La calle 1578 en el barrio frente al Seminario se llama Mario Alarcón Muñiz desde 2022, pero no corrigen los carteles.
Daniel Tirso Fiorotto
Un centenar de periodistas, artistas, docentes y ecologistas entrerrianos pidieron hace cuatro años que una calle de Paraná llevara el nombre “Mario Alarcón Muñiz”, y tuvieron buena recepción en el Concejo Deliberante, pero la arteria elegida todavía no se enteró.
Frente al Seminario de Paraná, y cerca del Club Vial Soever, la calle 1578, paralela a Don Bosco, sostiene sus carteles en las tres esquinas y allí se lee claramente (lo corroboramos ayer 6 de junio), el nombre “Calle 1578”, cuando ya existe una ordenanza del año 2022 que la nombra “Mario Alarcón Muñiz”.
¿Alguien se opone al nombre? Todo lo contrario: existe gran consenso. La propia intendenta Rosario Romero reconoció, hace un par de meses, en charlas informales, que entendía que esa tarea ya estaba cumplida, es decir: que las chapas estaban pintadas. Y se mostró feliz por ello, pero sin dudas una desconexión entre áreas municipales ha demorado la concreción.
Bella cortada
Ayer visitamos el barrio y algunos vecinos nos mostraron facturas de la empresa de energía Enersa con el domicilio de suministro: “Alarcón Muñiz, Mario”. Es decir: todos estamos de acuerdo, las organizaciones, los colegas, la vecindad, las autoridades municipales de distintos partidos políticos, y en los papeles no quedan dudas: sólo faltan los carteles. Así las cosas, el autor de “Entrerrianías” figura, sí, a la hora de cobrar servicios, y no a la hora de celebrar su persona, su nombre, su oficio, su obra. En más de un encuentro casual sale el tema: ¿y la calle Alarcón?
La Ordenanza 10067 sancionada el 25 de noviembre de 2022 denomina Mario Alarcón Muñiz a la calle 1578, y fue promulgada por Decreto 3189 del 12 de diciembre de 2022. El artículo primero de la norma da el nombre, el segundo ordena: “Colóquese el correspondiente cartel nomenclador con la nueva denominación propuesta”. El tercero, que se comunique a familiares y amigos, el cuarto, que se envíe copia a Catastro. Todo fue cumplido en tiempo y forma, y diríamos con celeridad, excepto el artículo segundo.
Se trata de una bella cortada de asfalto, muy cuidada, que va desde la calle “Padre Carlos E. Barón” hasta la calle “Matías Raúl Scotti, El Payamédico”.
Hay buena voluntad de todos los sectores; no hemos encontrado ninguna oposición o prevención. Pero vale insistir, porque en 2024, cuando se cumplieron dos años de la ordenanza, ya difundimos nuestra preocupación por esa demora, y nos preguntamos entonces por qué no se pintaban los carteles de chapa con el nombre correcto. La omisión del área de Señalización urbana continuó dos años más, y se va haciendo larga. Como homenaje, en el Día del Periodista, el regalo cantado es éste: recordar la tarea pendiente, para que nos podamos reunir allí una tardecita en una rueda de mate y recordar con música y poesía su paso por estas lomadas, estos ríos; celebrar su oficio, agradecer su talento y su amabilidad, y abonar su legado.
Los argumentos
La sugerencia presentada en octubre de 2022, y aprobada por el Concejo Deliberante y promulgada por el Ejecutivo, dice en algunos de sus párrafos: “Nacido en Victoria el 6 de agosto de 1933 y fallecido en Paraná el 26 de octubre de 2019, Mario Roberto Eduardo Alarcón Muñiz dedicó su vida laboral al periodismo, que ejerció en diversos medios escritos, radiales, televisivos y digitales de la Argentina desde su juventud, con notable vocación de servicio, independencia de criterio y actitud para el conocimiento y la divulgación de la cultura y la defensa del ambiente”.
“Estudioso, abierto a las distintas vertientes del conocimiento, aplicado y meticuloso en sus tareas, participativo con presencia y voz en centros de estudio y asambleas, Mario Alarcón Muñiz podía incursionar con la misma solidez en temas de la música, la poesía, la política, el sindicalismo, el ambiente, los saberes ancestrales, y a la vez dar espacio a las expresiones sociales y espirituales del día, siempre atento a que las noticias y los entrevistados fueran el centro. Pero además lo hacía con una condición natural para la oratoria que podía enaltecer cualquier encuentro cultural, y por eso era llamado habitualmente para la conducción de reuniones y espectáculos, la mayoría de las veces como gauchada”.
“Fiel a sus convicciones, Mario Alarcón Muñiz prefirió alejarse de algunos medios antes que aceptar censuras, o directamente perdió espacios por no doblegarse, y esa es otra faceta del maestro en la que pueden abrevar otras generaciones. Lo mismo que su actitud para el trabajo autogestionado. También se distinguió por abrir espacios para que se lucieran artistas de los rubros más variados, y sin menospreciar a nadie, de manera que entrevistaba con igual dedicación y simpatía a un consagrado que a un aprendiz”.
Soplen sobre mi hogar
La carta fue firmada por una docena de organizaciones como la Junta Abya yala por los Pueblos Libres, el Movimiento De Costa a Costa, el Colectivo Trabajadores Por la Ventana, la Asociación Tradicionalista Entrerriana de La Bajada, el Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación -Setpyc-, la Asamblea Ciudadana Vecinalista de Paraná, el Programa Por una Nueva Economía, el Grupo de estudios chamameceros Mario Alarcón Muñiz, la Cooperativa El Miércoles de Comunicación y Cultura, el grupo Cuando el Pago se hace Canto, el Foro Ambiental Gualeguay, la agrupación Panza Verde Bien Tagüé, la Agrupación El Estribo, la Biblioteca popular Carlos Mastronardi de Gualeguay, CNN Radio Gualeguaychú, Radio Siglo XXI De Raíz Entrerriana, y un centenar de entrerrianos entre los que se encuentran muchos docentes, historiadores, cooperativistas, artistas y sus colegas periodistas.
Se lee en otro fragmento: “Como conocedor de temas artísticos, históricos, ambientales, sociales, cooperativos, fue socio fundador y presidente de la Asociación Tradicionalista Entrerriana de La Bajada, y miembro fundador y participante muy activo del centro de estudios Junta Abya yala por los Pueblos Libres. Desde allí gran impulsor de hechos memorables como la recuperación de la importancia de la Batalla del Espinillo que dio origen al federalismo en la región; al tiempo que brindó fundamentos, con otros estudiosos, sobre la necesidad de rescatar el nombre original Alameda de la Federación para una calle céntrica de Paraná”.
“Sereno y firme, Mario Alarcón Muñiz aprovechaba cada espacio para resaltar las lenguas nativas, de ahí que solía iniciar sus programas culturales con el habitual ‘ñande gente porá’, como ocurría en La Calandria, convertido en un clásico de la difusión cultural en la radiofonía del litoral argentino. De fuertes convicciones antiimperialistas y anticoloniales, entendía que un modo de la resistencia es el cultivo de los saberes y las artes de cada región. ‘No sé si alguien lo planificó, pero está en ejecución desde hace años: la uniformidad de la cultura, uniformidad por razones de dominio, de un idioma y en todos los órdenes, y esto hace que tendamos a la pérdida de la identidad. Esto se trasunta en la conformación de una masa amorfa: todos iguales’, dijo cierta vez. Y así solía por eso recordar palabras de Mahatma Gandhi con las que se identificaba: ‘no quiero mi casa amurallada por todos lados, ni mis ventanas cerradas. Yo quiero que las culturas de todo el mundo soplen sobre mi hogar tan libremente como sea posible, pero me niego a ser barrido por ninguna de ellas’”.
En resumen: al consenso sólo le falta un cartelito en la esquina.
(*) Daniel Tirso Fiorotto es periodista. Esta columna de Opinión fue publicada originalmente en el diario Uno de Paraná.





