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Jarupkin: “Hay más de 230, 240 personas en situación de calle en Paraná y la situación no va a mejorar”

Julián Jarupkin

"Aumentó de un 15, 20% de años anteriores a un 35% la cantidad de gente que viene del interior de Entre Ríos, pero también del interior del país. Mucha gente de Santa Fe, de Rosario, de Córdoba, que tienen políticas mucho más expulsivas en cuanto a la situación de calle. E incluso, también tenemos algunas personas que vienen del exterior, de Brasil, de Perú, de Bolivia”, afirmó Jarupkin.

El coordinador del Centro Integrador para personas en situación de calle, ubicado en Belgrano 587 de Paraná, Julián Jarupkin, se refirió al trabajo que realizan y confirmó un incremento importante de la cantidad de personas que asisten a buscar ayuda.

En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Jarupkin comentó que “hoy hay 38 personas alojadas, sumado a que también coordinamos otras acciones en calle y con otras organizaciones e instituciones para acompañar la situación de calle. Acá brindamos las cuatro comidas, trabajamos así desde hace unos tres años en este dispositivo que está alquilado por la Municipalidad, tenemos equipo de salud mental, los lunes y jueves, tenemos algunos talleres grupales de acompañamiento, y además le sumamos la renovación del convenio con UCA, con prácticas pre-profesionales”.

Afirmó que “en este momento no hay lugar, sino que tenemos es una sobredemanda” y describió: “Tenemos alrededor de 60 personas por día que llegan acá; las 38 alojadas más unas 20 o 25 personas que son rotativas, no siempre son las mismas. Eso significa que vienen a comer o participar de un taller, se pueden asear, duchar, comer algo, pasar un rato y después se tienen que retirar, porque solamente tenemos esta capacidad, no podemos sobre exigir”.

Asimismo, explicó que “hay una dinámica donde una vez que ingresan, tienen un tiempo para permanecer acá, no es que todos los días va cambiando la gente que llega. Es una dinámica donde nosotros pensamos que lo mejor es acompañar a que puedan tener un nuevo proyecto de vida, salir a la calle en otras condiciones, poder conseguir laburo, poder tener cierta estabilidad para poder dejar de estar en situación de calle”.

“Eso se consigue más de lo que se piensa; estos últimos tiempos han sido mucho más complejos porque se han cortado mucho los programas nacionales, se han cortado muchas ayudas que venían con esos programas nacionales para favorecer la cuestión laboral e incluso esos programas sostenían profesionales que venían a trabajar acá y hoy tampoco están, entonces el equipo se ha achicado muchísimo en relación al acompañamiento de quienes necesitan salir de la situación. Igual los tenemos con un personal municipal, con voluntarios en muchos casos, y tratamos de que tengan un proceso de pre-ingreso hasta un egreso y una posible salida de acompañamiento después del egreso”, refirió.

En este marco, sostuvo que “ha aumentado mucho la cantidad de gente en situación de calle de todas las edades, desde personas mayores hasta jóvenes que salen del Copnaf de la casa que tienen de alojamiento y no tienen a dónde ir y terminan en situación de calle. Esa cantidad de personas no hay capacidad para poder tener un refugio donde al llegar la noche puedan dormir. Sí hay un acompañamiento de parte de Cáritas que tiene un refugio propio donde albergan 15 personas que ya está lleno. Es decir que, más las 38 de acá, son unas 50 personas”.

Especificó que “según las últimas encuestas que hemos realizado solamente en el dispositivo, porque no es que salimos a la periferia o a los barrios a buscar a quienes están en situación de calle porque no nos da el cuero, estamos arriba de las 230 a 240 personas en situación de calle en Paraná. Eso según registros de diciembre del año pasado, pero lo que hemos visto este último tiempo es que en enero vinieron 20 personas nuevas, en febrero vinieron 15 personas nuevas, en marzo otras 15 más, hoy ya vinieron tres personas nuevas a registrarse para poder desayunar. O sea que tenemos unas 3 o 4 personas nuevas por semana en situación de calle que nosotros conocemos. Imagínate las que desconocemos”.

Al respecto, planteó que “esa demanda creemos que no va a mermar durante todo el año, sino que incluso podría hasta empeorar justamente por este mismo panorama de quita de políticas públicas, sobre todo las de nivel nacional, que van a arrojar a la calle a personas que tienen su ingreso, su estabilidad. No vemos que vaya a mejor el panorama en cuanto a lo económico y lo social, así que nuestro humilde espacio está para abrir las puertas a contener, pero tenemos nuestras limitaciones”.

Consultado por la posibilidad de abrir un nuevo lugar para contener a más personas, indicó que “todavía no ha habido ningún tipo de avance, hay algunas cuestiones que tenemos que afinar con el resto de las Secretarías que estén a disposición de trabajar con situación de calle, que están a la espera. Se han atrasado mucho los tiempos porque el calor ha sido un poco más extenso este año, y a esta altura en años anteriores ya estaríamos hablando de la apertura de otro lugar. Defensa Civil abrió años anteriores, dispuso una plaza de entre 15 y 20 personas y veremos si este año eso va a ser posible, o si van a alquilar otro lugar. Hay que tener en cuenta que alquilar otro lugar conlleva mayor cantidad de personal adherido a eso, mayor presupuesto, y teníamos entendido que esa cuestión iba a ser muy difícil este año. Ojalá que haya novedades buenas para poder albergar y dar un refugio y una contención a las personas que lo necesitan, pero por el momento no hay novedades”.

Sobre la cantidad de gente relevada, apuntó: “Tengo entendido que hay otras organizaciones sociales que tienen su registro o han tenido también años anteriores. Este es el más reciente que tenemos nosotros, a diciembre del 2025. Las otras organizaciones cuando llevan la comida en las recorridas nocturnas tienen un registro de la cantidad de viandas, por ejemplo, pero no sé si tienen un nombre y apellido de las personas a las que se les entrega, porque también se les entrega a familias con chicos, adultos mayores que van de los barrios; entonces es muy difícil distinguir en ese registro de las organizaciones sociales quiénes están en situación de calle y quiénes tienen una vulnerabilidad para poder conseguir algo para comer”.

Consultado por la articulación del trabajo con salud y salud mental, Jarupkin sostuvo que “el año pasado se laburó bastante en relación a esto; sobre todo con el director de Salud Mental tuvimos un buen acercamiento porque en su momento fue director del Hospital Escuela y flexibilizaron mucho la posibilidad de, en caso de alguna urgencia, unos días más a la gente que estuviera en ese tipo de urgencia. Y asimismo también pudieron flexibilizar algunas otras cuestiones en cuanto al transporte de la ambulancia, que en otras instancias o en otras instituciones, tal vez no tienen cierta flexibilidad como para mandarte tan rápido un móvil. En ese sentido, se ha mantenido ese tipo de relación, más allá de que han cambiado las autoridades. Yo creo que ahora estamos también haciendo una apuesta en relación a los empleados de Sedronar para ver si podemos meter algún recurso con algún programa para abrir otros talleres acá, por lo menos a modo de prueba piloto, donde se pueda hacer algo más relacionado a lo laboral, no abordar directamente consumo de sustancias, sino enganchar algo en relación a lo laboral para después trabajar el tema de una de las problemáticas que está hoy en boga en la población que es el consumo problemático”.

Sobre las estadísticas del Ministerio de Capital Humano que afirman que “en noviembre-diciembre de 2025, en Entre Ríos había 364 personas para toda la provincia”, Jarupkin afirmó: “Nosotros participamos de esa encuesta y de acá de Paraná y estando solamente en el dispositivo registramos más de 210 personas en noviembre-diciembre del año pasado. Ahora estamos hablando que se sumaron entre 15 y 20 por mes, es decir que estamos hablando de 260, 270 personas solamente registradas en estos espacios donde nosotros conocemos la situación. Y en Entre Ríos participaron Gualeguay, Gualeguaychú y Concordia, del resto de las ciudades no hay registro, por eso sabemos que es acotado el resultado, que es un primer muestreo, pero que no refleja la realidad”.

En este marco, señaló que “hay mucha gente del interior de la provincia en Paraná; fue un dato concluyente, sobre todo con el seguimiento que hace la gente del equipo de salud mental, y aumentó de un 15, 20% de los años anteriores a un 35% la cantidad de gente que viene y participa acá, que es del interior de Entre Ríos, pero también del interior del país. Mucha gente de Santa Fe, de Rosario, de Córdoba, que tienen políticas mucho más expulsivas en cuanto a la situación de calle. E incluso, también tenemos algunas personas que vienen del exterior, de Brasil, de Perú, de Bolivia”. “Yo creo que este lugar se ha convertido en una referencia, no solamente en Entre Ríos o en Paraná, sino que es una referencia a nivel país también. En otros dispositivos de otros lugares ya se sabe que en Paraná hay un lugar donde quedarse, donde venir a comer, donde poder empezar a hacer algo distinto de su vida”, resumió.

Por último, señaló que “no menos de la mitad de la gente que viene al refugio son de la zona céntrica, de Plaza de Mayo, porque hay un circuito que se mantiene, donde pasan por las organizaciones sociales como Suma Voluntad, el Hogar de Cristo, la Iglesia San Miguel y después vuelven al dispositivo de situación de calle. Nosotros abrimos la puerta a las 7.30 de la mañana para el desayuno y ese circuito se sostiene y permanece, y el boca en boca también convoca, y se difunde que hay un lugar acá donde pueden venir a comer algo, a desayunar, a hablar con profesionales, a tener un acompañamiento sobre su situación. Yo creo que por eso es que más de la mitad de las personas que están acá, son de unas 10 cuadras a la redonda”.

Admitió también que “la relación con los vecinos siempre es tensa; no es un rechazo total, pero tampoco es una aceptación total de la situación. Porque justamente lo que nosotros intentamos hacer es contener a una población que está en un estado de necesidad para poder cubrir las necesidades básicas. Entonces, por ahí duermen en la puerta de algún vecino, por ahí dejan la comida que consiguieron en otro lado. Nosotros intentamos que las normas de convivencia y todo lo que fuimos aplicando adentro también traspase al afuera, por eso muchas veces los mismos alojados salen a barrer las veredas de los vecinos, les limpian”.

“La cuestión de convivencia ciudadana se fue mejorando muchísimo desde que nos instalamos hace tres años acá y, salvo con algunas cuestiones puntuales, no hemos tenido grandes roces con los vecinos. Hemos tenido reuniones el año pasado con estos vecinos preocupados e incluso también ellos nos dicen, nos avisan que hay un chico en la esquina, o nos cuenta que pasó tal cosa en cuestiones de seguridad. Porque también entendemos que la inseguridad ha crecido en estos últimos tiempos, pero muchas veces no está relacionada con la situación de calle, entonces desmitificamos un poco esas cuestiones porque realmente no es cuestión de que este lugar acá llegue a ser el lugar de conflicto para la comunidad, sino al contrario, muchas veces ha podido facilitar soluciones incluso laborales porque muchos vecinos acompañan la idea de que la calle no es un lugar para vivir y que se puede salir de esa situación”, concluyó. 

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