El presidente Javier Milei siguió los pasos de Donald Trump para abandonar la OMS.
El gobierno libertario siguió los pasos de Donald Trump, pero hay dudas legales, financieras y sanitarias en medio del aumento de la mortalidad infantil, por primera vez en 25 años.
Este lunes arranca la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que debe votar si se acepta o no el abandono de la Argentina de ese organismo. En principio, la salida es ilegal, porque el ingreso en 1948, fue por ley y la salida requiere de una ley. Dentro de la Cancillería presionaron para revocar un dictamen legal que sostenía que sólo el Congreso podía resolver el egreso del país de ese organismo, pero las cosas se torcieron con una maniobra. Lo más grotesco es que el canciller Pablo Quirno emitió un cable secreto, el Dicol 01007/2026, ordenándole a los embajadores que gestionen, en cada país, “un pedido de comprensión por la retirada de la OMS” y que la Argentina “no se aislará del mundo desde el punto de vista de la salud”.
Se enviaron hasta pedidos de disculpas redactados en tres idiomas. Ninguno de los textos explica por qué el país se retira de la organización y, en verdad, es sólo para seguir a Donald Trump. En el medio de la controversia se produjo el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius, un golpe significativo para esa industria en Ushuaia. Argentina debió invitar a la OMS a ver el origen del virus y era imperioso dar respuestas a lo ocurrido. El país mantuvo silencio, la OMS le pidió a España que salga al rescate y hay críticas a la administración Milei en toda Europa. Una delegación de médicos argentinos viaja a la OMS para pedir el voto en contra de la salida.
Una salida confusa y controvertida
La Asamblea que arranca en Ginebra este lunes tiene insólitas aristas respecto de la retirada argentina:
-La OMS no contempla en los estatutos la salida de ningún país. Salvo Estados Unidos que, cuando ingresó en 1948, dejó reservado su derecho a retirarse.
-Por lo tanto, respecto de la Argentina, el Comité Ejecutivo de la OMS, no pudo fijar una postura y se envió el caso a la Asamblea para que resuelva. Se decidió proponer una resolución, planteada por Argentina e Israel, recomendándole a los países que aprueben la retirada. Hay gobiernos que están en contra. Y, además, no hay antecedentes de cómo se resuelve la cuestión.
-Los estatutos indican que cualquier país que realice una petición -en este caso la de irse de la OMS- debe estar al día en sus aportes. La Argentina debe tres años.
-Desde el punto de vista del propio país, la salida, formalizada en marzo por el gobierno de Javier Milei, es manifiestamente ilegal. La Argentina entró a la OMS en 1948 por una ley del 12 de junio de ese año: la número 13.211. Fue durante el gobierno de Perón. Como es obvio, para revocar una ley se requiere de otra ley.
-El canciller Quirno envió la cuestión a la Dicol, la Conserjería Legal del Ministerio de Relaciones Exteriores, encabezada por Mario Oyarzábal. En la cartera cuentan que hubo un primer dictamen señalando justamente que sólo el Congreso podía resolver la salida de la OMS porque el ingreso fue por ley. Quirno presionó fuertemente y Oyarzábal terminó firmando un dictamen que dice que “que es recomendable pero no exigible” una intervención del Congreso de la Nación.
Cita en Ginebra
El expositor de la posición argentina será el embajador Carlos Fornadori, aquel que se hizo famoso porque, según relató el vicecanciller británico, le hizo firmar un acta deplorable sobre Malvinas en el sótano de la embajada del Reino Unido, en Buenos Aires, mientras le daba de tomar, botella tras botella, un selecto vino Merlot. Alan Duncan, el funcionario británico, hizo el relato en un libro y, textualmente, resumió: “a medida que una botella tras otra se movía de alguna manera desde la pared del sótano a la mesa, las negociaciones mejoraron”. Lo peor es que al día siguiente el embajador Mark Kent contó que “Foradori acaba de llamar para decir que estaba tan borracho anoche que no podía recordar todos los detalles”.
Enfrentando la postura de Foradori estará la doctora María Fernanda Boriotti, en representación de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa). Según le relató a Página/12 el Dr. Jorge Yabkowski, también integrante del gremio, la OMS tiene asignados apenas cuatro lugares para sindicatos u ONGs y se resolvió que uno de esos lugares lo ocupe Fesprosa. La Dra Boriotti lleva una declaración firmada por 3.000 médicos en la que se señala: “salir de la OMS implica romper la cooperación internacional, perder acceso a financiamiento, información epidemiológica estratégica y espacios de decisión global. Es dejar afuera a la Argentina de la mesa donde se discuten las políticas sanitarias que afectan a millones. No hay soberanía en el aislamiento ni en el seguidismo (a Donald Trump). Se renuamentos, vacunas, tecnología sanitaria y formación de recursos humanos”.
Un cable secreto
Javier Milei y la Cancillería saben que no hay razón alguna para irse de la OMS, salvo -claro está- hacerle seguidismo de lo que dice y hace la Casa Blanca. La salida es tan irrazonable que el Ministerio de Relaciones Exteriores les mandó un cable secreto a todos los embajadores argentinos en el mundo ordenándoles que hagan gestiones, al más alto nivel posible en cada país, para que voten aceptando el egreso argentino de la OMS. El cable confidencial Dicol 01007/2026 le dice a los representantes diplomáticos argentinos que gestionen “un pedido de comprensión sin golpear la política sanitaria nacional”.
La Cancillería busca contestar lo que seguramente argumentarán las autoridades de los países: es contradictorio que Argentina se retire de la OMS cuando vivió un brote de hantavirus, registra aumento de la mortalidad infantil por primera vez en 25 años y hay aumentos inéditos en los casos de sífilis y tuberculosis. “Estar dentro de la OMS no es una maravilla, pero es mucho peor estar afuera”, sostiene Yabkowski. Además, las indicaciones de la OMS no son obligatorias, son optativas, de manera que el país tampoco es que pierde soberanía en ese organismo.
Junto con el cable secreto se enviaron tres modelos de notas de disculpas -en inglés, francés y castellano- y haciendo una especie de compromiso de colaboración sanitaria ante cualquier eventualidad.
Foradori trató de calmar la situación, pero la empeoró. “No nos aislaremos del mundo -dijo en Ginebra-. No nos vamos de este mundo. Sabemos que las pandemias no conocen fronteras y, como país occidental civilizado, entendemos que debemos respetar las normas y colaborar con el resto del mundo”. Como es obvio, lo de “occidental civilizado” fue un desaire a los países no occidentales. “Un embajador sudamericano haciendo trumpismo puro”, le contestaron.
Sin respuesta
Para colmo de males, el gobierno de Milei -según opinión coincidente de los países europeos- no dio la menor respuesta al brote de hantavirus del Hondius. Desde principios de abril la tapa de los diarios habla de la “rata argentina” o “el virus argentino” y recién este viernes viajó un equipo del Malbrán a estudiar la situación. Más de un mes de demora, con lo que significa para Ushuaia, Tierra del Fuego y la creciente industria de los cruceros. La OMS tuvo que intervenir y le pidió al gobierno de Pedro Sánchez, en España, que salga al rescate. El mandatario socialista, que se le plantó a Trump en el conflicto de Medio Oriente, enfrentó al gobierno de Canarias, alineado con la derecha, y puso en marcha el operativo.
El secretario general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, etíope, viajó también a Canarias para supervisar la evacuación de pasajeros y tripulantes. Y el brote sigue siendo tema central incluso este fin de semana en Europa, con los debates sobre la extensión de la cuarentena que deben cumplir los que estaban en el Hondius. La Argentina, por ahora, en silencio.
En principio, la lógica es que en la Asamblea General de la OMS se vote la salida de la Argentina. Sin embargo, las opiniones no son para nada unánimes. Puede haber un pedido de reconsideración, por ejemplo, en base a lo que sostuvo Ghebreyesus sobre el tema “a los virus nos les importa nuestra política ni nuestras fronteras ni todas las excusas que podamos tener. Cualquier espacio que no se cubra, beneficia al virus. La mejor inmunidad es la solidaridad”. Australia, Costa Rica, Zimbawue, China y otros estados plantearon dudas en el Comité Ejecutivo sobre la salida argentina, por cuestiones legales, administrativas y sanitarias. Y habrá que escuchar lo que tienen para decir los médicos argentinos.
En la Casa Rosada sigue ajenos a todo. Sólo les importa hacer lo que hace Trump.
Fuente: Página 12, Raúl Kollmann.






