El ex senador y ex intendente de Gualeguaychú, Luis Leissa, criticó fuertemente la decisión de la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ), que, en mayoría, decidió hacer lugar al recurso de Sergio Urribarri, Juan Pablo Aguilera, Pedro Báez y otros condenados en el megajuicio por corrupción, para ir hasta la Corte Suprema. Apuntó a la vocal Gisela Schumacher quien resolvió en abierta contradicción a lo que había dispuesto en su voto anterior.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza), Leissa sostuvo que “el fallo causa consternación, lo único que genera es un enorme escepticismo y nos hunde en un mayor descreimiento. No quiero juzgar las conductas de los demás, pero nosotros desde Entre Ríos, Entre Todos, más allá de las debilidades, marchas y contradicciones que podamos tener, no nos podíamos quedar callados frente a un fallo que es insostenible, que deja sin efecto criterios reiteradamente expuestos por el Superior Tribunal y por la doctora Schumacher, donde este recurso ha sido negado para el común de los vecinos y ahora, cambiando el criterio se habilita”.
“El fallo es lamentable y constituye realmente un motivo de preocupación enorme que justifica que lo condenemos como tal. Es un fallo que no puede sostenerse jurídicamente”, resumió.
Consideró que “cualquier imputado común que no sea Urribarri, hoy ya estaría cumpliendo la condena y estaría detenido”, y evaluó que “esto realmente es un motivo de dolor e insatisfacción profunda porque genera mayor descreimiento, y hace que el Poder Judicial, donde hay de todo, hay buenos jueces y malos jueces, caiga en la barrida y se crea que en un caso no se aplica y en otro caso sí se aplica la ley. En este caso más que nunca debió haberse tenido un enorme cuidado en dictar una resolución en base a derecho, como sí lo hizo el doctor Giorgio, y llevar adelante una ejecución de condena que está firme”.
“Este caso después de un larguísimo proceso judicial, se investigó, se hizo el juicio oral, se llegó a la condena y, en consecuencia, lo que había que esperar ahora es que se cumpla. Lo que no se puede es distorsionar la interpretación de las normas, y hacer de algo que es un mecanismo de interpretación restrictiva con el cual debe juzgarse el otorgamiento de un recurso que es extraordinario, hacerlo algo normal y admitirse una causal de arbitrariedad –que supone algo irrazonable, algo que no es una derivación del derecho vigente- y hacerlo una excusa porque sí, porque no hay ningún argumento para que se llegue a la Corte y postergar el cumplimiento de la condena”, sentenció.
Consultado por la posibilidad de llevar a Schumacher a juicio político, Leissa explicó que “habría que determinar si esto significa un mal desempeño, que en principio parecería que sí. Hay que hacer una denuncia firmal, ver si hay un despacho de iniciación como para que esto se investigue y tenerlo en cuenta”. Reiteró que “el fallo en sí mismo es indefendible, no se justifica y significa resolver algo en forma contraria al derecho. Acá no caben dos interpretaciones, ni se puede decir que una parte de la biblioteca dice algo y la otra dice otra cosa. Acá el fallo no se sostiene y quien lo dictó podría incurrir en la causal de mal desempeño que podría llegar hasta la destitución”.
“Esto genera desconcierto, mayor descreimiento, mayor escepticismo, creer que las cosas son así y no se pueden cambiar y que acá no se aplica la justicia, es preocupante. No es en vano que los delitos de corrupción, los delitos contra la administración pública en general sean por peculado o malversación, llevan mucho tiempo y han sido excepcionales los casos donde hubo condena, y lo más preocupante más allá del rechazo a una decisión judicial es lo que genera, porque esto aplasta al mejor de los espíritus, lleva a una mayor desazón y lo único que provoca es creer que todo es igual, que las cosas no se pueden cambiar y que existe una especie de cofradía donde se defienden entre ellos. Si hay un voto casta o una categorización, aquí cabe justo, esto es una decisión donde se quiere ser complaciente con alguien que ocupó un cargo tan importante como el de gobernador de la provincia”, analizó.
Consultado por la necesidad de cambiar el modo de elección de los vocales del STJ, designados por los gobiernos de turno, Leissa afirmó que “todo sistema es perfectible, en Entre Ríos hubo un avance cuando se pasó de un sistema discrecional a la famosa terna, después se la tergiversó porque en vez de proponer al primero del concurso, se elegía a cualquiera de ellos. Por supuesto a esto hay que mejorarlo, y al mecanismo de selección sobretodo en el nivel de los vocales del Superior Tribunal, porque no es todo lo mismo, pero es más posible que se llegue producto de la proximidad política, del acercamiento a quien eventualmente está a cargo de la Gobernación o al signo partidario, que por la idoneidad. Es un tema que hay que empezar a resolverlo de otra forma”.
“Lo que hay que hacer es mejorarlo, hay que llegar por la idoneidad, para ser juez hay que tener la libertad espiritual, la distancia crítica y la tranquilidad de que se puede fallar con independencia de quien esté. No es fácil ser juez, pero quien asume esa responsabilidad debe saber que, a lo mejor, va a permanecer en un plano de encierro, distanciado, porque tiene que evitar la posibilidad de verse influenciado después según el que esté involucrado en un expediente, en una determinada causa, para fallar de determinada manera. Esta situación donde se resuelve según la cara del cliente o según quién figure como imputado, hay que evitarlo. En eso hace falta ir mejorando el sistema de designación de jueces, y esto tiene que hacerse en lo inmediato, cuanto antes, por eso es importante que en este sentido nos expresemos con humildad, pero con firmeza”, concluyó.






