El Coro de la Ciudad celebra este año tres décadas de canto compartido.
El Coro de la Ciudad de Paraná y el Taller Comunitario de Canto promueven la experiencia de cantar en comunidad, una práctica que reúne voces diversas y busca llevar la música también a los barrios.
El canto coral tiene algo que excede lo estrictamente musical, es encuentro, escucha y construcción colectiva. Esa idea atraviesa el trabajo que desde hace años impulsa Eliseo Almada al frente del Coro de la Ciudad de Paraná y del Taller Comunitario de Canto, dos propuestas que invitan a compartir la experiencia de cantar en grupo.
Almada dirige el Coro de la Ciudad desde hace ocho años, aunque su vínculo con el proyecto comenzó mucho antes. “Estoy en el coro desde los inicios. En 1996 comenzaron las actividades bajo la dirección de Malena Caraffa, quien me convocó para trabajar con ella. Fui su asistente hasta que se retiró del coro y desde entonces estoy en la dirección”, recuerda en diálogo con ANÁLISIS.
Ese paso de asistente a director implicó asumir una responsabilidad mayor. “El principal desafío fue ocupar ese lugar de Malena, con todo lo que significa para la actividad coral y para el grupo de aquel entonces. Una cosa es ser asistente de dirección y otra ser director, donde tenés que tomar todas las decisiones y marcar el rumbo musical”, explica.
Con el tiempo, además, el proyecto fue consolidándose también en lo institucional. “Se logró que el coro sea una dirección más dentro de las que hay en la Municipalidad. Antes había comenzado como un programa y no había oficialmente nada que lo sustentara”, señala.
Espacios compartidos
A lo largo de estos años, el coro no solo sostuvo su trabajo musical, sino que impulsó distintas iniciativas para fortalecer el intercambio entre agrupaciones.
Uno de esos proyectos es un ciclo de encuentros corales que reúne a grupos de distintas ciudades de la provincia. “Hay muchos coros del interior de Entre Ríos que nunca han cantado en el Teatro 3 de Febrero. Entonces el objetivo fue traerlos para que conozcan ese espacio, ofrezcan su repertorio a la ciudadanía de Paraná y nosotros también poder conocerlos”, cuenta Almada.
Ese intercambio es, según el director, una de las experiencias más enriquecedoras del trabajo coral. “El encuentro entre coros siempre genera algo muy valioso”, resume.
También se organizó otra serie de encuentros destinada a agrupaciones de la propia ciudad. “En Paraná hay más de veinte coros, sin contar los escolares y religiosos, y muchas veces no nos encontramos tantas veces como quisiéramos. Entonces empezamos a generar encuentros en distintas salas de la ciudad para compartir repertorios y experiencias”, explica.
A esa dinámica se sumó recientemente una propuesta de formación destinada a coreutas y personas interesadas en el canto coral. La iniciativa surgió a partir de un convenio entre la Municipalidad de Paraná y la Uader.
La propuesta incluyó talleres dictados por docentes de la Escuela de Música, que abordaron técnica vocal, expresión corporal, percusión corporal e interpretación. La convocatoria superó ampliamente las expectativas.
“Más de 220 personas se inscribieron y participaron de esos talleres. Fue un éxito notable”, destaca Almada.
La experiencia tuvo además una continuidad artística: hacia fin de año se organizó un ciclo de conciertos de Navidad al que se invitó a quienes habían participado de las capacitaciones. “Se sumó un número muy interesante de personas”, recuerda.
Dos caminos para cantar
En 2024 surgió además una nueva propuesta, el Taller Comunitario de Canto, pensado para ampliar la participación de la comunidad en el canto colectivo.
Hasta ese momento la actividad se concentraba en el coro estable, que implica un trabajo musical más exigente. “El Coro de la Ciudad aborda obras complejas a cuatro voces, con dificultades rítmicas, melódicas y armónicas, y tiene dos días de ensayo semanales”, explica Almada.
El taller propone una dinámica distinta. “Se reúne una vez por semana y el repertorio es más sencillo, generalmente canciones al unísono o a una sola voz. A veces trabajamos también a dos voces”, detalla.
La idea es abrir una puerta a quienes desean cantar pero no cuentan con el tiempo que exige un coro formal. “Hay personas que no pueden sostener dos ensayos semanales y el estudio de las obras en sus casas. El taller permite participar una vez por semana y con otra dinámica”, remarca.
Más allá de las diferencias entre ambos espacios, para Almada el corazón del proyecto es el mismo: el encuentro entre las personas a través del canto.
“Muchas veces llegan personas que nunca han cantado y empiezan a descubrir que tenían cosas adentro que no sabían”, dice.
Ese proceso, explica, también tiene una dimensión humana profunda. “En los grupos siempre hay diferencias de todo tipo: sociales, religiosas, políticas. Pero el canto tiene algo maravilloso, que tiende puentes entre esas diferencias”.
El trabajo coral implica además muchas horas de ensayo, repetición y paciencia. “Mi maestro Reynaldo Zemba decía que todo es un trabajo de cocina”, recuerda Almada.
La metáfora describe el proceso silencioso que antecede a cada presentación. “Después llega el momento de servir la mesa, que es cuando el grupo se presenta ante la sociedad”. Y allí aparece la respuesta del público. “El aplauso y la recepción de la gente generan esa satisfacción del deber cumplido con el trabajo”, afirma.
Un año especial
El 2026 será además un año significativo para el Coro de la Ciudad de Paraná, que celebra tres décadas desde su creación.
Entre los proyectos para este aniversario se encuentran nuevos encuentros corales, capacitaciones y distintas presentaciones. También continuará una línea de trabajo que el director considera fundamental: llevar el canto coral a distintos barrios de la ciudad.
“El coro se tiene que seguir proyectando. Ese canto compartido tiene que estar también en los barrios, en las vecinales, en los lugares donde la gente vive”, sostiene Eliseo Almada.
La idea es fortalecer el carácter participativo de estas propuestas y promover instancias en las que el público no sea solo espectador, sino también parte de la experiencia musical. “No se trata solamente de cantar para que la gente nos escuche, sino de cantar con ellos”, afirma.
En estos días se realiza el taller de ingreso para quienes desean integrar el coro, mientras que en las próximas semanas se abrirá la convocatoria para el Taller Comunitario de Canto, que es abierto y para el que no hay selección de voces.
Equipo
“Seguramente va a ser un muy buen año”, anticipa el director Eliseo Almada.
El trabajo cotidiano del Coro de la Ciudad se sostiene además con un equipo integrado por Candelaria Acutain, asistente de dirección y preparadora vocal; y Oscar Giles como asistente instrumental.






