
La política no se recupera, está a la defensiva, se volvió sepia. Hasta perdió iniciativa y no es bueno. Luce desencantada. Cuando la realidad le hace planteos la reacción pasa por el asombro o el mutismo.
Los entrerrianos nos adentramos en una elección que lo mezcla todo y si bien las redes y medios están con una campaña en continuado, se sostiene una desconexión entre candidatos y electorado que pone en jaque a los analistas. Se sostiene el desinterés. Las tribus ratifican códigos y establecen fronteras.
El ciudadano, pasivo observador, va sobreviviendo. Parece darle la espalda a un proceso que es relevante porque, está a la vista, la disputa incluye (y no es menor) el perfil que debe tener el Estado.
Volviendo sobre la disposición ciudadana frente al proceso, rescatemos que, en el mejor de los casos, no es un rechazo definitivo, pero sí un severo llamado de atención para los actores centrales. Los que son y los que quieren.
En movimiento
Empezó finalmente la campaña electoral y, hasta ahora, en Entre Ríos prevalece la cautela. Como venimos diciendo, nadie quiere equivocarse. Los adversarios se estudian. Un paso en falso y todo se dificulta.
Para comprender la dimensión de lo que puede generar un desliz, vale poner el ejemplo de la entusiasta aparición de un candidato que, más allá de su elogiable sinceridad, fue desmentido con intensidad.
Lo llamativo es que quienes confrontaron al candidato a Senador Nacional, Joaquín Benegas Lynch (a él nos referimos) por mostrar sus más profundas convicciones, no fueron los integrantes de otras listas, sino los de su propio espacio.
El libertario estuvo a favor de privatizar la represa de Salto Grande, enclavada en nuestro territorio y que, coinciden las mayorías, sigue siendo una obra inconclusa. No termina de brindar los beneficios que soñó Gregorio Soler y, de tanto en tanto, la quieren enajenar.
No es casual que, viralizado el concepto, aparecieran rechazos desde todos los rincones y colores. Es que Salto Grande casi por inercia se ha convertido en un ícono apropiado por la entrerrianía. Tácitamente, tal vez en forma desorganizada, gira a su alrededor lo más cercano a una política de Estado.
Para poner más condimento, Benegas Lynch incluyó en su mirada privatizadora a la empresa provincial de energía la que, observando las últimas noticias (incorporación de equipamiento, transformaciones institucionales, eliminación de conexiones clandestinas) goza de buena salud económico financiera.
El estrépito promovió una temprana intervención del gobernador Rogelio Frigerio en una campaña en ciernes, (seguramente sin proponérselo), debiendo esforzarse por ponerle fin a la controversia. El mandatario fue contundente cuando desmintió la existencia de algún plan privatizador.
Relevancia para Entre Ríos
Lo hizo casi al mismo tiempo en que recibió desde la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande insumos y equipamiento por más de 3000 millones de pesos para ser destinados al ministerio de Salud y a la Obra Social de Entre Ríos (OSER).
No hay que olvidar que la provincia inició un reclamo en la Corte Suprema de Justicia de la Nación por aplicar ecuaciones perjudiciales a la hora de hacer el cálculo por los excedentes.
La suma sería cercana a los 200 millones de dólares y el trámite ya cuenta con un paso a favor por parte de la Procuración General de la Nación, organismo que ratificó la competencia del máximo tribunal del país para definir el pleito.
Esos movimientos muestran claramente que para la administración entrerriana la cuestión Salto Grande está en el centro de su gestión. Revela un perfil de lo que debe o debería ser el Estado.
Esto debería modelar y moderar las expresiones de los candidatos que surgieron, explican, de una compleja misión frente a Karina Milei, que terminó imponiendo el violeta sobre el amarillo. Ya nadie se sonroja a esta altura por una paleta de colores.
Marcando diferencias
Mientras el gobierno nacional avanza en ceder un recurso estratégico para la determinación de la tarifa eléctrica, como son las cuatro represas alcanzadas por el decreto 718/2024 firmado por Milei, que generan el 10 por ciento de la energía eléctrica que se consume en el país, parece que en las tierras de Urquiza no muchos comparten ese sentido. Un contexto, un límite, aún tenue. Veremos si se sostiene.
Se trabaja buscando esparcir beneficios administrando, desde el Estado. Los recursos en el centro de una discusión que, estemos atentos, se va a meter o sobrevolará la campaña.
Volvamos un momento a los excedentes de Salto Grande, esenciales frente a la escasez.
La decisión es beneficiar a los departamentos Concordia y Federación en forma prioritaria y se definieron como áreas de influencia a Colón, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú, Islas, Feliciano, Federal, San Salvador y Villaguay.
No es menor tratar de ponerle claridad a un tema de altísima sensibilidad, fijando en el mismo movimiento una postura política que impactará en las discusiones detrás de los votos.
Hay perfiles en tensión
Como si eso fuera poco sobreviven tensiones hacia el interior de los partidos y frentes que tienen dos meses para convertirse en quimera y ganar con eso apoyos. En tiempos virtuales todo se entremezcla.
Es inevitable. Muchos, de acuerdo a la conveniencia, dirán que lo provincial no tiene que ver con lo nacional y viceversa. Tratarán de dejar fuera de la discusión la gestión que encabeza Frigerio a pesar que al mover las primeras piezas, lo empujaron a salir al ruedo.
No dejará de generar atención todo lo que está pasando y pasará en los próximos días en la elección de la provincia de Buenos Aires, porque allí se da un enfrentamiento sin reservas.
Con todo esto, a pesar de todo esto, el Frente Fuerza Entre Ríos, que tiene como principales figuras a Guillermo Michel y Adán Bahl, trata de encauzar tras de sí a los espacios de raíz o adherentes al inexplicable Peronismo.
Lo hace, en parte, promoviendo contacto con sectores protagónicos de la representación institucional, tomando contacto con figuras relevantes como, por ejemplo, la Senadora Nacional Juliana Di Tullio.
Un modo dedicado y delicado de ir construyendo definiciones que permitan ampliar el espectro de influencia e ir consolidando su base de apoyo, la que debería ser, en el mejor de los casos, similar a la que obtuvo en 2023 el entonces oficialismo entrerriano.
Hoy desde el llano todo es distinto. Hay que explicar, contener, volver a ser. También olvidar.
El sentimiento no es de sinfonía, porque el movimiento no acalla las voces del frustrado proceso interno que naufragó por cuestiones formales. Se logró encolumnar a dirigentes con responsabilidad institucional pero no se llegó a sumar la totalidad de los que querían la realización de una interna.
Quienes mascullaron bronca no se quedaron quietos y hoy están en otros espacios. Por ejemplo, no se puede dejar de considerar como peronistas las figuras de Héctor Maya y Gustavo Guzmán.
Entrerrianos Unidos bajo paraguas socialista, pero con un claro origen. Aporta la histórica militante Fernanda Sanzberro. Que talante tendrá la propuesta, se irá conociendo sobre la marcha.
Fotos cruzadas
En ese juego de imágenes, tan normal en una campaña en tiempos de tecnología, que se entremezclan en la lucha por la representación, está Ahora 503. Es que por determinación judicial no pudo ser Ahora la Patria la propuesta que integran, entre otros, Carolina Gaillard y Paola Rubattino.
Luchan mostrándose en la sede del emblemático Instituto Patria, con Oscar Parrilli y reivindicando la figura de la presidenta del Partido Justicialista Cristina Fernández. El transcurrir de la campaña permitirá ir poniendo las piezas en su lugar. Tal vez.
De sur a norte
De Gualeguaychú es Emilio Martínez Garbino. Para algunos encabeza lo que podría ser otro desprendimiento peronista. No es menor que hace pocos años destacó la figura del actual gobernador. Extensa y rica es su trayectoria.
El ex intendente de Gualeguaychú y ex legislador nacional integra Unión Popular. Buscará llegar al Senado de la Nación.
Está acompañado con un dirigente de la Federación Económica de Entre Ríos: Silvio Farach. Tal vez incorporen a los discursos una mirada sobre la coyuntura que atraviesa la economía provincial. Además, podrá expandir reclamos que desde hace mucho tiempo hace para reinventar el norte entrerriano.
La izquierda en dos
Completan la grilla los representantes de la izquierda. Juan Cruz Ross es quien encabeza la lista para el Senado de la Nación en el MAS, referenciado nacionalmente con Manuela Castañeira. En tanto Nahuel Leis Pou va por una diputación nacional.
La Nueva Izquierda propone a Sofía Cáceres Sforza como Senadora Nacional y a Nadia Burgos para la diputación. La primera reconocida dirigente de la universidad. Desde el sindicato de trabajadores docentes universitarios de Entre Ríos estuvo inmersa en la lucha por los fondos para las universidades nacionales. Seguramente pondrá en el debate la cuestión.
En tanto Burgos, trabajadora de Salud, se viene plantando frente a políticas aplicadas por Frigerio en la provincia, las que emparenta sin líneas intermedias con el derrotero que marca Milei en el nivel nacional. Por ahí irá su discurso.
Todo mezclado
Entre Ríos no estará ajena a la contaminación desde otros procesos que invaden, aceleradamente, todo el territorio. Con o sin pedradas, la disputa de la provincia de Buenos Aires se convirtió en una especie de condicionante del que es difícil sustraerse, al menos, por las próximas dos semanas.
Medios tradicionales, redes, todo atravesado por un enfrentamiento, liviano de ideas, pero cargado de agresiones.
Tal vez el roce que tiene con el morbo, con o sin pedradas, hace que todos miren a la espera de ir un poco más allá poniendo en crisis a la frontera del asombro.
Hay que reiterarlo: todo suma a profundizar la confusión, porque todo está mezclado y se dificulta distinguir.
Como si todo esto fuera poco, como explicó hace algunas horas en Paraná el consultor político Carlos Fara, a la hora de elegir a quien votar, todo puede cambiar en un instante, a pocas horas de tomar la Boleta Única de Papel (BUP). Porque lo de los cisnes negros es rigurosamente cierto.