El ingeniero agrónomo e investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Ernesto Massa, expresó su preocupación por la situación que atraviesa el organismo nacional tras los recortes presupuestarios y la apertura de nuevos retiros voluntarios impulsados por el gobierno de Javier Milei. Advirtió que la reducción de personal y financiamiento implica “un empobrecimiento de las instituciones” y la pérdida de áreas estratégicas de investigación y extensión territorial.
En diálogo con el programa “Un martillo para darle forma”- Radio Plaza, Massa señaló que durante mayo volvió a habilitarse un sistema de retiro voluntario para trabajadores del organismo, luego de medidas similares aplicadas tanto durante el actual gobierno como en la gestión de Mauricio Macri.
“Hay líneas de trabajo que se van perdiendo, grupos que se desinflan y conocimientos que costó mucho tiempo construir”, sostuvo el investigador. Según explicó, detrás de cada área afectada existen años de formación profesional, equipamiento técnico y vínculos territoriales que resultan difíciles de reconstruir una vez desarticulados.
Massa remarcó que la preocupación excede lo estrictamente laboral y alcanza el rol estratégico que cumple el INTA en distintas regiones del país. “Nos vamos empobreciendo desde el punto de vista del conocimiento y de la capacidad de dar respuestas a la sociedad”, afirmó.
En ese sentido, vinculó la situación del organismo con un escenario más amplio de ajuste sobre instituciones científicas y educativas nacionales. Mencionó particularmente los recortes en universidades públicas y en el Conicet, y consideró que existe “un hostigamiento” hacia todo lo relacionado con la producción de conocimiento.
“Primero parecía una discusión sobre si estos organismos eran necesarios o no, pero después empezaron a perder financiamiento y capacidad de atención”, indicó. Para Massa, la combinación entre desfinanciamiento y reducción de personal configura “una planificación de vaciamiento” que afecta estructuras muy complejas de sostener.
El investigador explicó además que el trabajo del INTA no se limita a grandes productores agropecuarios, sino que alcanza a pequeños productores, escuelas, organizaciones sociales y familias que desarrollan huertas comunitarias o familiares. En ese marco, lamentó la discontinuidad de programas como ProHuerta y Cambio Rural.
“Con muy pocos recursos se generaban espacios de capacitación, intercambio y producción. No era solamente entregar semillas; había conocimiento, acompañamiento y presencia territorial”, destacó.
También señaló que el organismo desarrolla investigaciones vinculadas a distintas realidades productivas del país, desde la pampa húmeda hasta humedales, bosques andino-patagónicos y zonas áridas. “No toda la Argentina es igual y el INTA trata de aportar herramientas específicas para cada territorio”, explicó.
Massa sostuvo además que gran parte de los trabajadores del instituto se formaron en universidades públicas y que por eso existe una fuerte identificación con las movilizaciones universitarias convocadas en defensa de la educación pública. “Uno trata de correrse un poco de lo individual y solidarizarse con el lugar de donde viene”, expresó.
Finalmente, consideró que el deterioro institucional puede tener consecuencias difíciles de revertir en el futuro. “Cuando se pierde un equipo de trabajo o una línea de investigación, después cuesta muchísimo volver a construirla”, concluyó.






