Edgardo López Osuna
Hemos soñado durante años, los paranaenses, en lograr tener una ciudad turística.
Hubo gestiones municipales con intenciones sanas de lograrlo, algunas más y mejor que otras.
Lo cierto es que no hemos podido ofrecer un superador destino acorde a los requerimientos, gustos y exigencias del turista nacional, ya que no podemos pensar ni imaginar turismo internacional en nuestro medio.
A mi entender, este fracaso en el que históricamente hemos incurrido se genera a partir de la falta de planificación y de gestión.
Otros destinos en nuestro país y más en el resto del mundo han logrado, a partir de pequeñas ventajas comparativas, crear suficientes atractivos para ser considerados dentro del mercado de ofertas turísticas.
Crear una sociedad mixta (público-privada), con el fin de multiplicar los atractivos locales, en pos de generar sustentabilidad a la industria, cuya meta debería ser lograr que el pernocte promedio llegue a las 4 noches, sería el paso inicial.
Visitantes que llegan en estos tiempos a Paraná, ven un acceso desagradable, solo al salir del Túnel Subfluvial, la presentación urbana al llegar a calle Antonio Crespo y Ramírez no se corresponde con la pretensión de ser destino turístico, mucho menos que el visitante recorra el verdadero monumento a la desidia que tenemos en el viejo Ministerio de Obras Públicas, entre otras deprimentes imágenes que les generamos para sus recuerdos.
No festejaría como éxito, por ejemplo, que llegue mucha genta a la fiesta del mate, a ver una carrera de autos o a cualquier otro evento, ya que de ninguna manera se llevara la idea de organización, programación, oferta de actividades, explotación turística de recursos naturales, actividades culturales diurnas y nocturnas, parques temáticos, además de ingeniosas y atractivas propuestas que se ven en el resto del mundo.
Realizamos un proyecto de desarrollo del turismo para Paraná, con un grupo de especialistas en el año 2011 y lo actualizamos en el 2017, trabajamos en conjunto con Arquitectos, Profesores, la UTN, Operadores turísticos, Ingenieros y otras personas de buena voluntad que aportaron su desinteresado parecer; se hicieron estudios del suelo, estudios de impacto ambiental, además de los reconocidos estudios de mercado y de los análisis de la psicología del turista. Se intentó tener en cuenta todo lo necesario para generar un verdadero polo turístico. Todo quedó y sigue en la nada. No fue tenido en cuenta por los distintos responsables del área.
Es sueño de quien escribe, sabiendo que no es el único, que nuestra ciudad algún día madure y entienda que para vivir educacional, cultural y económicamente mejor hay que generar divisas y que el turismo lo es, y será cada día más, una de las mejores posibilidades de lograrlo.
(*) Edgardo López Osuna es operador de turismo.




