Andrés Chazarreta, considerado el "Patriarca del Folclore".
Argentina celebra hoy el Día Nacional del Folclorista en conmemoración del nacimiento de Andrés Chazarreta, referente de la identidad musical del país. La fecha fue establecida formalmente a través de la Ley 26.665, sancionada por el Congreso Nacional el 16 de marzo de 2011 y promulgada apenas unas semanas después, el 7 de abril. Esta normativa rinde tributo al natalicio del músico santiagueño ocurrido en 1876 y también reconoce institucionalmente el impacto de su presentación en el Teatro Politeama de Buenos Aires, ocurrida noventa años antes de la sanción de la ley, momento que marcó el ingreso definitivo de las expresiones artísticas del interior en los circuitos culturales de la capital.
La trayectoria de Chazarreta comenzó de manera autodidacta durante su infancia en Santiago del Estero, donde experimentó con la armónica, el acordeón y la guitarra, instrumentos que comenzarían a marcar su destino artístico. A pesar de haber recibido breves lecciones de solfeo a finales del siglo diecinueve, su formación fue principalmente empírica, alimentada por las zambas y chacareras que sus hermanos le enseñaron en el ámbito familiar.
Paralelamente a su crecimiento musical, desarrolló la carrera como docente tras graduarse de maestro en la Escuela Normal en 1896, ejerciendo esta profesión durante veintisiete años ininterrumpidos en diversas instituciones como el Internado Muñoz y la Escuela de San Francisco. Esta base sería fundamental para que, a partir de 1901, comenzara a sistematizar la enseñanza de la guitarra y el mandolín, formando a las primeras generaciones de músicos que verían en el folclore un campo de estudio profesional.
El año 1906 representó un punto bisagra en su carrera con la creación de la Compañía de Arte Nativo, un conjunto integrado por treinta ejecutantes y bailarines con el que se propuso recorrer el país para difundir el cancionero popular. El camino hacia el reconocimiento nacional tuvo algunos obstáculos y prejuicios por parte de la élite cultural de la época ya que en 1911, por ejemplo, las autoridades de su provincia natal le negaron el uso del Teatro 25 de Mayo bajo el argumento de que dicho espacio estaba reservado para compañías de primer orden. Sin embargo, Chazarreta se mantuvo firme en su misión de llevar la música nativa a los escenarios teatrales, logrando finalmente su debut consagratorio en Buenos Aires en 1921.
La labor de investigación y recopilación que llevó adelante el santiagueño permitió que piezas de autoría anónima fueran registradas y preservadas para la posteridad. Su trabajo exhaustivo lo llevó a recolectar clásicos como la Zamba de Vargas, considerada la pieza más antigua del género, además de La Siete de Abril, La Criollita Santiagueña y La Telesita.
A lo largo de su vida, Chazarreta llegó a registrar 395 obras en Sadaic. Su influencia se extendió a través de la publicación de libros sobre coreografía de danzas folclóricas y la apertura de 72 sucursales de su Instituto de Folclore en todo el país.
Andrés Chazarreta falleció el 24 de abril de 1960 en Santiago del Estero, dejando tras de sí un aporte que transformó la percepción del folclore en la Argentina, siendo hoy recordado como el Patriarca del Folclore.





