Héctor Flores, de 45 años, busca a su hijo hace cinco años y el Estado no le da respuestas, como a decenas de miles de familias.
La ciudad mexicana de Guadalajara se prepara para recibir cuatro partidos del Mundial de Fútbol 2026. El estadio Akron, una imponente obra de arquitectura, será el escenario de uno de los eventos deportivos más masivos del planeta. A pocas cuadras, miles de familias conviven con otra realidad: la desaparición sistemática de personas en manos del crimen organizado y, en muchos casos, del propio Estado. Héctor Flores es padre, y también es vocero del Colectivo Luz de Esperanza, una organización que reúne a más de 500 familias que buscan a sus seres queridos en el estado de Jalisco. En diálogo con El Séptimo Día (Radio Plaza 94.7), contó cómo aprovechan el momento del Mundial para lanzar una campaña que expone el drama humanitario y las violaciones a los Derechos Humanos en México. Por ejemplo, realizaron un álbum de figuritas como el de Panini con los rostros de los desaparecidos con la camiseta de México, que viene provocando un gran impacto.
Hace cinco años, su hijo Héctor Daniel Flores Fernández fue sustraído de su hogar por elementos de la Fiscalía estatal en un operativo sin orden de aprehensión ni expediente de investigación. Desde entonces, nadie da razón oficial de su paradero. El caso tiene medidas de acción urgente otorgadas por el Comité de la ONU para las Desapariciones Forzadas.
México registra oficialmente más de 15.000 personas desaparecidas solo en Jalisco, aunque las organizaciones de derechos humanos advierten que la cifra real es considerablemente mayor. En todo el país, cada día desaparecen más de 40 personas, dijo Héctor y explicó el objetivo de la campaña que están llevando adelante: “La intención es que, como en la mayoría del mundo, en estos días todo es fútbol, tratar de conectar con más personas. Vivimos en México una terrible crisis humanitaria en materia de desaparición. Todos los días desaparecen más de 40 personas. Una situación terrible. Es tratar de empatizar para que los turistas, al igual que la gente aquí, conozcan más de la grave situación, y lograr que esta crisis atraviese las fronteras de nuestro país. Poder lograr que, a través del conocimiento real, se pueda crear una presión desde fuera para que cesen las graves violaciones a los derechos humanos que están sucediendo en nuestro país”.
El mecanismo de las desapariciones, según Flores, no responde a un solo actor. Los cárteles de la droga y las fuerzas del Estado operan muchas veces en conjunto: “Aquí la situación en México es muy diferente a lo que se vivió en otros países. Aquí los cárteles de la droga, las organizaciones criminales en conjunto con las fuerzas del Estado están realizando estas desapariciones. La mayoría son con el tema del reclutamiento forzado. Las organizaciones criminales aquí en México necesitan una fuerza operativa grandísima. Son muy grandes, y para las luchas que mantienen entre sí, para proteger sus territorios, para la producción de droga y casi para cualquier actividad, están reclutando de manera forzada a las personas. Hay casos en los que incluso han desaparecido señoras solo para hacer comida en los campamentos donde tienen a más de 100, 300 personas, privadas de su libertad para las actividades que ellos requieran.”
Consultado de cuándo creen que comenzó a explotar esta situación de violencia, Héctor analizó: “Es un problema que se ha venido acrecentando desde hace 12 años. Antes se veía, pero no se veía con esta normalidad, ni ocurría como está ocurriendo ahora. Desde hace aproximadamente 12 años, en todo el país, la administración federal pactó o permitió que esta organización, junto con otras, crecieran exponencialmente. Y estamos viviendo ahora las consecuencias de la falta de acción institucional en contra de estos delincuentes.”
A su vez, Flores consideró que no hay un único responsable de lo ocurrido en estos años: “La situación en todo el país es muy complicada. Desgraciadamente hemos normalizado como sociedad estas graves violaciones, esta violencia extrema. Es un problema que hemos vivido durante generaciones. Donde el control de los territorios, en algunos lados, no existe el Estado. Simplemente es el control puro de las organizaciones criminales y se vive una calma muy tensa. Aunque es una situación que en muchos países es difícil de asimilar, aquí la sociedad mexicana desgraciadamente ha permitido que, como es una noticia que durante años y años ves todos los días, que encuentran cuerpos desmembrados en bolsas de basura en la calle, o en fosas, o que todos los días se llevan personas, pues también la sociedad ha sido permisiva al ver estas noticias todos los días.”
Con la Copa del Mundo como telón de fondo, el Colectivo Luz de Esperanza encontró la manera de hacer que el mundo los mire. Cada fin de semana, sus integrantes pegan entre 2.500 y 5.000 afiches y carteles de búsqueda por las calles de Guadalajara. Además, para el Mundial diseñaron un álbum de figuritas al estilo Panini donde, en lugar de jugadores, aparecen los rostros de los desaparecidos vistiendo la camiseta de la selección mexicana: “Como el álbum de Panini, no con nuestros hijos, nuestras hijas, con las playeras de la selección mexicana, haciendo también movilizaciones y cascaritas -partidos de fútbol callejeros- por la memoria. No son juegos, son para recordar a aquellos que el Estado quiere dejar de nombrar”, afirmó Héctor.
El Cártel Jalisco Nueva Generación es, según Flores, una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas del mundo. Su capacidad económica le permite infiltrar todas las estructuras del Estado, desde los más altos cargos nacionales hasta la administración del municipio más pequeño del país: “Es una corrupción terrible que se vive generalizada en todo el país desde los más altos cargos de poder hasta el más pequeño municipio. El Cártel de Jalisco es uno de los más poderosos de todo el mundo, uno de los más violentos y con una capacidad económica increíble que desgraciadamente entra e infiltra todas las oficinas de gobierno”, describió.
Incluso durante el Mundial, el cartel habría acordado una tregua de violencia, no por voluntad de paz, sino para sus negocios: “Es muy triste y muy preocupante que, a pesar de que es uno de los eventos más importantes en el mundo cada cuatro años, se escuchen este tipo de declaraciones. Un Estado no puede negociar con las organizaciones criminales que incluso hacen actos de narcoterrorismo en todo el país.”
Acerca de su historia personal y a quién esta buscando, Héctor contó: “Yo busco desde hace cinco años a mi hijo, Héctor Daniel Flores Fernández. Él es víctima de desaparición forzada. Elementos de la propia Fiscalía del Estado de Jalisco, en conjunto con miembros del cártel de este estado, irrumpieron en su hogar donde él rentaba un cuarto y se lo llevaron. La misma Fiscalía me da información de que lo pusieron a disposición en el penal de Puente Grande, Jalisco, sin tener orden de aprehensión ni estar ligado a ninguna carpeta de investigación. Y desde hace cinco años no sabemos nada de él.”
Héctor Flores tiene 45 años y reconoce que hay presión sobre quienes buscan a sus familiares. Sabe que visibilizar la crisis incomoda tanto a los cárteles como a las estructuras estatales que los protegen. Sin embargo, nada los va a detener: “Cuando te es arrebatado un ser querido de tu familia, se va perdiendo el miedo. Yo creo que el amor siempre puede más que otro tipo de situaciones. Lo que hacemos las familias es gritar por un ser querido. La vida nunca debe de estar en segundo lugar. Y si continuamos con miedo, permitimos que las cosas sigan igual. Entonces hay que tratar de seguir adelante, luchando y, sobre todo, con mucho cariño, con mucho amor por nuestros familiares que nos hacen falta”.





