El juez de Instrucción de Diamante, Belisario Nuñez Mihura, que investiga el hallazgo de un cadáver sin identificación sepultado en una bolsa de nylon en el cementerio parroquial de Libertador San Martín, estableció que el cuerpo era utilizado para estudios anatómicos en el sanatorio Adventista del Plata, indicaron fuentes judiciales. Sin embargo, aún quedan muchos puntos por desentrañar en la investigación que se inició el jueves 23 de marzo a raíz del descubrimiento de un cuerpo que se encontraba en perfecto estado de conservación y sepultado a casi un metro de profundidad.
La preservación y la forma en que fue enterrado llamó la atención de los pobladores de la ex Villa, unos 5.000 habitantes, ubicada a 55 kilómetros de Paraná, apacible y acogedora, donde se combinan construcciones exuberantes, los verdes de la tupida vegetación y la tranquila rutina de sus habitantes.
Las prácticas médicas con cadáveres, realizadas en el sanatorio por médicos residentes, son popularmente conocidas en la comunidad que vio crecer al centro asistencial de referencia en el ámbito nacional e incluso internacional.
La mayor preocupación de los vecinos respecto del hallazgo fue conocer por qué se deshicieron del cuerpo de esa manera y quién debería controlar esta práctica, que al parecer está habilitada por la Justicia. Si bien Uno intentó recoger testimonios de autoridades del sanatorio, pero fue imposible ya que se alegó que estaban ocupadas.
Según fuentes judiciales, el magistrado intenta establecer cuáles fueron las circunstancias en las que fue retirado el cuerpo del sanatorio, cómo llegó a la necrópolis y quién enterró el cadáver que habría sido utilizado para bisecciones durante un lapso aproximado de entre dos y cuatro años.
La época de la muerte dataría de 20 años atrás a pesar de lo cual el cuerpo se encuentra en perfecto estado de conservación y con rasgos reconocibles en su rostro como consecuencia de haber estado en una pileta con formol, además tenía indicadores en cada sector que fue examinado por los expertos.
El hallazgo
El cementerio parroquial de Libertador San Martín está ubicado en calle Pasteur al final, al lado del parque Klaiber, lugar que pertenece al sanatorio y tiene su entrada restringida. El descubrimiento se produjo hace dos semanas en el cementerio, mientras el sepulturero exploraba nuevos terrenos para nuevas tumbas en la parte trasera del camposanto donde antes del nuevo milenio se sepultaba sólo a los católicos y protestantes, debido a que el frente del cementerio era para adventistas.
La zona rastrillada es una de las más antiguas, con tumbas que datan de 1521. La necrópolis cuenta en la actualidad con 650 fosas y casi 1.000 cuerpos, ya que muchas sepulturas son para tres o cuatro personas, todas registradas en planillas. Pero es una incógnita por qué nadie sabía de esté cuerpo.
Una de las respuestas recogidas fue que hasta hace 13 años no había una comisión de control, pero igualmente se llevaba una planilla con los cuerpos que había en el predio. Otra respuesta fue que la necrópolis carecía de un cerco perimetral, y cada uno enterraba a su familiar con la ayuda de un encargado, que cumplía con la función de anotar a la persona fallecida.
Versión oficial
El médico legista Daniel Morra indicó a Uno que “es un cuerpo utilizado para disección y su estado de conservación es porque estaba en formol, ya que era empleado para estudios que realizan los médicos residentes”. Además el profesional en Medicina explicó que “hace 15 años no había registro de muertos en el cementerio parroquial porque la comisión se formó hace 13 años”, y aclaró: “No estamos ante un hecho criminal, los cortes que tiene son anatómicos y están perfectamente identificados”. El subcomisario Miguel Mendieta, titular de la seccional de Libertador San Martín indicó que “la Justicia está tratando de establecer por qué no se identificó el cuerpo, que podría ser la única irregularidad. Tenemos una identidad, pero aún no está confirmada”.
La causa fue caratulada por el juez como Establecer forma y circunstancias en las que apareciera un cuerpo n/n en el cementerio parroquial de Libertador San Martín. El Jefe de comisaría manifestó no tener conocimiento de si el sanatorio utiliza cuerpos, ya que “si lo hace tendrá permiso de la Justicia”. Para el funcionario policial la anormalidad investigada por la Justicia es porque el cadáver no tiene cajón.
Vecinos de la localidad indicaron que el cuerpo hallado sería de un hombre de unos 80 años que vivía en el antiguo apeadero, en cercanías del cementerio. “Este viejito se enfermó y el sanatorio se hizo cargo. Al poco tiempo falleció y sus restos quedaron para estudios. Esto es muy común. Hace pocos días dos personas fueron sepultadas luego de haber donado en vida sus cuerpos para ser examinados”. Los habitantes están confiados en que se trata de un anciano conocido como Don José al que apodaban el Viejito de los Perros.






