“En Entre Ríos la foto de hoy es la de una situación crítica sostenida muy lábilmente. Estamos en un periodo desde hace aproximadamente 10 o 15 días de índices de peligrosidad de incendio en niveles muy altos, extremos”, alertó Aceñolaza.
El director General de Ordenamiento Territorial de Áreas Protegidas de Entre Ríos, Pablo Aceñolaza, habló de la realidad de la provincia ante los incendios forestales que se producen.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza), Aceñolaza explicó que “entre los motivos a tener en cuenta por los cuales ocurren los incendios en Patagonia, Córdoba, Entre Ríos o alguna otra parte del país, se encuentra la época del año, la temporalidad o lo que se denomina fenología, que determina cuándo ocurren. Argentina tiene, por su vasta geografía, una gran cantidad de climas y, por lo tanto, siempre en alguna parte del país, en algún momento del año, hay áreas que están con déficit hídrico y son propensas a incendios. Entonces, lo de Córdoba va a volver, lamentablemente; lo de Patagonia va a volver a ocurrir el año que viene en esta época, y en la provincia de Entre Ríos, esta fenología se da muy claramente en la salida del invierno para el Delta y en el periodo de verano para la costa del río Uruguay principalmente”.
Agregó que “básicamente los incendios se producen porque hay combustible disponible, el combustible es vegetación, que está baja en humedad. Entonces, esa circunstancia se da por dos motivos, porque la vegetación está muerta después de un invierno en donde la helada ha hecho que todas las partes herbáceas mueran, y es propensa a ser quemada, o porque, como ocurre en la provincia de Entre Ríos, en el verano llueve y con el calor hace mucho más calor y evapora más cantidad de agua que la que recibe por precipitación. Entonces generamos lo que se denomina un déficit hídrico. El déficit hídrico produce que la vegetación pierda humedad y sea más propensa a ser quemada”.
En cuanto al inicio del fuego, indicó que “en distintas partes del país, las intervenciones o los iniciadores suelen ser distintos. Para la provincia de Entre Ríos no hay mucha estadística, pero arriba del 95% de las veces son problemas que los produce el hombre. Esto puede ser intencional, que sería el pirómano que es una persona que realmente tiene un problema, y después, el gran porcentaje es la gente que hace las cosas mal, con descuido, y provoca un incendio porque un fuego que pensó que lo iba a controlar, no lo puede controlar y se dispara”.
Puntualizó asimismo que “hay unas pocas situaciones en la provincia no directamente producidas por el hombre. Por ejemplo, las líneas de media tensión cuando están cercanas a la vegetación pueden hacer arco voltaico y generar los incendios como los que ocurrieron en La Picada, frente al Parque San Martín, en estos días. Los rayos sería otro motivo, pero son más frecuentes en Patagonia, en nuestra zona no suelen producir incendios”. “En Patagonia hay un cálculo que demuestra que un 10 a un 15% de los incendios son producidos por rayos, e incluso el inicio de los incendios de Patagonia en diciembre pasado fue un rayo”, ahondó.
Consultado por las zonas que más preocupación generan en Entre Ríos, Aceñolaza describió: “Los incendios en general producen daños de distintos tipos: los daños ambientales a la composición de la biodiversidad, de la flora y de la fauna, la emisión de dióxido de carbono al aire, que tiene una afectación sobre lo que sería más el clima general, y después los daños económicos, que ya están adjudicables a pérdida productiva, pérdida de infraestructura, líneas de alta tensión, alambrados, casas, y lógicamente como una cuestión extrema la pérdida de vidas, o también las enfermedades que producen normalmente respiratorias los gases de las combustiones. Y en nuestra provincia hay distintos tipos de incendios: algunos que se producen en pastizales, pajonales; otros que se producen en los rastrojos agrícolas, o sea, lo que queda luego de una cosecha. Esos son incendios que tienen un impacto menor que aquel que produce la quema de una plantación de eucalipto en la zona de la costa del Uruguay, que tiene un valor comercial muy grande. Ese es un daño puntual a un propietario. Y lógicamente después hay situaciones de incendios de bosque, en donde los tipos de vegetación demoran mucho más en conformarse como tal, no así un pastizal, pero sí un bosque que necesita 50, 70 años para recuperarse, y ambientalmente tiene un peso muy significativo”.
Respecto de la situación actual en la provincia, advirtió que “la foto de hoy es la de una situación crítica sostenida muy lábilmente. Realmente estamos en un periodo desde hace aproximadamente 10, 15 días de índices de peligrosidad de incendio en niveles muy altos, extremos”.
“Por eso estamos haciendo un trabajo importante de comunicación y estamos reiterando esta prohibición de quema que se inició en diciembre, a sabiendas de esta situación que se venía, porque ya había pronósticos de que enero iba a ser seco. Desde diciembre hasta febrero está prohibido la quema, pero la gente quema lo mismo y, lamentablemente, uno va atrás del incendio”, planteó.
En ese sentido, el funcionario también aclaró que “hoy en día tenemos una dispersión, una atomización de focos de calor en la provincia, de los cuales la mayoría –salvo el Durazno y ayer también algunas actividades ígneas en la zona de Concordia y Chajarí- la mayoría se autoextinguen. O sea, son incendios que una vez que llegan a un borde de camino se terminan solos, que es lo que suele ocurrir mucho en el Delta”.
Consultado sobre si está preparada la provincia para dar respuestas rápidas y efectivas para sofocar los incendios, afirmó que “la provincia tiene un mecanismo mixto. Creo que está bastante bien estructurada y posicionada a nivel nacional con lo que es el combate de incendios; el mecanismo tiene tres grandes patas en lo que es combate: una, es toda la estructura de Bomberos Voluntarios que son más de 70 asociaciones sin fines de lucro para los cuales la provincia tiene subsidios y entrega de dinero y equipamiento; la otra es la brigada de la Policía de Entre Ríos que está con asiento en La Paz y que se desplaza constantemente; y la tercera es la Secretaría de Ambiente, que tiene una brigada con personas distribuidas en distintas partes de la provincia para tener una respuesta rápida. A esto nos colabora Nación, con lo que llamamos el Sistema Nacional de Manejo del Fuego, con un avión hidrante que está disponible en Concordia o en la vecina provincia de Corrientes”.
Añadió que “también tenemos mucha actividad en prevención, estamos trabajando muchísimo en lo que es formación de nuestros cuerpos de brigadistas y en capacitación en municipios en prevención de incendios”.
Sobre el vínculo con la Nación, el funcionario detalló que “uno genera presupuestos que pueden o no cumplirse y se puede tener toda una estructura de brigadistas a disposición y tener dos o tres años con muy bajas tasas de incendio porque la climatología dio que son húmedos. Entonces, la visión de la estructura política plantea que tenemos sobrantes, recorta y resulta que el año siguiente viene el periodo climático seco. Nuestra relación con Nación es muy buena, Nación ha tenido siempre una respuesta rápida a las problemáticas de la provincia, tanto con equipamiento como con el avión, y también en capacitación”.
Al respecto, destacó que “Nación nos ha financiado capacitación de nuestra gente. En estos momentos estamos tratando de formar más brigadistas, porque los brigadistas tienen una certificación distinta a la del bombero, y muchos bomberos son brigadistas, pero muchos bomberos no lo son. Entonces, estamos tratando de formar más brigadistas. La provincia hoy en día tiene cerca de 170 brigadistas forestales, que es un conjunto de brigadistas que dependen de la Secretaría de Ambiente, que son empleados públicos, y de la policía de Entre Ríos. También hay un grupito de brigadistas en el Ejército, pero eso sería jurisdicción nacional”.
En este contexto, refirió a la instalación de los faros de conservación y aseveró que “son una herramienta más para la detección rápida de un incendio; en esto una de las cosas fundamentales es la intervención al corto tiempo porque los incendios tienen como un efecto de crecimiento exponencial y si uno los logra controlar cuando son chiquitos, es mucho más fácil que cuando empiezan a crecer, por la intensidad. El faro de conservación es una torre con una cámara que detecta humo de manera automática, y cuando lo detecta genera un correo electrónico, una alerta, que lo único que advierte es que está viendo humo, y allí tenemos un operador que verifica si ese humo no es una fábrica o alguna otra cosa, o si efectivamente es algo para prestarle atención”.
“Nosotros utilizamos dos o tres métodos, primero tenemos muy aceitado la red de policía, brigadistas y bomberos para la difusión de eventos de este tipo, después tenemos imágenes satelitales a través de un sistema que se llama FIRMS que es de la NASA, en donde hay satélites que están pasando constantemente y detectando lo que se llaman focos de calor – que puede o no ser un incendio- y el operador tiene que verificar. Los faros eran siete o nueve en toda la zona del Delta y en estos momentos creo que hay dos o tres funcionando. Hay toda una estructura de control, además de otras. Los faros ayudan, pero no son lo único”, concluyó.




