El documental que emitió “Memoria Frágil” recupera la historia de las Ligas Agrarias en Entre Ríos: un movimiento de pequeños productores que, en los años ’70, se organizó frente a la crisis agropecuaria, la concentración de la tierra y las injusticias del mercado. Una lucha silenciosa que dejó huella en la memoria del campo entrerriano.
En los surcos de la memoria entrerriana todavía resuena el eco de una lucha silenciosa que, a comienzos de la década de 1970, brotó como una semilla de dignidad en medio de una profunda crisis rural. Ese es el paisaje humano y social que reconstruye el documental que el programa “Memoria Frágil” llevó a la pantalla de Canal 9, Litoral: la historia de las Ligas Agrarias, un movimiento nacido de la necesidad y del coraje de pequeños productores que se negaron a desaparecer del mapa productivo de la provincia.
En aquellos años, el campo entrerriano parecía atravesar una tormenta perfecta. La crisis avícola había dejado a cientos de familias al borde del quebranto: créditos impagables, pollos sin mercado, huevos acumulados y caminos de tierra que convertían la producción perecedera en pérdidas inevitables. Pero, detrás de ese drama económico latía también un conflicto más profundo: la estructura agraria que expulsaba a los pequeños productores. Tras la caída del gobierno de Arturo Umberto Illia y la irrupción del régimen encabezado por Juan Carlos Onganía, vencieron las prórrogas de los contratos de arrendamiento que durante décadas habían permitido a miles de familias permanecer en la tierra. Muchos debieron abandonarla.
Fue en ese suelo herido donde germinó el movimiento de las Ligas Agrarias entrerrianas. Con raíces en el Movimiento Rural Católico y en una tradición cooperativista que en la provincia ha sido fecunda en materia de construcción de comunidad, la organización se estructuró con una lógica profundamente democrática: asambleas en cada colonia, delegados zonales, reuniones regionales y provinciales donde las decisiones se debatían colectivamente. No se trataba solo de protestar, sino de aprender a defender la producción propia: conocer los costos, exigir precios justos para la leche y los cereales, y comprender que la organización podía ser tan poderosa como la tierra misma.
Las imágenes del documental evocaron uno de los gestos más emblemáticos de aquella época: la movilización de 1972 frente a la Casa de Gobierno de Paraná. Allí, los productores instalaron una gallina gigante como símbolo de la avicultura en crisis, mientras los vehículos exhibían carteles con una palabra que resumía el drama rural: “Prendado”. Era la marca de una deuda que amenazaba con llevarse autos, chacras y años de trabajo.
A diferencia de otras regiones del país, como el Chaco o el norte santafesino, las Ligas entrerrianas eligieron un camino pacífico. La protesta se organizó en asambleas, huelgas lecheras y acciones colectivas que buscaban defender al pequeño productor frente a los abusos del mercado.
A través de los testimonios de Benjasmín Chapino, Juan Echeverría, Juan Manuel Migliarini, Karen Catelotti, Raymundo Kisser, Remo Venica e Irmina Kleiner, Mauricio Castaldo y Rodolfo Leyes, se podrá comprender la importancia de esas gestas.
En ese entramado de voces y recuerdos aparece también el espíritu cooperativista que permitió sostener experiencias y hacer de esa experiencia una consciencia.
En aquellos años de plomo, reunirse podía ser sospechoso y la palabra “cooperativa” era vista con desconfianza por el poder. Sin embargo, los productores insistieron. La solidaridad campesina, tejida en almacenes rurales, escuelas y caminos de barro, funcionó como una red invisible capaz de transmitir noticias y convocatorias con la misma rapidez que hoy lo haría un teléfono móvil.
El golpe de Estado de 1976 frenó abruptamente aquel proceso organizativo. Dirigentes perseguidos, militantes ocultos y un clima de miedo terminaron por desarticular el movimiento. Sin embargo, el documental recuerda que las reivindicaciones que lo originaron -la concentración de la tierra, el avance del capital extranjero, la fragilidad del pequeño productor- siguen latiendo bajo la superficie del modelo agroindustrial contemporáneo.
Más de medio siglo después, las Ligas Agrarias permanecen como un capítulo poco contado de la historia social del litoral. No fueron solo un conflicto económico: fueron la expresión de un campesinado que decidió hablar cuando el silencio parecía la única opción. Como los surcos abiertos por un arado, aquellas luchas dejaron marcas profundas en la memoria rural. Y hoy, gracias a la reconstrucción audiovisual de “Memoria Frágil”, esas huellas vuelven a emerger para recordarnos que, en Entre Ríos, la tierra también ha sido territorio de organización, de dignidad y de esperanza.
Las Ligas Agrarias que sacudieron a Entre Ríos
A principios de la década del ´70, el campo entrerriano ardía en silencio. La crisis avícola había arrastrado a centenares de pequeños productores al borde del abismo. Créditos impagables, caminos intransitables, producción perecedera sin mercados y acopiadores que imponían precios a su antojo. Fue la lucha valiosa de las Ligas Agrarias, tanto en Entre Ríos como también en Santa Fe y Chaco.
Benjasmín Chapino, integrante fundador de las Ligas Agrarias de Entre Ríos
“Fue a raíz de la crisis avícola, donde realmente la avicultura era una producción que iba haciendo caer permanentemente a los productores. Se fomentaba con créditos bancarios, empresas que financiaban los pollos, el alimento, la compra. Y después, de un día para otro, no se podía comprar. Entonces, había pollos y había huevos por todos lados. Eso era una maniobra, diríamos que se iba dando, donde quien prestaba o la cooperativa también que intervenían -algunas, no todas- se iban apoderando del capital; porque habían empeñado el auto, habían empeñado su tierra, habían sacado un crédito con garantía, iban cayendo como moscas -diríamos- uno tras otro. Ante esa situación se empezaron a generar en la provincia algunas marchas, algunos movimientos. Y yo había finalizado mi permanencia en un equipo nacional del Movimiento Rural, que fue, diríamos, un movimiento católico cristiano, madre de muchos movimientos, y también fue madre de la generación de las Ligas. ¿Por qué te digo esto? Porque uno de sus fines principales era la capacitación integral y la formación de dirigentes para que los propios campesinos supieran defender su propia producción”.
Juan Echeverría, ex dirigente agropecuario
“Conformamos en el año ´78 una cooperativa tambera, Cooperativa Agropecuaria de Industrialización, Comercialización y Vivienda Campo Unido Ltda. (COCAU), ahí en Hernandarias, a 8 kilómetros hacia el Sur de la localidad, en un campo que donó Manuel Huck, uno de ellos… hicimos ante las dificultades por las cuales se habían generado las luchas agrarias de las Ligas, inclusive, que era una comercialización en caminos de tierra… comercialización de leche, algunos empresarios realmente muy jodidos, pongámosle como término general, que usaban la situación de ser los únicos posibles compradores en esa zona y que realmente “herejiaban” y maltrataban a los productores. Desde ahí que decidimos en un momento determinado hacerle un paro con la idea que, creo que se sacaba la leche desde la zona donde está la cooperativa.. la cooperativa está a 14 kilómetros, digamos, se sacaba en carro… Manuel Huck, Adolfo Kessler, a veces con barro atando hasta seis caballos “con surqueros” para poder sacar la leche y que le entregábamos en el pueblo a camiones de Cotapa (Cooperativa Tambera de Paraná), con la idea de que de última nos venda su instalación industrial. Pero, bueno, no la vendió, resistió de alguna manera, así que por lo tanto decidimos formar la Cooperativa Tambera, que participábamos 16-18 personas y terminó formándose con 12, con la anécdota en plena dictadura militar. Hay que ubicarse en esto que era en plena dictadura militar, donde decir cooperativa era decir comunismo, guerrillero, cualquier cosa, cualquier término que le quieras poner se asociaba al término cooperativa. Como las verdaderas cooperativas, esta es la única cooperativa tambera que subsiste en la provincia de Entre Ríos hasta hoy, la única… Toda la cooperativa que surge de una necesidad, como objetivamente fue esto, de que había que comercializar la leche y no teníamos… y la persona que la comercializaba en ese momento o que la industrializaba era realmente una persona bastante deleznable que realmente usaba esa situación… la cooperativa cuando surge de una necesidad sin ninguna duda perdura en el tiempo”.
Pero la crisis avícola no era el único mal. La caída del gobierno de Arturo Umberto Illia y el ascenso del general Juan Carlos Onganía habían provocado el vencimiento de todas las prórrogas de contratos de arrendamiento que venían renovándose desde los años ´40. Familias que llevaban generaciones trabajando la misma tierra debieron abandonarlas. Fue en ese contexto que nació el movimiento. Con raíces en el Movimiento Rural Católico y en una larga tradición cooperativista —Entre Ríos es la provincia donde nació la primera cooperativa agraria del país, en Basavilbaso, en 1901—, las Ligas se organizaron con una metodología precisa: asambleas por colonia, delegados zonales, asambleas regionales y provinciales, estatutos debatidos y aprobados colectivamente.
Raymundo Kisser, abogado de las Ligas Agrarias
“Toda la problemática ya nace en el campo con El Grito de Alcorta, allá en 1912. Pero, bueno, se prorrogó, en la época del gobierno de Juan Domingo Perón se crearon las famosas comisiones paritarias, es decir, para arrendamiento rural y para alquileres urbanos. Y todo esto concluye con la caída del gobierno de Arturo Umberto Illia y arranca, cuando arranca Juan Carlos Onganía… empiezan a vencer todos los contratos. Y ahí se produce el último gran despoblamiento masivo del sector rural hacia la ciudad. Es decir, ahí emigran los productores genuinos, que eran pequeños tamberos, pequeños agricultores, agricultores o ganaderos muy chicos, algunos quinteros incluso, van abandonando las tierras y queda en manos de sus propietarios la tierra … lógicamente, la Federación Agraria en aquel momento -en mi opinión- no defendió como tendría que haber defendido al pequeño, mediano productor, y nace, en alguna medida, sí, la idea, como movimiento de productores las Ligas Agrarias entrerrianas. Así también había Ligas Agrarias en Santa Fe, en Córdoba, en Chaco, en Misiones, que eran pequeños y medianos productores que se agrupaban en defensa de sus propios intereses. En Entre Ríos fueron Ligas Agrarias muy, diría, pacíficas, en el sentido de que no entraron -en lo que fue en el Norte de Santa Fe y Chaco- en la lucha armada, digamos. Acá fueron productores genuinos, que trataban de defender su permanencia en el campo. Y a mí me invitan a participar en esto, además, como asesor, como abogado recién recibido, y yo me entusiasmé. Y realmente viví una experiencia muy rica, siendo yo un hijo de un productor agropecuario. Si bien mi padre no era arrendatario, ya tenía propiedad, tenía pequeñas fracciones de tierra. Pero, lógicamente, la situación afectaba también, porque la lucha era por el precio de la leche, el precio de los cereales, proteger a ese pequeño productor que era abusado en alguna medida por los acopiadores o los proveedores de insumos. Entonces, me invitan a participar. Y la verdad que fue una experiencia muy rica”.
Benjasmín Chapino, integrante fundador de las Ligas Agrarias de Entre Ríos
“Yo estaba viviendo en el campo, en un momento que uno quiere vivir aislado. Habíamos dicho con otros amigos, en aquel momento se hablaba de las Comunidades de Base: trabajar y compartir. Nunca hacíamos las cosas para el beneficio de uno. Eso era cultura general, diríamos. Escucharnos, participar, ver los problemas, analizarlos. Y bueno, van dos amigos y me dicen: tenemos que crear las Ligas en la provincia. Yo estaba criando pollos, también sufriendo las consecuencias, golpeando casa por casa para vender los pollos, porque los faenábamos y así nos salvábamos. Me dicen: 10, 15 días, Benjasmín. Y yo realmente me ardía dentro, yo sentía una fuerza interior de hacer algo. Bueno, salí 15 días y hasta el día de hoy no volví. Y así fue donde uno se va metiendo, o te van metiendo. No podés retroceder, sino -diríamos- vas conociendo la realidad y la injusticia. Y cuando decíamos injusticia, era una palabra que a nosotros nos chocaba mucho”.
Juan Manuel Migliarini, hijo de Guillermo integrante de las Ligas Agrarias
“lo que mi papá me contó que él empezó a militar a mediados de los ´60 en el grupo de Movimiento Rural Católico, donde era… así como estaban los Boys Scout, Acción Católica, él trabajaba en ese grupo católico. Él cuando venía acá a Villaguay se contactaba con el padre (José Étere) Lavini, que era el párroco de Santa Rosa de Lima de Villaguay. En esa época estaban organizando una cooperativa de hacheros para poder poner en valor la leña, porque les pagaban muy poco a los hacheros… y bueno… y comprar herramientas, sobre todo, hachas y palas, que son las que más se utilizaba. Después empezó a participar en las Ligas Agrarias… Y en las Ligas Agrarias empezó a participar él, pero esto se disolvió… lamentablemente, se disolvió a fines de los ´60, en uno de los tantos golpes de la historia argentina. Mi papá era Guillermo Migliarini”.
El objetivo era claro: empoderar a las familias rurales para que supieran defender el precio de la leche, el precio del trigo, manejar sus costos de producción. Se trabajó junto a la Facultad de Ciencias Agropecuarias para analizar muestras de leche y conseguir que los productores cobraran lo que realmente merecían. En 1972 hubo una gran movilización. Los productores marcharon hasta la Casa de Gobierno de Paraná con una gallina gigante que ubicaron frente al edificio, como símbolo del colapso de la avicultura. Los vehículos exhibían carteles con la palabra “Prendado”, aludiendo a la imposibilidad de afrontar los créditos contraídos para ampliar la producción, que no encontraba rentabilidad ni mercados por la falta de conectividad, el estado de los caminos y la ausencia de cámaras de frío.
Karen Katelotti, historiadora (Conicet-Uner)
“En Entre Ríos las luchas agrarias se dan en un contexto que hace también a ciertas problemáticas que atraviesan a la provincia, pero que también atraviesan a otras provincias y tiene que ver con las producciones regionales, con las particularidades de las producciones regionales en cada territorio. En el caso de Entre Ríos, fundamentalmente, tiene que ver con las dificultades para la comercialización de los productos agropecuarios. Pensemos que en ese contexto todavía la provincia no contaba con una conectividad directa hacia los centros de consumo y por ende estaban fundamentalmente trasladando la producción a partir de balsas. En ese contexto, justamente, los problemas de rentabilidad sumado a la pérdida de mucha materia prima producida, en el caso -por ejemplo- de la avicultura, la producción de huevos era de muy difícil traslado hacia Buenos Aires. Por ende, generaba muchas pérdidas para los productores, dificultades económicas que se traducen en un contexto de agitación en ese momento (…) Hubo una serie de movilizaciones que más o menos comienzan a principio de los ´70 pero se focalizan puntualmente, o el año de mayor agitación y de mayor movilización va a ser 1972. Pero, no solamente van a converger productores, sino que también otras luchas en ese contexto que tienen que ver con los estatales y demás… y que van a conformar como un panorama conflictivo un poco más amplio. Pero, fundamentalmente, los productores hacia la segunda mitad de 1972 van a realizar una serie de movilizaciones que van a terminar en la Casa de Gobierno. La más conocida o la más referida tal vez es la que tiene que ver con la visita del por entonces presidente de facto (Alejandro Agustín) Lanusse. Con motivo de esa visita se realizan una serie de movilizaciones y, particularmente, los productores se movilizan para solicitar una intervención y políticas de acompañamiento ante ese contexto de crisis. Esa movilización es bastante fuerte y se suceden varias más en lo que va desde septiembre a diciembre de ese año… donde -por ejemplo- es anecdótico y lo mencionan muchos productores y también empresarios que han devenido posteriormente del sector avícola en particular… bueno… se apostó una gallina gigante enfrente de Casa de Gobierno que estaba colgada justamente para simbolizar lo que era la muerte de la avicultura en ese contexto. Y, posteriormente, también apostaron una serie de vehículos con la leyenda “Prendado”, etcétera, que aducía la imposibilidad de afrontar los créditos que habían tomado, por ejemplo, para ampliar la producción y que luego no tuvo un correlato en cuanto a las posibilidades de rentabilidad de esa misma producción”.
Benjasmín Chapino, integrante fundador de las Ligas Agrarias de Entre Ríos
“Para muchos, las Ligas agrarias entrerrianas son las cenicientas de las Ligas. No tuvimos el impacto que tuvo Chaco. ¿Por qué? Porque realmente la situación chaqueña era terrible. Yo la viví, participé, sé lo que es la vida de ellos y de todo el Nordeste. Y ahí se creó, entonces, con más fuerza las Ligas, ya vino la constitución, las asambleas. Ya partimos con un sistema de la organización por colonia, los delegados, las asambleas zonales, regionales, provinciales. Y donde, diríamos, se discute y se aprueban los estatutos y se marca una línea, se nombra una comisión central. Y ahí me dan a mí, por charlatán posiblemente, la Secretaría General. Empezamos a batallar y permanentemente estábamos en los medios, estábamos denunciando. Era un momento donde todavía estaba (Ricardo) Favre de gobernador. No era fácil. Yo creo que a nosotros no nos metieron presos por algunos conocidos que, año después, me dicen que no me habían matado porque había muchas monjas y curas conocidos. Ellos los conocían a todos. Y cuando andaba en la provincia, ¿dónde parábamos o dónde comíamos? Era en la casa de los curas o los colegios de monjas, ¿no es cierto? Parece que hizo detener en una noche determinada que a mí me secuestraran y me tiraran al fondo del río el mismo personaje que hizo secuestrar al chico de un barrio de Paraná. Y desaparecido hasta el día de hoy. ´Sí yo hice eso, voy a hacer contigo… voy a hacer con Benjasmín lo mismo´. Bueno, hubo quienes se opusieron por eso. Ahí caminamos entonces. Organizamos muy bien las Ligas. Te imaginas que no había celulares. Nos comunicábamos por radio, por LT 14, dos veces por semana. Por radio Nuevo Mundo de Colón. Después apareció Villaguay. Luego LT 10. Había todos los días una audición, que también están guardadas. Día por día, con fecha y todo. Y era la forma masiva. Pero se había creado una organización donde se transmitía la información. Esa persona se comprometía a pasarlo. Cuatro, cinco, estratégicamente ubicados, cercana a otra colonia. Y así, con esas comunicaciones, nosotros de un día para otro, cuando venía el ministro de Agricultura a Crespo juntamos alrededor de 2.000 productores para plantear el problema de la agricultura y el problema de los cereales. Fue sorprendente, hasta para nosotros”.
A diferencia de lo ocurrido en Chaco o el Norte santafesino, las Ligas entrerrianas nunca adoptaron la vía armada, que terminó con demasiados dirigentes perseguidos y encarcelados. Algunos dirigentes entrerrianos terminaron detenidos por alguna supuesta portación de armas que no era tal. Pero, los policías no entendían que los cuchillos que llevaban algunos hombres, eran un elemento de trabajo y no para otra cosa. En paralelo, el cooperativismo avanzaba aun en las condiciones más adversas. En 1978, plena dictadura militar, se fundó la cooperativa tambera COCAU en Hernandarias, cuando reunirse era un delito. Al día siguiente, los 13 participantes fueron citados por la Policía.
Juan Echeverría, ex dirigente agropecuario
“El día que se formó la cooperativa, que fue un muchacho Firpo, que era el que había quedado encargado de la Dirección de Cooperativas de la Provincia, de carrera, en la época de la dictadura, que había quedado… era el segundo de “Pedrito” Aguer y quedó, de alguna manera, a cargo para ver si se podía sostener más o menos el esquema cooperativo. Bueno, él estuvo en esa reunión donde formamos la cooperativa que la hicimos en mi veterinaria, en Hernandarias… todos estos muchachos éramos amigos de toda la vida, habíamos nacido y nos habíamos criado juntos, digamos, en Colonia General Güemes y toda esa zona, muchos habían sido ya alumnos de mi padre. Este, le hicimos en mi casa, bueno, porque mi señora no podía salir por motivos determinados y las mujeres, un acto feminista en aquel momento, decidieron hacerla con ella. Este, bueno, ahí se formó, pero lo gracioso de esto que al día siguiente todos los que habíamos participado, 13 personas que estábamos en el pueblo fuimos citados por la Policía, porque no se podían hacer reuniones de más de cuatro-cinco personas, no me acordaba en aquel momento. Y bueno, y ahí el propio muchacho policía, creo que era Montero de apellido, no me acuerdo muy bien, pero estoy casi seguro que era Montero, amigo de nosotros, jugábamos al fútbol juntos, inclusive hacíamos cosas, qué sé yo, ¿viste? si bien eran autoridades policiacas y militares, pero no eran golpistas. Y nos recomendó que cada vez que hagamos una reunión, digamos que es el cumpleaños, que hagamos un evento, cosa de evitar cualquier tipo de problema. Así que, en los procesos de formación de la cooperativa, cada uno de nosotros, Manuel Huck particularmente, que era el que estaba enfrente, donó el campito enfrente de su casa para hacer la cooperativa, debe haber cumplido tres, cuatro veces al año en el año, y nos comimos lechones y “chupamos” a lo loco porque todas se transformaron todas las reuniones en eventos sociales que prácticamente eran así”.
Raymundo Kisser, abogado de las Ligas Agrarias
“Yo tuve que intervenir en varias ocasiones como abogado, defendiendo especialmente a los productores cuando se hacían algunas medidas de fuerza, como eran algunas huelgas. Tengo presente una, que fue una experiencia muy rica, que ocurrió en la zona de Antonio Tomás y Güemes. Había una fábrica láctea, que era de La Paulina, en el aspecto de quesería, y la sede central de La Paulina, que todavía existe, estaba en San Francisco. Pero… bueno… se hace una medida de esfuerzo de los productos, es decir, que no se iba a entregar leche por un par de días, una cosa así, y se hacen los famosos piquetes. Me acuerdo que en aquel momento, alrededor de 18-20 productores deciden hacer el piquete frente a la a la quesería de La Paulina, a la usina láctea, para que no se entregara a alguien, entregara leche, porque siempre había lo que nosotros, en la jerga común llamamos “los carneros”, que suelen boicotear la medida de fuerza. Y viene la policía y los detiene. Y los ponen a disposición de la Justicia Federal, porque los acusaban de que eran portadores de arma. Y resulta que las armas que tenían eran el cuchillo que normalmente usa el hombre de campo en la cintura. Y yo trabajaba en ese momento iniciando mi profesión con Sergio Alberto Montiel, y fuimos con el doctor Montiel a hablar con el doctor Pintos, que era el juez Federal de Paraná, y le planteamos en aquel momento… me acuerdo que le planteo, le digo, doctor, usted es un productor agropecuario y propietario, porque tenía campo, usted tiene peones. Sí, me dice. Sus peones no usan cuchillo. Sí, si en la cintura, ¿cómo que no van a usar? ¿Y qué es el cuchillo para él? Es una herramienta de trabajo. Bueno, esta gente, lo que tenía, no era un arma, era una herramienta de trabajo. Sí, que tienen razón ustedes. Era una herramienta de trabajo. Entonces, ellos están ilegítimamente detenidos. Inmediatamente dispuso la liberación de esos 18 productores que, no obstante, tuvieron que pasar una noche en la Comisaría detenidos. Es decir, fue una de las tantas experiencias”.
Benjasmín Chapino, integrante fundador de las Ligas Agrarias de Entre Ríos
“Después hay otro sistema en el que la gente se comunicaba a través del almacén. Hacían papelitos, espontáneamente … En la escuela nos fallaba ninguna reunión. Pero, cuando eran convocadas con urgencia y no se podían pasar, iba la familia y hablaba con los maestros o esperaban a los papás que fueran a buscar y ahí se comunicaba. O sea, había un sistema de comunicación tan ágil como hoy sería el celular. Boca a boca, paso a paso ¿no cierto? Esas fueron -diríamos- las cuestiones que a mí me emociona recordar los hechos de mucha gente, que a veces iban a caballo llevando la noticia de un lugar a otro. Que nosotros queríamos ser una organización ¡no de una cúpula! … participativa que cada productor sintiera como propia a la organización”.
El golpe del 24 de marzo de 1976 frenó en seco el proceso de las Ligas Agrarias y sus luchas históricas. El dirigente Chapino desapareció durante semanas. Estaba desde siempre en contacto con los dirigentes del Chaco santafesino y la estaban pasando muy mal. Con el correr de los días, en esa zona, hubo secuestros y desapariciones. Algunos hasta se tuvieron que “internar” y vivir por años en pleno monte.
Raymundo Kisser, abogado de las Ligas Agrarias
“Cuando se produce el golpe de Estado el 24 de marzo de 1976, yo esa mañana.. desde Hasenkamp salía en auto hacia Paraná a trabajar. Prendo la radio y escucho marchas militares, síntomas de un golpe de Estado. Lógicamente, eran tipo seis de la mañana, seis y media. No salí, me quedé. Esperé hasta las 7 de la mañana a que abrieran la Compañía de Teléfono. En aquel momento, no había telediscados entre los pueblos, para llamarlo enseguida a Benjasmín Chapino. Le digo, Benjasmín, se produjo el golpe de Estado. Ya lo escuché, y, por favor, mándate a guardar. Salí de tu casa, porque si bien nosotros, nuestras Ligas Agrarias no teníamos muchos problemas, incluso habíamos tenido algunas reuniones con Enrique Tomás Cresto, que era el gobernador de la provincia, planteándole la problemática del pequeño y mediano productor, yo fui partícipe de alguna de esas reuniones. Lo cierto es que sabíamos que las Ligas Agrarias en el país no eran todas iguales. Y nosotros podíamos pagar justo por pecadores. Entonces, uno tenía que andar con precaución. Entonces, nobleza obliga, las Ligas Agrarias entrerrianas no fueron perseguidas por la dictadura, porque evidentemente eran luchas genuinas de productores, bienintencionadas, que trataban de defender sus intereses laborales, productivos… y, bueno, Benjasmín, durante algunas semanas se mandó a guardar. Yo, lo mismo. Tomé algunas precauciones, porque sabía que era una persona ya expuesta y podía correr algún riesgo. Pero, debo reconocer que, sé que estuvieron haciendo algunas averiguaciones, antecedentes míos en aquel momento, porque yo me enteré a través de la Policía, personalmente no me ocurrió absolutamente nada”.
Benjasmín Chapino, integrante fundador de las Ligas Agrarias de Entre Ríos
“Si volviera a morir (a nacer), volvería a hacer lo mismo. Además, había cosas que el nivel de participación, el nivel de organización, el saber escuchar, el saber aprender a trabajar en equipo no era una idea loca, eran ideas que se debatían. Hoy pareciera, éramos comunistas, muy comunistas, pero confundían bastante, porque todos éramos dirigentes cristianos formados en la escuela de una Iglesia que en aquel momento se comprometía con la gente. No la Iglesia del culto y de la oración, y de los obispos muy cómodo. ¡No! Batallaban, nos apoyaron mucho de una forma o de otra. En Entre Ríos también puedo decir lo mismo. Y ojo, que quienes estaban al frente no eran algunos obispos “nenes” de la Iglesia. Pero, apoyaron. Y recuerdo que en un momento me invitan al arzobispado. Me dicen que están reclamando, y empiezo a leer, y aparece el administrador. Las mismas preguntas del volante te las hace el administrador. Y, entonces, dice, nos fundimos, monseñor. Acá no hay nada que ande. Teníamos hasta esos apoyos, a veces encubiertos, ¿no es cierto? Que no salían a la luz”.
Remo Venica e Irmina Kleiner, Ex militantes de las Ligas Agrarias fundadores de “Naturaleza Viva”
“Y estábamos en una reunión en un obraje con los hacheros. Porque nosotros en ese momento... estábamos casados y nos abocábamos más a la organización y la atención de obreros rurales y hacheros, que era como el sector más marginado y postergado en la provincia del Chaco. Estábamos en una reunión en un obraje… ahí me acuerdo, y cuando volvimos... Fuimos a ver una cooperativa de trabajo que habíamos contribuido a formar nosotros con los hacheros. Bueno, entonces ahí, cuando volvimos a Sáenz Peña, pasamos primero por la casa de otros compañeros y nos dijeron ¡Rájense! ¿Viste? Que están deteniendo compañeros y en la casa de ustedes está rodeada, los están esperando. Bueno, ahí nos salvamos de pura casualidad, si es que creemos en las casualidades.
- ¿Saliendo por el monte, por el bosque?
-Sí, nos fuimos caminando a la casa de uno... Con un pequeño o encima. Con unos campesinos, donde estuvimos varios meses ayudándoles con la huerta, el carbón, bueno, distintas actividades. Ellos, porque no estaba sola esa familia campesina, varias familias de obreros rurales y hacheros que sabían que nosotros estábamos ahí, entonces nos protegían. Cualquier movimiento raro que había, inmediatamente nos comunicábamos nosotros”.
Las reivindicaciones de entonces siguen pendientes: la tierra concentrada en pocas manos, el predominio del capital extranjero, el extractivismo que arrasa los bienes comunes. Las Ligas Agrarias fueron “el emergente asociativo para demostrar los perjuicios de una reconfiguración del campo” que se consolidaría luego con el modelo sojero y los pools de siembra.
Benjasmín Chapino, integrante fundador de las Ligas Agrarias de Entre Ríos
“Por supuesto, yo no sé qué sería hoy de las Ligas, pero se estaba gestando una unidad a nivel nacional. Chaco, Formosa, Misiones, Corriente, Santa Fe, Entre Ríos, después los tamberos de Santa Fe, de Córdoba, provincia de Buenos Aires, conforman una Confederación de Ligas a nivel nacional, y se estaba en gestiones de aunar fuerzas con los campesinos tucumanos, salteños y los de la de del sur. Yo creo que estábamos, se estaba gestando una organización. Ahora, cuanto más grande es la organización, más interés se mueven para, diríamos, introducirse y dominarla. A lo mejor no hubiese pasado como les pasó a tantos, que se sienten dirigentes en los sillones de los despachos de los ministros, pero no en el palmo a palmo con los campesinos”.
Mauricio Castaldo, profesor de Historia
“El movimiento de las Ligas Agrarias es uno de los movimientos políticos sociales más importantes, estratégicos de los años ´70. Es una Argentina… en 1970 es una Argentina que está cambiando. Pensemos que es la Argentina en la que se está imponiendo las políticas desarrollistas. Desde finales de los años 50-60, se está produciendo una ´modernización económica´, una modernización industrial, pero una modernización que queda copada por capitales extranjeros. Una modernización económica que queda en manos de grandes monopolios especialmente extranjeros, aunque nunca faltan socios nacionales, digamos, del capital extranjero. Nunca han faltado en la historia argentina en esos procesos de hegemonía, de sectores externos, ciertos aliados internos, ciertos sectores internos. Entonces, tenemos ese proceso de modernización desarrollista, con una fuerte presencia y predominio de capitales extranjeros, y contra esos monopolios extranjeros, especialmente, va a surgir la lucha de las Ligas Agrarias, esos movimientos agrarios. Distintos sectores políticos, sociales, gremiales, que formaron las Ligas Agrarias, sectores… porque incluso el movimiento rural católico y otros movimientos fueron parte de esa prehistoria de las Ligas Agrarias, digamos, una historia muy rica, heterogénea. Se pone en marcha, en 1970, una unidad de la lucha de esos pequeños productores, de los campesinos, para defender la producción, defender el trabajo y enfrentar el abuso de esos monopolios que controlaban, sobre todo, el comercio económico y el comercio de la producción. Contra ellos, contra esos monopolios surge esa lucha que es gremial, digamos, pero que al calor de las luchas de los años ´70 va tomando un color político, social, cada vez más rico, más profundo. Recordemos que, 1973 en las elecciones, porque hubo dos elecciones para presidente de la Argentina, en las dos ganó el peronismo: en una se impuso Héctor Cámpora, y después la renuncia de Cámpora y después la sucesión presidencial se produjo la vuelta de Juan Perón, del general Perón, y su triunfo nuevamente. Y en esa época casi todas las fuerzas políticas empujadas por la lucha social, la lucha neoliberal popular, hablaban de liberación nacional y social. Era la consigna, no solamente de movimientos gremiales y sociales, sino de muchas fuerzas políticas. Contra toda esa conciencia política y esa fuerza política y social es que surge el golpe de Estado en 1976, y la revancha de las clases dominantes para parar esa conciencia política y esa fuerza, de la cual las Ligas Agrarias claramente fueron una manifestación de esa concientización política, de esa defensa de los pequeños productores, de los campesinos. Y es una defensa, insisto, que va tomando color y cada vez más conciencia, porque no se quedan solamente en la lucha contra los monopolios que controlan el comercio y la economía argentina, o el comercio y la producción, sino que uno ve también otras reivindicaciones que empiezan a debatirse en las Ligas Agrarias y en todos los movimientos políticos de la época: la soberanía nacional, la presencia del Estado para controlar la economía, la justicia social, y en el caso de la Liga Agraria se suma a la educación pública, la salud pública… en sí es un movimiento de conciencia política y social muy rico, muy fuerte, y que también tuvo víctimas como desaparecidos, como otros movimientos gremiales, políticos y sociales, porque lamentablemente también las Ligas Agrarias, cuando llega el golpe militar, tuvieron detenidos, tuvieron torturados y tuvieron desaparecidos”.
Rodolfo Reyes, doctor en Historia
“Nosotros hemos encontrado actividades de las Ligas Agrarias en distintos Departamentos de la provincia de Entre Ríos, donde muy tempranamente encontramos a productores vinculados a la producción avícola, que, por ejemplo, hacían piquetes, tan temprano como aquello. Tal vez uno asocia el piquete rural con un fenómeno del año 2008-2009, con (Alfredo) De Ángeli, por la 125. Sin embargo, era parte de los repertorios de acción que este grupo social ya lo tenía ¿no? Entonces, vemos eso. También hay un vínculo muy marcado, digamos, con dos corrientes que no necesariamente estaban contrapuestas, como era el catolicismo social y dentro del catolicismo social, distintas ramas del peronismo ¿no? El peronismo de base, que era en fines de los años ´60, en principio de los años ´70, que estaba en pleno ascenso, en un concepto, digamos, más general que uno podría marcar o enmarcar dentro de lo que fue el Cordobazo y el Rodrigazo ¿no? Ese período, entre el año ´60 y ´75, que ha sido uno de los momentos más álgidos de conflictividad en la historia argentina. Entonces, le contesto para comprender, en este momento, un momento de retracción de las actividades productivas, en un momento en el cual los chacareros están buscando tener algún lado de representación para mantener su estilo de vida, su forma de vida, de sus relaciones sociales dentro del campo. Pero, en el momento de suma conflictividad, donde la Argentina se estaba marcando o sin saberlo, tal vez dirigiéndose a un escenario como alguien caracterizó una vez, como entre la revolución o el golpe de Estado. Finalmente, marzo del ´76, la historia tomó uno de esos dos caminos”.
Karen Katelotti, historiadora (Conicet-Uner)
“A partir del advenimiento de la dictadura lo que deja de aparecer es en el discurso público, en las convocatorias y demás… ya no hay ese registro de intercambios que se dio en las etapas anteriores tanto con las Ligas como con las diferentes organizaciones o los pequeños y medianos productores. No hay una interacción como sí se veía en años anteriores. En tono de hipótesis lo que sucede es que la clausura de la participación de alguna manera impacta sobre el proceso que venían desarrollando las Ligas. Igualmente, las Ligas Agrarias nunca se quisieron, en el caso entrerriano como sí pasó en otras provincias, en el caso entrerriano nunca quisieron adoptar una posición política directa más allá de que se dieron algunos conflictos particulares con grandes cooperativas o ellos apoyaron como mencionaba antes el Plan Avícola Provincial y todo ese paquete de políticas de intervencionismo estatal sobre el sector productivo. Nunca quisieron adoptar una posición político partidaria pública abierta, al menos esto era lo que manifestaban en su momento o en los registros de la época los dirigentes que se referenciaban en ese espacio. Entonces, lo que puedo sintetizar es que a partir de la dictadura hay un retroceso general de la participación a partir de las políticas represivas, de las persecuciones y también del propio temor que generó ese proceso donde deja de aparecer en la cotidianeidad la presencia de, por ejemplo, actores como las Ligas Agrarias en las discusiones y en las movilizaciones. Se termina como ese gran proceso expansivo de los paros agrarios y de las movilizaciones multitudinarias. Como le digo, actos públicos de primera mitad del ´70 no se registran a partir del inicio de la dictadura. Estas movilizaciones y los actos simbólicos (como) caravanas que se realizaron muchas desde la ciudad de Crespo pero que también intervenían desde la costa del Uruguay donde hay referentes de las Ligas Agrarias de la costa del Uruguay que van a tener gran participación también en esas mesas de discusión y en las políticas públicas de esos primeros años de la década del ´70 que luego, de alguna manera, siguen siendo productores. Pero, ya no se presentan ese tipo de actividades y acciones de protesta como sí en la primera mitad de la década”.
Mauricio Castaldo, profesor de Historia
“La derrota fue grande. La derrota que vino con la dictadura militar y las políticas hegemónicamente neoliberales que se han aplicado. Hemos tenido distintos gobiernos desde la dictadura hasta hoy, pero la hegemonía la han tenido las políticas neoliberales. La derrota ha sido dura, la concentración de la riqueza de la tierra, del comercio en manos de poca gente, especialmente, de capitales internacionales, se da hasta el día de hoy. Y está claro que hay que decir que los planteos, las reivindicaciones, las Ligas Agrarias están pendientes. Es decir, esas luchas que se planteaban, esos problemas que denunciaban las Ligas Agrarias en esa época, están sin resolverse, están pendientes. Es decir, la concentración de la economía, el capital extranjero como predominante en la economía argentina, es un capital excluyente, el latifundismo, la tierra en pocas manos. Es decir, hay una serie de planteo de las Ligas Agrarias y de los movimientos políticos sociales de los ´70, que claramente no se han resuelto hasta el día de hoy, sino que se han agravado. Nosotros hoy vemos no solamente grandes capitales nacionales y extranjeros, que son… que dominan la tierra y la riqueza, sino que además hemos visto incendios en el Sur, empresarios que se los denuncia que han saqueado, que incendian bosques para después hacer otro tipo de negocio. Es decir, que no solamente que hay latifundio, sino que hay un saqueo, un extractivismo feroz y destructivo con la naturaleza y con los derechos sociales. Es decir, los problemas que las Ligas Agrarias denunciaban siguen pendientes. Y si pensamos una continuidad de la lucha de la Liga Agraria en el presente, claramente yo la veo en los movimientos ecologistas y en los movimientos de la agroecológica. Hay organizaciones agroecológicas en Argentina, como la UTT, la Unión de Trabajadores de la Tierra, como el Movimiento Campesino de Liberación, y como otros montones de grupos en Entre Ríos y en lo que fue la zona fuerte de la Liga Agraria: Chaco, Santa Fe de Corriente… que de alguna manera reivindican aquellas viejas consignas de soberanía económica, de un Estado fuerte y presente, de la tierra para el que la trabaje y la cuide, de enfrentar el latifundismo… de lo demás también, de la educación pública, salud pública, con el agregado de nuestra época de la sensibilidad ecologista. Es decir, hoy la contaminación global, el cambio climático, la destrucción de nuestros bienes comunes, naturaleza, hacen que la sensibilidad ecológica sea más fuerte, y si se quiere sería ese condimento nuevo que tienen hoy los movimientos agroecológicos, que a mi entender son continuadores de aquella lucha de la Liga Agraria, ¿no?”.
Nadie reniega de aquellas luchas. Fueron un ejemplo; un grito de libertad de cientos de campesinos que quisieron hacer historia y que así lo dejaron marcado en un territorio que unió Entre Ríos con Santa Fe y Chaco.
Juan Echeverría, ex dirigente agropecuario
“Porque la dictadura vino a destruir todas las conquistas que se habían, o sea, las 98.000 chacras nuevas que habían conseguido en la época de Perón-Illia, este, y todas las conquistas agrarias que después del Grito de Alcorta en adelante se habían conseguido, más todas las conquistas sociales obreras, etcétera, etcétera, la dictadura vino a destruirlas. No lo logró”.
Raymundo Kisser, abogado de las Ligas Agrarias
“Fue una etapa poco recordada, posiblemente, pero fue el movimiento rural entrerriano, fue muy fuerte… y se rodeaban mucho con el cooperativismo. Es decir, las cooperativas en aquel momento se mantuvieron, como la de Crespo, la de Ramírez, la de Diamante, la de Federal. Había cooperativas, por ejemplo, la de Hasenkamp terminó fundiéndose en aquella época. En cambio, persistió un tiempo más la de Alcaraz. Es decir, había muchas cooperativas en casi todos los pueblos. Pero, cooperativas chicas que se fueron, a raíz del despoblamiento rural, empezaron a desaparecer”.
Benjasmín Chapino, integrante fundador de las Ligas Agrarias de Entre Ríos
“Pienso que ha sido una etapa que marcó un hito en la historia, y posiblemente nunca más, nunca más van a ocurrir estos hechos, porque el campo se ha despoblado. Yo sé que tal vez esa unidad podría haber frenado muchas cosas. Pero, hoy está un sistema de producción que todos los días va tragando algunos porque se necesita mucho capital. Tal vez podrían haber nacido las grandes cooperativas de producciones, donde no era necesario… cada uno un tractor, sino que, diríamos, compartir las herramientas, las herramientas y otras cosas que el cooperativismo agrario no lo hizo y creo que no lo piensa, porque son parte del sistema monopólico imperante en el país, a pesar de que estuviera… Pero, no hay una defensa fuerte del productor y su situación”.
Memoria Frágil: las Ligas Agrarias que sacudieron a Entre Ríos






