Caos en La Plata: Gimnasia-Boca, suspendido por graves incidentes

Caos en La Plata: Gimnasia-Boca, suspendido por graves incidentes

Los hinchas Triperos ingresaron al campo de juego, afectado por los gases lacrimògenos.

El partido que Boca Juniors llevaba a cabo en La Plata ante Gimnasia quedó suspendido a los 9 minutos por graves incidentes fuera del estadio y que dejaron como saldo lamentable la muerte de un hincha. Se trata de César Regueiro, de 56 años, quien falleció de un paro cardíaco mientras era trasladado al hospital.

El encuentro entre dos grandes protagonistas de La Liga Profesional fue interrumpido cuando los jugadores comenzaron a sentir los efectos de los gases lacrimógenos que lanzó la policía bonaerense por choques fuera de la cancha, y que se propagaron al campo de juego.

Una probable sobreventa de entradas fue lo que motivó a los hinchas que quedaron sin su ticket a intentar forzar el ingreso. Por ello, las autoridades empezaron a cerrar las puertas de acceso y esto provocó la desesperación de los aficionados que querían entrar igual porque habían pagado sus boletos.

Por este motivo, la policía empezó a contenerlos con postas de goma y gases lacrimógenos, que desde las inmediaciones del estadio ingresaron afectando a varios jugadores, integrantes del cuerpo técnico y el propio público que entró en pánico.

Uno de ellos resultó herido con una bala de goma en el pómulo derecho, mientras que a un camarógrafo de TyC Sports le dispararon tres veces, indicaron desde el propio canal.

Por este motivo, el árbitro Hernán Mastrángelo decidió parar automáticamente el encuentro. Alrededor de media hora después, y por “falta de garantías”, la cuenta oficial de La Liga Profesional confirmó la suspensión del partido.

Asimismo, la Asociación del Fútbol Argentino repudió los hechos. “La AFA repudia enérgicamente los hechos de público conocimiento acontecidos hoy en las inmediaciones del estadio de Gimnasia y expresa su compromiso de continuar trabajando para erradicar esta clase de episodios que empañan la fiesta del fútbol”.

El cierre de las puertas de acceso se produjo a las 20.45, vale decir 45 minutos antes del comienzo de este encuentro clave en la lucha por el título de la Liga Profesional para ambos equipos. Y cuando se produjo la represión policial los gases lacrimógenos ingresaron en forma de nube luminosa y blanca al campo de juego, atravesando la abigarrada multitud que inmediatamente empezó a sufrir las consecuencias de la atmósfera alterada.

Primero fueron los hinchas y luego los integrantes de los bancos de suplentes quienes comenzaron a cubrirse los rostros y estas reacciones provocaron, por ejemplo, que el director técnico boquense, Hugo Ibarra fuera el primero en solicitarle al árbitro Mastrángelo que interrumpiera el encuentro porque el nivel de afectación que tenía en sus ojos le impedía la visión.

Esto llevó a que el entrenador de Gimnasia, Néstor Gorosito, hiciera lo propio, y estas acciones se extendieron a los propios futbolistas. Mastrángelo determinó entonces que los jugadores y sus cuerpos técnicos se fueran a los vestuarios, algo que hicieron inmediatamente, mientras, que simultáneamente la desesperación ganaba las tribunas.

Los hinchas en las gradas, al estar las puertas de salida cerradas, encontraron en el campo de juego la única vía de escape posible y cientos de ellos saltaron al césped desde los alambrados perimetrales.

En ese momento se pudo observar al capitán boquense, Marcos Rojo, identificado con su clásico rival, Estudiantes, tratando de ayudar a muchos hinchas Triperos a refugiarse en el propio túnel de acceso a los vestuarios.

Mientras tanto se seguían escuchando disparos desde afuera del estadio y la calma no llegaba, ni afuera ni adentro, hasta que las autoridades tuvieron la cordura de empezar a abrir las puertas para que los hinchas del interior pudieran salir de la cancha, ya que los del exterior finalmente habían sido dispersados.

Después de una hora de incertidumbre, desconcierto y violencia, las tribunas se vaciaron, un par de centenares de hinchas se quedaron atemorizados dentro del campo de juego, pero ya con más calma, y de a poco todo fue quedando vacío.

El cotejo era el más importante de la fecha 23, a cuatro jornadas del final, con un Gimnasia que de local se jugaba la última ocasión de luchar por el título, mientras que Boca buscaba un triunfo para regresar a la cima del campeonato.

Se trata de un duelo prometedor entre dos equipos que pelean palmo a palmo por quedarse con el título. Boca Juniors intentará recuperar la cima del torneo que quedó en manos de Atlético Tucumán, tras el triunfo del miércoles ante Platense. Habrá que aguardar por la confirmación oficial sobre el escenario y la fecha de disputa del mismo, consigna Infobae.

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