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Revelan dónde vivirá el papa León XIV: volverá al Palacio Apostólico, pero a un ático simple y con gimnasio

El Papa León XIV llega para presidir su audiencia general semanal en el Aula Pablo VI del Vaticano el 28 de enero de 2026.

El papa León XIV volverá en poco tiempo a vivir al Palacio Apostólico del Vaticano, una tradición interrumpida durante 12 años y 39 días por el papa Francisco, ya que están por concluir las obras de refacción puestas en marcha poco después de su elección. Pero la sorpresa es que no regresará a vivir al tradicional “piano nobile” del departamento pontificio, sino que vivirá en un entrepiso o ático que hay entre la tercera Loggia –el tercer piso desde donde se asoma todos los domingos– y el techo del Palacio Apostólico, según reveló este viernes el diario La Repubblica.

Se trata de un piso autónomo y poco visible desde el exterior, salvo unas pequeñas ventanas que pueden verse justamente arriba de las enormes ventanas más que conocidas por los fieles que los domingos acuden a la Plaza de San Pedro para la oración mariana del Angelus.

Aunque los sectores más conservadores y nostálgicos hubieran esperado una vuelta a la “normalidad”, es decir, un retorno del Pontífice al “Appartamento”, como le dicen, porque muchos vivieron traumáticamente la disruptiva decisión del papa argentino de quedarse a vivir en la residencia de Santa Marta, Robert Prevost, el primer papa estadounidense, quiso otra cosa, también original. Y, con su pragmatismo norteamericano, pidió que le arreglaran el ya mencionado entrepiso o “mansarda”, en italiano, un espacio más simple, reservado y sobrio que el departamento pontificio, donde, además, le fue acondicionado un gimnasio.

Una residencia sobria y sencilla

Prevost, nacido en Chicago hace 70 años, a diferencia de su predecesor argentino, es un papa deportista. De hecho, inauguró la costumbre de tomarse todos los martes para ir a relajarse y a mover el cuerpo –jugando al tenis o nadando–, en la residencia de Castel Gandolfo, en las afueras de Roma.

En el entrepiso al que pronto se mudará, en efecto, León XIV tendrá un amplio gimnasio, que se asomará hacia la parte interna del Palazzo, es decir, con vista hacia la torre en la que tiene sus oficinal el Instituto para las Obras de Religión (IOR). También su habitación mirará hacia ese lado y no tendrá vista hacia la Plaza de San Pedro. Se trata de una decisión marcada no sólo por una cuestión de privacidad, sino también de seguridad. Y por esto ya no existirá ese efecto escénico de la luz que se prende o se apaga en la habitación papal, que muchos recuerdan de los tiempos de la dramática agonía de san Juan Pablo II (1978-2005), publicó el diario La Nación.

“León XIV se quedará en una esfera menos expuesta y menos solemne”, puntualizó La Repubblica, que subrayó que, si bien el histórico departamento pontificio jamás fue opulento, las habitaciones a las que se mudará Prevost son “seguramente sobrias”.

Todo ha sido pintado de blanco y no porque tal es el color del hábito del líder de los 1400 millones de católicos del mundo, sino por una cuestión de simplicidad. La sencillez también definió la decoración y los muebles, al parecer, “esenciales”.

La habitación de León XIV –que vivió la mitad de su vida sacerdotal en Perú–, no tiene baño en suite, sino que se accede al mismo desde un corredor; y la cocina allí construida también es básica.

En el entrepiso también hubo espacio para lograr dos cuartos más para sus dos secretarios privados –el peruano Edgar Iván Rimaycuna y el italiano Marco Billeri– y una capilla, que es mucho más pequeña de la que se encuentra en la Terza Loggia.

“Y si abajo hay una araña imponente que ilumina su acceso, en el piso superior ha sido elegido un moderno y más informal dispositivo con leds”, detalló el diario. “León podrá ir a rezar también en la terraza de la azotea donde Juan Pablo II había querido poner una reproducción de la Gruta de Lourdes y donde en sus tiempos había sido instalada una pileta”, añadió.

Desde que fue electo, el 8 de mayo pasado, el papa León siguió viviendo en el mismo departamento del edifico del ex Santo Oficio donde solía residir como cardenal y prefecto del Dicasterio para los Obispos. Pero enseguida dejó trascender que iba a querer volver a vivir al Palacio Apostólico, donde empezaron trabajos de refacción importantes: por falta de uso, todo se había venido abajo, con infiltraciones de agua y manchas de humedad ya existentes en tiempos de Benedicto XVI (2005-2013).

Fue necesario, así, rehacer todo el sistema eléctrico e hidráulico, que fue modernizado. Pero los trabajos de restauración también tardaron porque son pocos los obreros que tiene a su disposición el Vaticano y, además, porque se presume que también fueron necesarios trabajos para dotar este nuevo espacio de un virtual escudo contra posibles intrusiones informáticas.

La decisión de mudarse a un entrepiso en lugar del “piano noble”, versión que una fuente confirmó al diario La Nación, es vista como otra señal de continuidad con Francisco, que siempre fue austero y detestaba los oropeles y la “corte” vaticana.

En las reuniones anteriores al cónclave posterior a su muerte, varios cardenales habían sugerido que el nuevo Pontífice regresara al Palacio Apostólico, no sólo por una cuestión de tradición, sino también, de seguridad. León ahora volverá, pero a su manera.

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