Cervilla: “Tengo el carácter fuerte, traicionero y lo estoy trabajando con profesionales”

Cervilla: “Tengo el carácter fuerte, traicionero y lo estoy trabajando con profesionales”

Edgardo Cervilla reconoció que su carácter le ha jugado malas pasadas en el fútbol.

En una entrevista, Edgardo Cervilla se refirió a su perfil como director técnico y su trayectoria en el fútbol. De reciente paso por Atlético Paraná, donde vivió su tercer ciclo como entrenador y tuvo que dejar el cargo por los magros resultados en el Federal A, el santotomesino habló de sus referentes como DT, su admiración por el método de Marcelo Bielsa, sus inicios en la profesión y la falta de oportunidades en su provincia.

Cabe destacar que durante su último ciclo en el club de barrio San Martín, donde reemplazó a Hugo Fontana (venía de ascender del Torneo Regional Federal Amateur) Cervilla dirigió nueve partidos: ganó uno, empató cuatro y perdió los restantes cuatro.

A continuación, reproducimos el diálogo que mantuvo con El Litoral.

Edgardo Cervilla: “Lucho con un carácter que me traiciona”

"Yo soy preparador físico y al no venir del mundo del fútbol, por no haber sido jugador", hizo que todo se me haga más difícil". No le escapa a ninguna respuesta el "Chavo" Edgardo Cervilla y tampoco reniega de su carácter, que lo reconoce "traicionero". Y así como una vez dijo que "me preocupa más el aumento de la nafta y la comida", cuando le preguntaron por la falta de gol de su equipo, dejando en claro que era algo solucionable y perentorio, fue directo para responder a todo. Su capacidad como DT y su experiencia están fuera de discusión.

-¿Quién confió verdaderamente en el Chavo Cervilla?

-Carlos Roldán, el ex técnico de San Martín, que hoy está retirado y viviendo en Tucumán. El me dio la chance de ser preparador físico y ayudante de campo a la vez. Y luego, Enrique Glesser, que me dio el cargo de DT en Gimnasia de Concepción del Uruguay y ese fue el inicio del proceso que terminó con la Promoción contra Unión.

-¿Y de quién tomaste referencias?

-Antes de dirigir, iba a ver los entrenamientos de Colón en el SAT y ví cómo trabajaba Maturana, el Tata Martino, el profesor Córdoba, Basile, Bauza... Y luego, Bielsa y Sampaoli. Más que con el estilo, me identifico con el método de trabajo de ellos. Al jugador tenés que darle herramientas, pero el que decide es el jugador. Me atrapa el estilo de protagonismo y juego ofensivo de Bielsa. El es cuestionado, pero su método es transformador de jugadores, de equipos y hasta de instituciones.

-¿Lo mejor fue cuando ascendiste a Atlético Paraná a la B Nacional?

-Como mérito deportivo, sin dudas. Y también ascendí a Patronato de los torneos argentinos (en referencia al Torneo Argentino A 2008). Lo de Atlético fue renombrado porque tenía menos presupuesto y subimos dos categorías en un año.

-¿Dirigir a esos equipos es sinónimo de tener que renegar?

-En el fútbol, salvo contadas excepciones, todos los técnicos reniegan. En los equipos del interior, los problemas son cotidianos y hay que ayudar a resolverlos. Por eso, desempeñamos otra función, somos casi manager. No está bueno, renegás, te desgastás, pero hay que asumirlo.

-Hubo algún momento en el que tuviste todo a disposición?

-He tenido posibilidades, pero mis decisiones fueron equivocadas y las desperdicié por impericia. Uno no sabe hasta que toma la decisión, se equivoca y allí te das cuenta.

-¿Te arrepentís?

(Piensa) -...Tengo el carácter fuerte, traicionero y lo estoy trabajando hoy en día con profesionales. Tengo que ser más reflexivo, tomarme un minuto de calma y no ser impaciente.

-¿Y con los jugadores?

-Por ese carácter fuerte, tuve relaciones más tensas y otros momentos de relaciones fluidas. Eso también he tenido que cambiar.

-¿Llegó el caso de que no te respondieran por esa tensión en la relación?

-No, en ese punto, no. El líder -y el técnico lo es- tiene que moldearse con el grupo. En la diaria, el trabajo se hacía duro, tenso, pero no llegamos al punto de que no me respondan en la cancha.

-¿Algún jugador discutió y luego te reconoció que tenías razón?

-No lo hago público, pero muchos me reconocieron que tomé la decisión oportuna. Siempre trato de tomar las mejores decisiones en función del grupo. El entrenador tiene que mirar de afuera y hacer las cosas privando el sentido común.

-¿Sos de escuchar a los jugadores?

-Sí... Pero ha cambiado la mecánica comunicativa. Los más grandes tenían otras formas de plantear cosas y de charlar. Hoy en día, los jugadores son menos comunicativos, cambiaron las generaciones, el feed-back es menor, pero hay que comunicarse. El entrenador se tiene que ir transformando contínuamente. Tal vez el más grande se plantaba en una conversación y eso estaba bueno. A los jóvenes les cuesta más expresarse.

-¿Sos obsesivo?

-Ese es otro tema que tengo que cambiar porque a veces la obsesión te lleva a lugares que no son buenos. Para algunos puede resultar irritante y otros pueden pensar que es para sacar lo mejor. Me siento mejor trabajando en el campo que en los partidos. Por eso soy tan obsesivo.

-Bilardo y Bielsa son obsesivos y mal no les fue...

-Claro... Hay dos tipos de entrenadores: los conceptualistas y los tacticistas. Los dos tuvieron sus logros. No hay un solo método o un solo camino. Todos los años hay ejemplos para los dos lados. Pero el camino es que cada vez habrá más tacticistas y menos conceptualistas.

-¿Sos un tipo cerrado?

-Puede ser... Soy estructurado y si me equivoco tengo que cambiar... La relación entre un jugador y un técnico es como un matrimonio (risas)... Convivís mucho tiempo y si te encerrás, en los dos ámbitos, te lleva a tener conflictos.

-¿Sentís, como muchos, eso de que nadie es profeta en su tierra?

-Si. Tuve más chances de trabajar en otros lugares y lo asumí como una circunstancia que le pasa a muchos entrenadores. El recorrido de un técnico es variado y a veces encontrás tu lugar a 1000 kilómetros de tu ciudad.

-¿Tuviste alguna propuesta?

-... Todos somos hinchas de un club, tenemos simpatías... En mi caso, tuve más acercamiento con la gente de Unión, trabajé en inferiores allí, pero nunca tuve la chance de expresar mis ideas futbolísticas a la gente de Colón... No digo de trabajar, sino de que me escuchen... En Unión trabajé y en Colón no...

-¿Cómo te fue en Unión?

-Fui preparador físico en la cuarta de Afa con Pomelo Ribeca. En ese momento, estaba Rubén Rossi como coordinador del fútbol amateur y me fue bien... Me tuve que ir por identificación de colores... Cuando estuvo el Buche Chabay me dieron un grupo a cargo, estaban Gorniak, Cachito Vera, el arquero Ribas. Trabajé con ese grupo y fue provechosa la experiencia.

-¿Entendiste eso de que por la simpatía con Colón te dejen afuera?

-En Santa Fe es así y en Rosario, creo, sucede lo mismo. Hay mucha antinomia, no es lo ideal. Yo trabajo y hago lo mejor esté donde esté. Lo que me sostiene es el trabajo y no la identificación por un color. Es más pasional que racional el análisis que se hace. Lamentablemente, estamos dentro de esa pasión, aunque no debiera ser así.

-¿Donde te gustaría ser útil?

-Por cuestiones económicas, trabajé de "director deportivo" cuando dirigía en el interior. Yo tengo el fuego interno de seguir dirigiendo en el campo, porque es lo que te mantiene vivo y latente.

-¿Existen los procesos y proyectos?

-¡Debieran existir!... Pero se sostienen, lamentablemente, en función de los resultados... Quedan en un mero vocablo. El proyecto debería ser de la institución, porque los dirigentes y los entrenadores pasan.

-Alguna vez, Griffa dijo en una entrevista que para tener equipo propio se necesitan siete años...

-Griffa tiene más experiencia que yo, pero te diría que lleva entre 7 y 10 años... Vos tomás a un chico a los 9 años y al umbral de primera llegás a los 17 o 18 años. Estamos hablando, entonces, de casi diez años. Es difícil sostener por los permanentes cambios que hay en todo ese tiempo. Eso lo debe definir la secretaría técnica, no sólo en la elaboración del proyecto sino en la conformación de un banco de datos, un archivo de ese jugador y su futura proyección. El que llega, debe saber qué tiene.

-¿Crees en el estilo futbolístico de los clubes?

-Charlando con un amigo, Gustavo Nepote, que estuvo en San Pablo, me comentaba el estilo de Palmeiras, que tiene 50 video analistas que van definiendo los jugadores y los posibles entrenadores futuros en función de una forma de juego. Supongo que en Europa será igual. Es un departamento más dentro de la estructura. River nunca podría jugar como Boca y viceversa. En función de eso, trabajar.

-La última. ¿Tenés un sueño?

-Más que un sueño, cumplir ilusiones y las tengo. Quiero seguir dirigiendo y entrenando.

 

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