Las inversiones de los empresarios Tórtul en el exterior

Bancos, cuentas y sociedades offshore

Edición
1169

Cómo los hermanos Claudio y Marcelo Tórtul construyeron una arquitectura financiera internacional que abarcaba Estados Unidos, Islas Vírgenes Británicas, Panamá, Portugal, España y Uruguay. Inversiones varias, sociedades offshore, bancos, cuentas y criptomonedas, en un expediente reservado en el Juzgado Federal de San Isidro, en una causa compleja que traerá secuelas y consecuencias.

 

Por Daniel Enz

El 5 de noviembre de 2017, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación publicó los Pandora Papers: 13,4 millones de documentos filtrados desde estudios jurídicos especializados en paraísos fiscales. Los documentos exponían las estructuras societarias que las elites económicas globales utilizaban para ocultar fortunas, reducir cargas impositivas y mover capitales fuera del escrutinio de los fiscos nacionales. Entre los nombres argentinos que aparecían en esa filtración estaban los de Claudio y Marcelo Tórtul, dos empresarios de Paraná que desde hacía años administraban contratos millonarios de seguridad privada con ENERSA, la empresa eléctrica del Estado entrerriano.

La noticia cayó en Entre Ríos como una piedra en un pozo sin fondo: hizo ruido por un momento y después desapareció. Algunos medios digitales la mencionaron brevemente. No hubo investigación periodística en profundidad, no hubo pedidos de informes legislativos, no hubo controles públicos de la AFIP. Los Tórtul nunca dieron explicaciones. Años después ANÁLISIS pudo confirmar que esa aparición en los Pandora Papers no era un accidente sino una señal: detrás de las empresas de seguridad privada y los contratos estatales había una estructura financiera internacional de notable sofisticación, construida a lo largo de años y desplegada en múltiples jurisdicciones.

El dinero que alimentaba la estructura exterior de los Tórtul tenía un origen preciso y documentado: los contratos de seguridad en diferentes puntos del país y en particular el acuerdo con ENERSA, la empresa eléctrica del Estado entrerriano, operado a través de Tornell S.A.Ese flujo mensual, cobrado en pesos y convertido en dólares mediante mecanismos de dolarización informal, era la materia prima que se procesaba, blanqueaba y distribuía hacia el exterior. Los Tórtul han desarrollado negocios en por lo menos siete jurisdicciones en los últimos diez años: Estados Unidos (Miami), las Islas Vírgenes Británicas, Panamá, Portugal, España, Uruguay y el espacio cripto offshore. Cada jurisdicción cumple una función distinta dentro del sistema: algunas sirven para constituir sociedades; otras, para colocar activos inmobiliarios; otras, para alojar fondos en cuentas bancarias; y otras, para triangular operaciones de mercadería o servir como refugio contingente ante posibles consecuencias judiciales. El “hub”(plataforma que concentra el flujo económico y financiero) operativo en Argentina era el HSBC. La función del banco no era de ahorro sino de tránsito: recibía los cobros de ENERSA, operaba las conversiones de pesos a dólares mediante el Contado con Liquidación y el Mercado Electrónico de Pagos (MEP), y desde allí transfería fondos hacia el exterior.

La presencia de los Tórtul en el mercado financiero estadounidense es la más documentada y la más estructurada de toda la red exterior. Se articula en cinco componentes: el fondo Avenel, los activos en Morgan Stanley, las cuentas en Charles Schwab, dos sociedades constituidas en 2021 y un conjunto de inversiones inmobiliarias en Miami, según consta en el expediente de la causa por las coimas de Securitas. El primer componente documentado es Avenel, un fondo o vehículo de inversión radicado en Estados Unidos, con el que los Tórtul tienen relaciones de negocios desde fines de 2016. O sea, desde meses antes de que los Pandora Papers expusieran la estructura offshore de los hermanos.

El segundo componente es Morgan Stanley, el banco de inversión estadounidense que los Tórtul utilizan como custodio de sus activos financieros en dólares y como fuente de crédito. En noviembre de 2022 logró dos millones de dólares de crédito, garantizados con el propio portfolio de bonos que tienen en custodia. Pero Morgan Stanley no es solo un banco custodio: es un nodo activo en el circuito de movimiento de fondos. El sistema opera como una rueda: la liquidez fluye entre Argentina (HSBC) y el exterior (Morgan Stanley) según las conveniencias del momento.

En marzo de 2021, los Tórtul comenzaron a evaluar las posibilidades de unbanco extranjero como vía para sacar dólares hacia el mundo cripto. La ruta Morgan Stanley-Binance habría permitido convertir activos financieros formales en criptomonedas para operar con mayor opacidad.

El tercer componente es Charles Schwab, el bróker bursátil estadounidense. Schwab es un empresario e inversor estadounidense que creó el primer bróker de bajo costo de la historia y, en el proceso, contribuyó a democratizar la compra de acciones por parte de los particulares. El que avanzó en ese sentido fue Marcelo Tórtul y abrió una cuenta. Tiene acciones de Marcelo, está habilitada también a nombre de Claudio Tórtul, e incluye a un tercer titular, posiblemente Alberto Guzmán, el contador que gestionó la constitución de las sociedades en Estados Unidos y preparó las declaraciones impositivas personales de ambos hermanos ante el fisco americano.

 

(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 116, del día 23 de abril de 2026)

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