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El adiós a Laura Evequoz, poeta, actriz y dramaturga uruguayense

Laura Evequoz falleció a los 61 años.

Falleció este domingo 8 de marzo. Hace pocos días había sido homenajeada por su labor como creadora en el campo de las letras y el teatro. Tenia 61 años y una extensa trayectoria artística.

La noticia no fue inesperada porque Laura venía luchando contra las consecuencias del cáncer desde hacía meses. Pero igualmente sacudió y conmovió a quienes la conocían y la querían. Este domingo 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, Laura Evequoz —esa tesonera mujer uruguayense, trabajadora incansable de la cultura— dio su última bocanada de aire y se fue, dejando el escenario vacío y la pluma envuelta en lágrimas.

Había nacido como María Laura Josefina Evequoz en Concepción del Uruguay, el 25 de octubre de 1964.

Escribió prácticamente desde siempre, aunque su pasión por la escritura se moldeó en la educación pública, donde Laura se formó, primero en la Escuela 4 Benigno Teijero Martínez, y más tarde en el histórico Colegio del Uruguay.

Hemana mayor de cuatro, Laura supo tempranamente de las dificultades de la vida y de las vicisitudes de la creación. Eterna animadora del “under” uruguayense, Laura fue madre sola y trabajó denodadamente para mantener su hogar y ver crecer a su familia.

Fue redactora y periodista en diferentes ámbitos (entre ellos la revista Ecos de Entre Ríos, que por unos años, allá a fines de los 80, dirigió en La Histórica el singular Carlos Belachur). También participó en revistas culturales y sus narraciones integran varias antologías.

Laura se vinculó con el teatro muy joven y la estrecha relación —artística primero y de profunda amistad después— con el artista plástico Eduardo Cuqui Silva y con el actor y dramaturgo Pedro Urquiza, la llevaron a abrazar con decisión su vocación artística.

En enero pasado, recibió un homenaje por iniciativa conjunta de la Municipalidad local y del Partido Socialista, cuyos representantes participaron de la ceremonia junto al intendente, José Lauritto; y el director de Cultura, Cristian Merlo, en un auditorio Illia colmado de artistas, amistades y familiares que se dieron cita para abrazarla.

Como actriz, participó en numerosas obras teatrales en Concepción del Uruguay y en otras ciudades de la región. En una de las imágenes que acompañan esta despedida, se la ve con Pedro Urquiza ensayando la obra “La pareja”, del propio Pedro. “Fue la primera vez que actuamos juntos. En Casa de la Cultura. Hicimos también 'El pájaro en la garganta', con Tibaldo Bandera y Marili Flores, dirigía Pedro”, contó Laura al evocar a su querido amigo.

La obra poética o narrativa de Laura forma parte de diversas antologías. Ha publicado Nuestro temor visible (poesía, 1997); El anecdotario de la ciudad cautiva (relatos, 2004); La raíz en el agua y otros poemas (poesía, 2019); y recientemente, Dramaturgia, un volumen que reunió tres de sus obras teatrales: “La oportunidad”, “Rey de corazones” y “Qué hice yo para merecer esto”. Este libro fue editado en 2024 por la cooperativa El Miércoles con el respaldo del Consejo de Teatro Independiente de Entre Ríos (Contier).

En el prólogo de Dramaturgia, Carina Resnisky definió como “un acto de justicia teatral que se editen por primera vez tres obras escritas por Laura”, puesto que en la provincia “no abundan producciones dramatúrgicas de autoras”, y en la contratapa señaló Américo Schvartzman que Laura “se revela (y se rebela) en estas obras como dramaturga potente y sensible”, con “una voz libérrima, que surge clara dentro de otras pieles (siempre pieles de mujeres) desde las cuales cuenta historias que inquietan a quien lee (o a quien asiste a ellas), en un ejercicio reflexivo y narrativo que concilia universalidad y aldea”.

En 2022, la escritora uruguayense fue elegida entre 22.800 autores de todo el mundo, como una de las 100 referentes mundiales de poesía, en el día de la Independencia Global literaria de Motivacional Strips, y junto a otras tres mujeres poetas de la Argentina.

Laura había definido, hace poco en entrevista con La Ciudad Revista, su ideal cultural y social: “Lo que espero para la humanidad, el futuro y mi obra, es lograr una sociedad con más igualdad de oportunidades. Donde el que quiera trabajar, trabaje en paz y que tenga las herramientas y los medios para crecer en lo que le gusta. Poder desarrollarnos como individuos va a mejorar la vida en comunidad”.

 

En su poemario La raíz en el agua, Laura incluyó un texto para su propia despedida:

Esta tarde por si muero,

¡Ay! Que me mata la pena,

quiero vestirme de río

para quedarme en la arena.

Y que mi pueblo lo sepa

que fallé por ser poeta

Por ser como cielo claro

y vestirme de tormenta.

 

Carina Resnisky: “Sinónimo de rebeldía y coraje”

La actriz, directora e integrante del Contier, Carina Resnisky, la despidió con estas palabras:

“Laura Evequoz, guardiana de memorias. Sinónimo de rebeldía, coraje y pasión por la escritura. Honesta y aguda en su arte, formó parte de grupalidades que enriquecieron la diversidad cultural uruguayense con sus creaciones y accionar. El pensamiento crítico a flor de piel era su fuerza y autenticidad. Se ha hecho justicia poético/teatral con la publicación de su último libro 'Dramaturgia' que ya circula en toda la provincia. La voz de Laura seguirá resonando en su poesía, prosa, teatro, y en el sentir de quienes la conocimos. No es casual que su alma transmute la existencia el día internacional de la mujer trabajadora”.

 

Celia Grinman: "Ha sucedido"

La escritora uruguayense, Celia Grinman, enterada de la noticia, tuvo sentidas palabras para despedir a su estimada amiga:

"Ha sucedido. Laura Evequoz que nació el 25 de octubre de 1964 nos deja el 8 de marzo de 2026. Seis décadas para las nueve que llevo yo. ¡Vaya si la entiendo! No podía dejar de escribir porque intuía que se le hacía tarde para decirlo todo. De pronto, ha sucedido. Quizás no alcanzó a escribirlo todo. Pero lo escrito por ella dice de su desarraigo de las injusticias y de su amor por el ritmo de su loco corazón".

 

Una poesía inédita

Como artista pero también como ser humano, Laura nunca se calló. Sus poemas, como bien lo dice Carina Resnisky, seguirá resonando. Y quizás nuevas voces, nuevas manos, se apropien de su legado y lo siembren hacia el futuro, como en una posta generosa y comprometida. Para contribuir a eso, compartimos aquí uno de sus poemas inéditos, tan hermoso como representativo de su producción, de su voz singular y rebelde.

 

La bicicleta verde (Laura Evequoz)

Me pondré un ridículo vestido,

me pintaré el pelo de verde,

me colgaré una cantidad grosera

de horribles fantasías.

Me haré un tatuaje enorme

con un Cupido roto sobre mi pecho

y lo llevaré desnudo.

 

Iré atravesando todo el pueblo

con una cola larga de latas,

atadas al portaequipaje

de mi bicicleta verde

y entraré por la calle principal;

y tocaré bocina para que todos

salgan y me vean pasar

mi ridículo vestido,

mi velo verde y los colores

de mis adornos de fantasía,

y no me importará.

 

Iré hasta tu casa

en mi vieja bicicleta

y allí estaré hasta que salgas

y me veas.

 

Y te contaré para tu espanto

que así me vio todo el pueblo;

mientras yo repetía sin cesar,

como oración, que me dirigía a verte.

¡Está loca!

—(Gritaban en las esquinas), te diré—

 

Y morirás porque te trague la tierra;

maldecirás a mi madre

y yo te hablaré de Dios.

 

—Tú dirás: Dios no existe;

dirás: Perón es Dios.

Y yo te preguntaré:

¿quién es Perón?

Y tú no sabrás qué decirme

porque exactamente tampoco lo conociste.

 

Entre mi Dios y el tuyo

nos daremos cuenta de que yo estoy loca,

o de que estás loco,

porque fuiste capaz de amarme

y de romperme el corazón.

Y de eso Perón no sabe nada…

 

Entonces yo, en mi bicicleta verde

y vestida así,

no sabré qué hacer.

 

Como ahora.

¿En qué estaba pensando cuando llegaste?

¿Qué estaba haciendo cuando te fuiste?

Trabajando para ser más pobre cada día, seguro.

 

En mi puerta había una gran calabaza

y cuatro ratones; esperé, esperé; y no:

no hubo ni pajes ni carrozas.

 

En el pueblo no había palacios,

ni príncipes, ni rey, ni reina,

ni madrastra.

 

Saqué la basura. Entré a mi casa.

Cerré la puerta —pensé:— Usted, Che Dios…

¿qué hago con mi vida…?

(1999)

 

La despedida

Se informó que sus restos fueron velados en sala Municipal "El Canillita". Serán cremados el lunes 9 de marzo del 2026 a las 10 en el Crematorio Scolamieri. Casa de Duelo: Juana Azurduy 248.

 

Fuente: El Miércoles Digital. 

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