Sección

Los vecinos de General Alvear advierten que quedaron aislados por las lluvias y reclaman respuestas urgentes

El aislamiento por el anegamiento que provoca las lluvias es un problema recurrente en General Alvear. Por eso mismo, su solución no admite más demoras.

La localidad de General Alvear atraviesa horas críticas tras las intensas lluvias registradas durante todo el fin de semana, que dejaron completamente anegado el principal acceso a la localidad.

Se trata de un camino de tierra ubicado a aproximadamente 8 kilómetros de la Ruta 11, que hoy se encuentra prácticamente intransitable. La situación genera un escenario de alto riesgo: vehículos que quedan varados, vecinos expuestos a peligros constantes y una circulación que, en estas condiciones, puede derivar en accidentes o daños materiales.

Bajo un cielo gris persistente y con el barro como protagonista, esta comunidad vuelve a quedar aislada. No es una postal nueva, pero sí una que duele cada vez más; justamente por la repetición de la desidia por parte de las áreas de gobierno provincial que deberían brindar otra respuesta. A tan solo 8 kilómetros de la Ruta Provincial N° 11, una de las arterias clave de la provincia y de la región, el acceso principal al pueblo se transforma en una trampa cuando llueve: un camino de tierra que hoy es sinónimo de riesgo, incertidumbre y abandono.

Durante todo el fin de semana, las precipitaciones intensas dejaron el tramo prácticamente intransitable. Vehículos encajados, familias que no pueden salir, trabajadores que no llegan a destino, alumnos y docentes que no pueden llegar a la escuela. La escena se repite con una crudeza que interpela. Pero, el problema no es solo la incomodidad o la demora: es el peligro constante. Circular en estas condiciones puede terminar en accidentes, daños materiales o algo peor.

El aislamiento golpea con más fuerza cuando toca lo esencial. Las ambulancias encuentran el paso bloqueado, los equipos de emergencia ven limitado su accionar y ya se sabe que, en una urgencia, cada minuto cuenta. En General Alvear, la lluvia puede significar quedar a merced del tiempo y la suerte y eso podría pagarse con la vida.

La educación tampoco queda al margen. Con el camino anegado, alumnos y docentes no pueden llegar a las escuelas. Las clases se suspenden, el aprendizaje se interrumpe y las oportunidades se postergan. Una realidad que se repite, que se acumula y que profundiza desigualdades.

Lo más alarmante es la cercanía con una ruta provincial que debería garantizar conexión y desarrollo. Ocho kilómetros no pueden ser una barrera infranqueable en pleno siglo XXI. Sin embargo, hoy lo son.

Los vecinos lo dicen con cansancio, pero también con firmeza: necesitan una solución urgente y definitiva. No se trata solo de un camino. Se trata de derechos básicos vulnerados, de vidas condicionadas por el clima y de una deuda que ya no admite más postergaciones.

La nota de los vecinos

Edición Impresa

Edición Impresa