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Narcojuicio: viajes nocturnos en lanchas, Airaldi como un buen patrón y una avioneta sobrevolando el campo

La jornada del juicio contra Leonardo Airaldi y otros ocho imputados por comercio de drogas, continuó este jueves con dos declaraciones testimoniales: una exempleada del terrateniente en una cabaña en Las Cuevas, y un investigador de Prefectura que estuvo en los primeros años de la causa judicial.

Ana Beber trabajó durante 2022 en la cabaña para alquiler turístico a la vera del río en la zona donde Airaldi tiene la estancia El Mirador y la isla El Pillo. Contó cómo fue contratada por la expareja del acusado, Gisel Kravevitter, y trataba diariamente con quien era secretaria y hoy también está imputada en la causa, Soledad Touzet. Beber pasó a encargarse de la limpieza, la organización de horarios, el desayuno de los turistas y “todo lo que era el mantenimiento de las cabañas”.

“La cabaña está en la costa, sobre el río. Cuenta con tres portones automáticos, comedor, un parrillero afuera y una churrasquera, que se trae leña del campo, adentro el comedor, una habitación para unas seis personas que tenía tres cuchetas, y en la otra una cama de dos plazas. El baño, agua caliente, fría, termotanques, internet, televisor, DirecTv. Se podían alojar ocho personas. Tiene acceso al río”, describió la testigo.

Luego narró una situación extraña que le tocó vivir: un día que supuestamente no había nadie, ingresó a buscar unas cosas: “Cuando entro, veo que hay bolsos de ropa con botines de trabajo, guantes de goma, de varias personas. La llamo a Gisel en seguida y le informo eso, porque no se me había avisado que había gente en la cabaña. Me dijo que desconocía totalmente eso, que se iba a comunicar con Leo y Sole. Y después encerré en seguida, sacamos la tabla. Me dice Gisel que era gente que venía a trabajar al campo, nunca vi cómo ingresaron. Obviamente había otras llaves circulando”.

En esta línea, se refirió a los conocidos de Airaldi de Rosario que ya han sido nombrados en varias ocasiones durante el juicio: “Sole me cancelaba reservas, venían amigos de Rosario. Hacía reservas a familias, y al otro día me llamaba Sole para cancelar porque me decía que venía ‘Javi’”, a quien describió como “morocho, alto, era de Central porque venia con la camiseta de Rosario Central. Venía con amigos los fines de semana largo”.

“La última vez que fui a cobrar fue cuando Leo salió de la cárcel, porque decidí quedarme en casa con mi hija. Fue en septiembre porque me acuerdo que fui a cobrar a Diamante, me atiende Soledad afuera de la casa de Leo, baja a pagarme, y me dice “esto es un infierno, es un desastre, Leo y Gisel están empastillados, como que no la estaba pasando bien ahí. Sole no quería verlo y quería irse pero se sentía en la obligación de estar ahí hasta que se solucionara eso.”, recordó

“A Leo lo conozco desde 2012 porque vivía en ese entonces me había casado con Acosta, vivíamos en las Cuatro Bocas y Leo manejaba el tema de la comisaría flotante que habían inaugurado para el tema del cuatrerismo en la isla”, dijo la mujer, quien a su vez respondió negativamente cuando le preguntaron si se hablaba de Airaldi vinculado a droga y narcotráfico.

El exmarido de la testigo trabajó un par de meses como puestero en la isla El Pillo. En esa época trabajaba también como puestero, pero en otro sector, Diego “Pete” Torres, el hombre de Puerto Gaboto a quien la Policía le encontró casi 30 kilos de cocaína en su casa, que le adjudican a Airaldi su almacenamiento. Beber lo conoció en esas instancias: “Un hombre común, de campo, humilde. Vivía en Gaboto con su familia, creo que tenía ocho hijos, vivía con su señora”, recordó.

“Venía a comer con nosotros, yo cocinaba para todos. En ese entonces mis hijos no tenían clases, fue en enero, febrero de 2021”, dijo la mujer, y señaló episodios llamativos: “Salía mucho de noche con la lancha, porque lo llamaba Leo, tenía órdenes de Leo, le decía a mi marido ‘agarro la lancha porque tengo que salir’. Se iba a Gaboto”.

“Cuando lo detuvieron (a Airaldi) en julio de 2022, me enteré porque empecé a ver las noticias, la llamé a Gisel preguntándole si era cierto, y me cuenta que sí, que iba a ver cómo lo solucionaba, que no era cierto lo que decían los medios, que distorsionaban la situación, que me quedara tranquila si no quería estar más en la cabaña”, recordó.

A su vez, la mujer afirmó que nunca vio en la cabaña ninguna situación relacionada a drogas ni movimientos sospechosos, y narró otra situación: “Cuando Leo había salido de la cárcel me llama Sole y me dice van a ir dos familias en situación de calle, Leo se hizo amigo de los maridos, van a estar en la cabaña unos días hasta ubicarlos. Fueron dos mujeres con hijitos, Sole compró dos desayunos en el lugar, que se lo mandaban sus maridos”.

“Yo no tengo nada malo para decir de él -afirmó Beber-, no puedo decir que me trató mal, que me levantó la voz, nunca tuve una mala relación. Ni siquiera me tuteaba. Lo he visto tratando así a otras mujeres, educadamente, porque es educado”.

Consultada nuevamente por el tal Javi rosarino, la mujer amplió: “Lo recibía en la cabaña, habrán sido tres o cuatro veces. Un hombre joven, más o menos 43 años. Llegaba vestido deportivo, con cuatro o cinco amigos, a veces en un auto azul y otras veces en dos autos. Fue para fines de semana en el período que yo estuve. Fue un fin de semana largo que se canceló una de las reservas, en esa época, de mayo a septiembre de 2022”.

Además, contó que Torres se movilizaba en la zona en una lancha Elefant, de gran tamaño y alta velocidad: “No es habitual esas lanchas ni que los empleados las tengan, eran comodidades que daba Leo, porque era más rápido, es re lejos el puesto, en una lancha de esas estábamos en 25 o 30 minutos. No es lo que se pueda comprar uno, no es habitual que el puestero tenga la lancha del patrón. Canoa plástica es lo más común que hoy tiene un puestero, estaría en llegar una hora y media”, dijo y agregó: “Mi marido siempre estuvo conforme con Leonardo”.

En este sentido, también afirmó: “En el barrio donde yo estoy es donde Leo se crio. Estoy a media cuadra de su casa. Los vecinos lo conocen todos desde chiquito, la gente del barrio lo quiere. Hacen comparaciones con su hermano, que son diferentes, pero no comentarios malos”.

La semana pasada, Touzet declaró durante dos horas quebrada en llanto sobre la violencia que afirmó sufrir de parte de Airaldi. Al respecto, Beber dijo: “Lo de Sole me entero todo ahora, no sabía lo que pasaba en el trabajo. Después que Leo cayó preso la crucé fuera del supermercado en Diamante, estaba muy flaca, le empezó a sangrar la nariz, me contó lo que estaba viviendo, que tenía que pagar lo que le costaba el juicio, que renunció porque no la estaba pasando bien, porque estaba en un ambiente donde sufría violencia verbal, de Leo cuando discutían. Que estaba sola con su nena”.

Airaldi tomó la palabra y le preguntó a la testigo: “¿Vos lo escuchaste que yo llamaba a Torres?”, en relación a esos viajes nocturnos. “No, él decía eso”, dijo la mujer.

Luego, el imputado la interrogó sobre varias personas que usurpan campos y roban animales en Las Cuevas y Beber coincidió en algunos de esos nombres sobre esos hechos delictivos. Así como sobre personas de la zona de Las Cuevas que tienen o tenían lanchas como las de Airaldi que usaba Torres.

Los inicios de la investigación

Mauro Fernando Brumatti fue el segundo testigo del día. Es integrante de la Delegación Investigaciones e Inteligencia Criminal de la Prefectura Naval Argentina. Se dio una situación rara: el funcionario pidió declarar sin la presencia de los imputados, porque él vive en Diamante y no quería que supieran quién es debido al trabajo de investigador. Cuando estaban por disponer esta medida, el abogado defensor de Touzet, Nelson Schlotauer, dijo que no entendía la situación porque todos lo conocen a Brumatti por vivir en la ciudad, incluso uno de los acusados fue su compañero de trabajo en el hospital 9 de julio de Diamante. Finalmente, declaró sin restricciones para nadie.

La causa comenzó a instruirse en el año 2018 en el Juzgado Federal de Paraná, hasta que en 2021 la continuó la Policía de Entre Ríos. En esos primeros años, Brumatti realizó varias medidas y sobre eso fue interrogado, aunque se acordaba de pocas cosas.

“La causa fue iniciada por Prefectura, en la cual se tuvo participación en su momento por la Delegación de Inteligencia Criminal de Prefectura Paraná, trabajamos en conjunto con otras delegaciones como Santa Fe, Diamante, San Lorenzo, Paraná, por ahí en distintas causas se pide colaboración (…) Hace muchísimos años que fue esto, en este lapso de tiempo tanto yo como mis compañeros hemos tenido muchísimas investigaciones”, dijo el testigo, quien no recordaba si comenzó la pesquisa en 2018 o 2019.

“Una fuente humana brinda la información, no estoy 100% seguro, que se podría estar realizando comercialización de estupefacientes, no lo recuerdo bien. Siempre sucede que las personas que brindan información piden que no se revelen sus datos para no sufrir represalias. Uno como funcionario público debe cuidar el derecho que tiene la persona que no se revele su identidad”, agregó.

Ante las preguntas de la defensora de Airaldi, Mariana Barbitta, el testigo respondía con prieta síntesis:

¿A dónde se trasladó a investigar? “A la Zona de islas, Las Cuevas, Diamante”. ¿Quiénes hablaban en las escuchas telefónicas? “No lo recuerdo”. ¿Era gente de Diamante? “Sí”. ¿Quiénes eran? “Leonardo Airaldi y otras personas que no recuerdo. Solo se transcribe lo que uno considera que podría ser información de relevancia para la causa. De Airaldi transcribí, no recuerdo cuántas”. ¿Sabía quién era Airaldi? “Sí”. ¿Qué concepto le merecía? “Solo lo conocía de vista”. ¿Sabía a qué se dedicaba? “Sí. Vivimos en una ciudad chica y sabía que era productor agropecuario, ganadero. Lo conocía al hermano, Valentín”. ¿Sabe si Airaldi hizo donaciones a Prefectura? “Desconozco”.

¿Hablaron con personas en islas? ¿Todas eran fuentes humanas? “De la parte investigativa se entrevistaba con mucha gente de manera discreta, no andamos uniformados, sino que andamos de manera encubierta y se habló con muchísima gente”.

El testigo tampoco recordaba bien los puesteros de las islas que recorrieron en esa investigación, ni los buques que registraban, por ejemplo. En realidad, explicó que su desmemoria se debía a que las actividades de investigación realizadas en esta causa son las mismas que realizan diariamente para conocer los movimientos en el río Paraná, entonces le resultaba difícil especificar si lo que recordaba era de esta causa específica o por otra o por la tarea diaria de investigación.

Un dato que se conoció en la audiencia es que, en aquellos años, la Prefectura también sospechaba de un tal Javier Fernández: “Siempre se lo nombró como que posiblemente podría estar ligado al narcotráfico. Era de la ciudad de Diamante”.

Le preguntaron si estaría vinculado a una lancha como La Fiore II: “Sí. Hay información plasmada en la causa”. ¿Pudieron contactar con otras personas que hablaban de Javier Fernández? “Sí”. ¿Se investigó qué tipo de banderas tenían estas lanchas?, preguntó Barbitta. “Las lanchas no tienen banderas, sino que están registradas en el caso este en un REY (Registro Especial de Yates) y estaba a nombre de Javier F.”. ¿Se investigó si esta droga venía de alguna zona en particular? “Nunca se obtuvo una prueba concreta de esta hipótesis, que era que se descargaba estupefaciente de los barcos que venían en la Hidrovía desde Paraguay. Nunca se pudo obtener una prueba de esto”, reconoció.

¿Se lo mencionaba a Airaldi? “Sí. Se lo relacionaba que podía estar ligado al mismo método que utilizaría Fernández, que se descargaban estupefaciente de barcos y luego a las lanchas y después podía ir a Diamante o a la provincia de Santa Fe”. ¿La Fiore II qué tipo de lancha era? “Amarilla y blanca, un REY que es un yate con un motor que creo que era 90”.

Otra persona que también fue vinculada en ese tiempo a este tipo de actividades de narcotráfico por el río, era un tal Cristian J.: “Una persona de Diamante que se dedicaba a la comercialización de pescado y se lo encargaba igual que Airaldi y Javier F.”. ¿Se corroboró? “Nada”, respondió.

¿Escuchó algo de avionetas? “Por dichos de personas, sí. Que en la zona de Las Cuevas e islas se veían avionetas”. ¿Ustedes pudo ver avionetas? “Sí, pero no recuerdo si en esta causa o en otras”. ¿Le mencionaron el apellido Airaldi? “No lo recuerdo”. ¿Le mencionaron que había venta de drogas o narcotráfico? “No lo recuerdo”.

Sobre el bar Mandela cuyo dueño era Juan Andrés Erbes, imputado en el juicio, dijo: “Sí lo conozco porque nos conocemos todos en Diamante”. ¿Surge que en el bar se haya vendido droga?, preguntó el defensor Leopoldo Meresman: “No recuerdo si en esta investigación”, dijo Brumatti.

Otra pregunta se orientó hacia la ciudad donde vivía el puestero Diego Torres: ¿En puerto Gaboto era la posible llegada de mercadería y que en Las Cuevas también era vinculado a la mercadería ilícita?, le preguntaron. “Era la hipótesis que se manejaba”. ¿Recuerda que hayan labrado informes donde vinculaban a Diego Torres con Airaldi, inclusive acompañado vistas fotográficas con Torres manejando una lancha de Airaldi? “Sí. En tareas investigativas se lo pudo observar a Torres que era puestero en ese momento de la isla El Pillo, se acerco a una parte de la costa de Diamante y luego se levantó en una camioneta Toyota que era de Airaldi”.

También reconoció las vistas fotográficas sobre supuestas pistas de aterrizaje de Airaldi en su estancia y que en una ocasión observaron una avioneta blanca.

La imagen del expediente fue expuesta en el juicio durante el testimonio de Brumatti. 

Barbitta preguntó si en los años 2018 y 2019 tuvo alguna injerencia en la investigación Néstor Roncaglia, actual ministro de Seguridad de Entre Ríos quien por entonces era jefe de la Policía Federal Argentina: “No, para nada, no lo conocía”, dijo Brumatti.

Airaldi también lo interrogó al testigo, quien le respondió en forma negativa si pudo corroborar que en algún campo o isla del acusado se bajaban estupefacientes, ni que lo hayan visto a él vender o trasladar drogas, ni tener avionetas.

Planteos

Antes de finalizar la audiencia de este jueves, Barbitta realizó varios planteos, principalmente insistiendo nuevamente en que lo saquen a Airaldi del régimen de Alto Perfil que lo mantiene confinado en el penal federal de Ezeiza: “Fue un pedido casi entre lágrimas de Arialid para que lo saquen de alto perfil porque es un espacio de detención bajo tortura, así ha sido calificado también por el propio Airaldi. Es ambiguo y desconocido el procedimiento por el cual el SFP quién ingresa o no, es oscuro y hermético porque ni el poder judicial ni la defensa podemos conocer esa información”, afirmó la abogada, quien tras analizar la resolución ministerial que creó ese ámbito carcelario pidió una “reevaluación” para poder sacarlo de allí.

La defensora también pidió, tal como lo solicitó Airaldi la semana pasada en su ampliación indagatoria, que el Tribunal y las partes se constituyan en el campo “para corroborar si había o no una pista, para tomar conciencia de las dimensiones, del espacio, para saber si en ese lugar puede o no bajar una avioneta, las medidas del terreno, las distancias las eventuales marcas, No alcanzan para Airladi ni las fotos ni los testigos”, dijo. El Tribunal ya lo había rechazado, pero lo analizará nuevamente y resolverá este viernes.

Por otro lado, Barbitta también solicitó la exclusión de un testigo de identidad reservada que fue convocado para la semana que viene, ofrecido por la defensa anterior. El fiscal general José Ignacio Candioti se opuso porque también era solicitado por la Fiscalía. El Tribunal confirmó la presencia del testigo para el martes. 

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