos avanzar.

- ¿Se logró tranquilizar a la Policía después de las diferentes situaciones que hubo fundamentalmente en Santa Fe, por reclamos salariales? Usted entiende que se ha logrado avanzar, se cumplió, se está cumpliendo con los diferentes estamentos policiales en cuanto a ese reconocimiento.

-Primero quiero reconocer el trabajo que hace la Policía de Entre Ríos, día a día el sacrificio que hace. He dicho que no es suficiente ningún aumento porque el trabajo del Policía es muy complejo. Es el único funcionario público que puede ser herido, que lo pueden matar, que le pueden clavar un puñal, que le pueden tirar una piedra y partirle la cabeza. Por eso, le digo que es una función compleja, eso le genera un montón de estrés que no lo compensa ningún monto dinerario.

-Pero, está la realidad…

-La realidad es que yo no decido la parte salarial, eso está con el gobernador y el ministro de Hacienda, el ministro de Economía. Yo no manejo la hacienda pública. Por supuesto, hubo una mejora. Lo que pasó en Santa Fe, pasó en Santa Fe. Nosotros estábamos atentos. Ya lo veníamos hablando con el gobernador porque entendemos la Policía y el Servicio Penitenciario, que también llevan una tarea compleja, más compleja que la policía a veces… necesitaba un reconocimiento monetario. Se hizo, fueron los primeros a quienes se les hizo un aporte. Por supuesto, se cuestiona porque es un bono, no es un aumento… pero, todas las decisiones en cuanto a los salarios deben ser con mucha responsabilidad ante la crisis económica. No se puede poner en crisis las cuentas públicas. Entonces, creo que hay una preocupación, como se dijo antes, con los maestros. Se está ocupando el gobernador y el ministro de Hacienda. Yo hablo y trato por lo que compete a mi Ministerio. En la Policía hay dos partes. están retirados y los que están activos. Son dos funciones diferentes. El que está activo, es el que se pone el uniforme y se calza una pistola y sale a defender a la sociedad. Es el funcionario que está trabajando hoy. Y está el otro funcionario que cumplió esa misión antes y se retiró con el porcentaje que dispone la Caja. A veces es el 82% móvil… me acabo de enterar escuchándolo al (presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones, Gastón) Bagnat que ese 82% se transforma en 110%. Y por eso muchas veces cobra más el que está jubilado o retirado que el que está activo. Es muy loco eso y espero que lo corrijan. Creo que sí, que se lo va a corregir, porque si no la Caja no es solvente. Pero, bueno, estos ruidos, hay muchas que escriben detrás de un teclado, muchas veces escriben cualquier pavada. Es fácil escribir detrás de un teclado, o en Facebook falso e Instagram falso. Pero, es como que están viendo el vaso medio vacío en lugar de ver el vaso medio lleno que les digo. La Policía está trabajando muy bien. Si no la policía estaría descontenta, bajaría los brazos, no trabajaría. Ayer mostramos 1.340 kilos de marihuana que lo secuestraron dos policías patrullando la zona rural de La Paz y que recién habían bajado de la línea de Corrientes. Ellos se expusieron, tuvieron que hacer un enfrentamiento con tres sujetos que estaban: 1.340 kilos de marihuana. La Policía está dando muy buenos resultados. Lo reconozco permanentemente. Ahora me dicen, hay que mejorar el salario, por supuesto, soy el primero que lo dice. Porque yo también estuve ahí y lo reconozco. También hay que ver el contexto económico.

Programa “Cuestión de Fondo” (Canal 9, Litoral) emitido el miércoles 4 de marzo de 2026

Edición Impresa

Edición Impresa