"El periodismo nacional denuncia casos de funcionarios que no pueden justificar sus bienes, ingresos, gastos, denunciar designaciones amañadas, opacidad en las cuentas públicas, y es lógico que al Presidente le moleste. El buen periodismo molesta y tiene que ser así", reflexionó la periodista.
La periodista de Río Negro que dirige el monitoreo de libertad de expresión del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), Alicia Miller, habló de los persistentes ataques del gobierno nacional contra la prensa y los periodistas.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Miller afirmó que “dentro del marco de hostilidad que este gobierno ha tenido hacia la prensa, hacia los periodistas en particular, desde el comienzo de la gestión, en estos días hemos visto una escalada que verdaderamente nos tiene asombrados por la gravedad. Primero, esta denuncia penal, esto de poner al sistema de justicia penal a perseguir periodistas, como se ha hecho con Luciana Geuna y su colega; y, por otro lado, esta especie de castigo generalizado a todos los periodistas acreditados cerrando la sala de prensa de la Casa de Gobierno”.
Ante ello, comentó que “esto ha trascendido ya las fronteras del país, desde Fopea además de visibilizarlo a través de un comunicado desde el primer momento, hicimos una presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos e inmediatamente, el mismo día, la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana hizo un pronunciamiento exigiendo al Gobierno Nacional que ajuste su conducta a los estándares internacionales en materia de libertad de expresión”.
Agregó que “dentro de lo que está sucediendo a nivel interno, nos ha dado nuevos ánimos la presentación que hicimos ayer del monitoreo de libertad de expresión del año 2025 donde un montón de colegas y en especial los que fueron invitados como panelistas Ernesto Tenembaum y Mónica Gutiérrez, nos aportan nuevos argumentos, nuevos elementos, nuevas señales de apoyo y nos ratifica que estamos en el buen camino, y que ante estos embates lo único que nos queda es hacer más y mejor periodismo”.
En cuanto a la comparación con otros momentos históricos, consideró: “Consideramos que lo de hoy es lo peor que nos ha pasado en cuanto a intensidad, persistencia y violencia verbal. Por ejemplo, durante el kirchnerismo hubo tres demandas contra periodistas y en su momento era noticia, y sólo en el año 2025 registramos 20 demandas contra periodistas. Algunas son de mandatarios provinciales, pero es la mínima cantidad, la mayor parte son del gobierno nacional. Y como dato, el gobierno nacional, el Presidente de la Nación concretamente, fue durante 2025 el principal agresor contra la prensa y los periodistas. De los 278 casos que relevamos en todo el año, 119 fueron de autoría del Presidente de la Nación. Si le sumamos los otros 86 casos que hubo de personas allegadas al poder –tuiteros, militantes, influencers ligados al poder- es la grandísima mayoría. El poder estatal y paraestatal son los principales atacantes del periodismo en estos tiempos, y lo más grave es que justamente en el caso del Presidente es una persona que ha jurado respetar la Constitución y que la está violando día por día”.
Consultada por el modo de continuar la tarea periodística en este contexto, comentó que “ayer en el Conversatorio Mónica Gutiérrez decía que, a su juicio, hay que seguir insistiendo, hay que darle valor al dato, hacer periodismo con muchísima más responsabilidad y rigor. Ernesto Tenembaum era un poco más optimista en el sentido de que él decía que el periodismo argentino se ha recuperado de cosas peores, como por ejemplo de lo que sucedió en la dictadura, en los golpes militares, que tiene una trayectoria de resiliencia que va a permitir que se recupere; él confía mucho en los nuevos medios, en los medios digitales que están surgiendo, dice que hay una nueva generación de periodistas que está haciendo las cosas distintas y que en ellos hay que tener fe”.
“En lo personal, yo no sería tan optimista en un plano cercano porque hay un proceso de concentración de la propiedad de medios en personas que no están ligadas al periodismo, sino en grandes empresas, no solo en Ciudad de Buenos Aires, sino en las provincias también. Personas que tienen su negocio principal en empresas contratistas del Estado, en constructoras, en empresas del agro, de mineras, y lo que sucede es que los nuevos medios digitales, que son muy valiosos y tienen un enorme futuro, hoy en la práctica no tienen las espaldas de sustentación suficientes para hacer, por ejemplo, periodismo de investigación o para soportar un embate de una demanda que les obligue a pagar abogados y estar supeditados a una causa judicial”, evaluó.
“Hay muy pocos ejemplos de periodismo de investigación en las provincias, por eso es muy meritorio lo que se hace desde ANALISIS. Diarios muy meritorios, como en el que yo trabajé 35 años en el diario Río Negro, hoy está en manos de una empresa de servicios petroleros, contratista del Estado, y digamos que el periodismo no es su prioridad ni lejos”, ejemplificó.
Sobre la posibilidad de que aparezcan leyes restrictivas de la actividad periodística, Miller refirió que “justamente hoy se está realizando una reunión de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados de la Nación en la que están participando representantes de FOPEA. Esto tiene una particularidad, porque esa reunión no fue convocada por el presidente de la Comisión de Libertad de Expresión (Guillermo Montenegro-LLA) sino por los propios diputados integrantes de la Comisión que se han autoconvocado para analizar esta situación y han convocado a FOPEA. Es decir, hay una señal de que incluso algunos sectores aliados del gobierno nacional están reaccionando y viendo la gravedad de la escalada de hostigamiento hacia el periodismo que se está generando”.
“Yo creo también que hace falta acá una reacción de la sociedad civil, de la gente, de las audiencias, del electorado, o como se lo quiera llamar, son distintas maneras de enfocar a la ciudadanía. En varios aspectos también debe haber una conciencia de las empresas de que hacer periodismo cuesta dinero y que hay que respaldar al periodismo con dinero, poner publicidad en los medios o suscribirse a los nuevos medios digitales, aportar dinero para que el periodismo local, hiperlocal, pueda hacer su tarea. Si no, lo dejamos prácticamente sumido en la miseria y sin recursos para hacer el mejor periodismo. Y, además, hace falta una reacción ciudadana frente a los embates del gobierno nacional hacia el periodismo porque si la gente no dice nada, quien calla otorga, dejamos que esto avance y verdaderamente yo creo que esto puede empeorar. Ya intentó el Gobierno Nacional modificar la ley de acceso a la información redefiniendo por decreto el concepto de qué es un tema de interés público y cuál no. Es decir, algo que está definido en la Constitución, que dice que todos los actos de gobierno son públicos, se pretendió modificar y restringir por un decreto. Así que esto que, desde el punto de vista jurídico es una aberración, puede anticiparnos una serie de leyes restrictivas. Y el cierre de la sala de prensa de Casa Rosada es una señal de que lo que se ha hecho prácticamente es declarar a los periodistas como el enemigo público número uno. Y si uno ve lo que está haciendo el periodismo nacional, que es denunciar casos de funcionarios que no pueden justificar sus bienes, sus ingresos, sus gastos, denunciar designaciones amañadas tanto en el Poder Ejecutivo como en el Poder Judicial, cuestiones que tienen que ver con opacidad en las cuentas públicas, es lógico que al Presidente le moleste. El buen periodismo molesta y tiene que ser así, es lógico que sea así, lo que no se puede hacer es cambiar las reglas de juego de un sistema democrático”, reflexionó la periodista.
Agregó que “acá tenemos que ser muy claros y justamente no actuar de manera corporativa. Hay un segmento de periodistas que tal vez son muy conocidos y también muy notables que también deberían hacer una gran autocrítica porque han tomado el periodismo como un desempeño hacia la militancia para defender o atacar a determinada facción política; ya sea a favor o en contra, esto no es periodismo, es militancia justamente. Los hay a favor del gobierno y en contra del gobierno, y realmente cuesta llamarles colegas. Yo creo que el periodismo tiene que tener como objetivo no defender una determinada mirada política, una determinada facción; por supuesto que todos los periodistas tenemos ideas políticas y formamos parte del diálogo político, pero no hacerlo desde un tinte partidario sino teniendo como eje la foto general de la sociedad y la necesidad de dialogar entre sectores. Así es como se llegan a los acuerdos, no entender que el que piensa distinto es un enemigo o es un estúpido como hace, por ejemplo, el Presidente de la Nación”.
“Los periodistas tenemos que demostrar que somos profesionales y que tenemos reglas éticas. Yo creo que en la medida en que podamos centrar nuestra tarea profesional y hacer más y mejor periodismo, vamos a poder recuperar parte de la credibilidad que, es cierto, ha sido mellada por este discurso constante del Presidente y de sus allegados”, concluyó.






