Dos hechos policiales ocurridos en el ámbito de la Dirección de Obras Sanitarias de la Municipalidad de Paraná guardan relación con un conflicto interno que la investigación está tratando de dilucidar. Por un lado, incendiaron intencionalmente una casilla histórica ubicada en la Toma Nueva; por otro, atacaron a tiros la camioneta utilizada por un funcionario del área.
Según se informó a ANÁLISIS, el primer suceso ocurrió el viernes 29 de mayo alrededor de las 3.30 de la madrugada, en calle camino Costero al final, donde se encuentra la Planta Potabilizadora de agua. Tras un llamado a la Policía, concurrieron al lugar dos móviles y los uniformados constataron que las llamas devoraban un galpón de unos siete por cuatro metros, de chapa con puntales de madera y piso de madera. Se trataba de un lugar histórico de 145 años de antigüedad, según refirieron conocedores del área municipal. El mismo se encontraba en desuso desde hacía bastante tiempo, y en su interior había muebles de madera y sillas. Llegaron los Bomberos Zapadores, sofocaron las llamas, pero los daños fueron totales.
El lugar posee cámaras de seguridad de la empresa Sentry que registró y comprobó que el hecho fue intencional: se observó que a las 3.20 una persona desconocida salió rápidamente desde el galpón y se retiró del predio por un alambrado.
El responsable municipal, Diego Beber, director de producción y distribución de la planta, radicó la denuncia correspondiente.
Cuatro días después, apenas pasadas las 2 de la madrugada del martes 2 de junio, una ráfaga de disparos alarmó a los vecinos que descansaban en sus viviendas en el barrio Toma Nueva de Paraná. En calles El Armado y El Surubí, donde vive el coordinador de Personal de Obras Sanitarias de la Municipalidad, Daniel Alberto Rosell, habían atacado a balazos una camioneta de dicha Dirección que era utilizada por este funcionario. El hombre de 49 años llamó a la Policía, que constató que el vehículo Ford Ranger, interno 793 de OSM, presentaba a simple vista seis impactos compatibles con proyectiles de arma de fuego. Además, en las proximidades sobre la calle se localizaron dos vainas servidas calibre 9 milímetros, por lo cual trabajó en el lugar el personal de la Policía Científica.
Un vecino contó que observó una moto tipo Skua, con dos hombres a bordo saliendo del lugar, aunque no pudo dar mayores precisiones.
Rosell aportó al personal de la comisaría 14°, como posible móvil del atentado, que mantuvo un altercado con un empleado de Obras Sanitarias, llamado Facundo Ruhl. Este hombre era sereno del lugar donde habían incendiado el galpón y tras este hecho lo había trasladado desde ese sector de la bomba de agua la central de calle Rondeau, donde funciona el centro de potabilización y distribución de agua. Esta medida habría desatado un conflicto que el funcionario señaló como contesto del grave suceso.
Por otra parte, conocedores del área municipal no dejaron de mencionar lo extraño del suceso del incendio que, lejos de tratarse de un hecho vandálico aislado, es algo muy extraño que sucede en el marco de especulaciones con el uso clandestino que podrían haberle dado a ese espacio. Se indicó además que Rosell le había puesto candado al galpón, por algún motivo que los demás empleados desconocen.
Desde la Jefatura Departamental Paraná se informó que el hecho se encuentra bajo investigación y que la Fiscalía pasará la causa a la Dirección General de Investigaciones e Inteligencia Criminal para intentar avanzar en la dilucidación de ambos hechos.





