A los 64 años, y luego de una larga y extenuante batalla contra un cáncer de pulmón con metástasis de huesos, falleció anoche el periodista Julio Nudler. Licenciado en economía política recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1966 y con estudios de posgrado en Alemania Federal, ingresó al periodismo en 1968, realizando colaboraciones en diversos medios como La Opinión , Clarín, La Razón, Somos y Página 12. Fanático del tango, también escribió el libro Tango judío. Del gueto a la milonga, publicado en 1998.
Julio Nudler murió luego de una larga y extenuante batalla contra un cáncer de pulmón con metástasis de huesos. Había nacido en 1941 y era licenciado en economía política, recibido en la UBA en 1966 y con estudios de posgrado en Alemania Federal. Ingresó al periodismo en 1968, desarrollando una brillante carrera como redactor y editor donde combinó el análisis de la realidad económica del país con su pasión por la música en general y el tango en particular.
Integró también decenas de redacciones como del desaparecido diario La Opinión y los matutinos Clarín y Página 12. Fue en esta publicación donde escribió sus últimas columnas y donde el año pasado sufrió un acto de censura por la decisión del director periodístico, Ernesto Tiffenberg, de no publicar un artículo suyo a instancias de presiones políticas.
Decano de los periodistas económicos, erudito, con una amplia cultura, era un estudioso de temas diversos, además de los de economía. Fue un experto en tango, una pasión que lo llevó a realizar una rigurosa investigación que volcó en el libro Tango judío. Del gueto a la milonga, publicado en 1998 por Editorial Sudamericana. Solía ser consultado por expertos de todo el mundo sobre esa materia. Escribía con una ironía y calidad de lenguaje que mereció el elogio de sus colegas, y sus análisis cosecharon el respeto de parte de los economistas profesionales.
A la tristeza propia por la pérdida del esposo y del padre se le podría sumar el pesar por la desaparición de una de las plumas más inteligentes y certeras que pasó los medios nacionales, en especial, de la prensa gráfica.
Pero también Nudler cultivó valores que no son muy difundidos en la prensa argentina, como la honestidad y la credibilidad. Será ahora su único hijo Darío, también, quien coseche esas virtudes que Julio enseñó con modestia a los colegas dispuestos a aprender.





