Sección

Tan Biónica desembarcó en Santa Fe y ofreció una noche mágica para todo el litoral

Después de diez años, Chano volvió a Santa Fe y ofreció un show cargado de emoción.

El sábado por la noche, después de diez años, Chano volvió a encontrarse con su público junto a Tan Biónica y convirtió al estadio de Club Atlético Unión, en Santa Fe, en el epicentro de una celebración masiva. Con unas 20.000 personas presentes y una organización que respondió con solvencia, “El Regreso” combinó tecnología, escenificación, potencia, cercanía y momentos de fuerte carga emotiva.

El show comenzó a las 21.10, con un video y una puesta cuidada desde lo visual. Chano apareció con una capa celeste para abrir con “Santa María”, seguida por “Ella” y “Perdida”, en un arranque que rápidamente encontró la respuesta del público. Poco después, la escena viró hacia un clima más íntimo cuando se sentó al piano para interpretar “Arruinarse”, antes de retomar la energía con “Las cosas que pasan” y “Beautiful”.

A lo largo del recital, el repertorio fue alternando hits con novedades de su último álbum. Hubo lugar para presentar “El alma en el camino”, adelanto de su próximo material, y para reforzar la conexión con la audiencia en temas como “La ensalada” y “Música”, incluso bajando a saludar al sector del campo VIP.

La dinámica del show evitó mesetas. De “Mi vida” a “El duelo”, pasando por una introducción electrónica que desembocó en “Tormenta”, el recorrido sostuvo intensidad y variedad. En ese trayecto, también ganó protagonismo Bambi, su hermano, quien tuvo su momento al frente para interpretar “Mil días”, acompañado por el público que coreó el cierre con fuerza.

Uno de los recursos escénicos más efectivos fue una estructura que se elevaba sobre el escenario. Chano la utilizó primero como punto de destaque propio y luego la cedió a los músicos, habilitando un segmento de lucimiento con solos instrumentales, en un gesto que reforzó la identidad colectiva del show.

En la previa, la producción había advertido que algunas plateas tendrían visión restringida. Sin embargo, lo que no estaba anunciado fue el gesto que transformó esa limitación en un momento distintivo. Chano apareció en un escenario secundario montado en la parte posterior del campo, de cara a esas tribunas. Desde allí interpretó “Loca” en formato íntimo, generando una cercanía inesperada y muy celebrada por el público.

Chano sorprendió al público en un escenario secundario, que le dio más proximidad con las tribunas. 

Ese desplazamiento también dio lugar a uno de los pasajes más personales de la noche. Chano evocó a su padre y recordó una experiencia compartida viendo a Los Fabulosos Cadillacs en el estadio Obras, lo que derivó en una versión cargada de sentido de “Vasos vacíos”, junto a Bambi al piano. En ese contexto, destacó la presencia de familias —padres e hijos— y celebró especialmente a quienes compartieron el recital juntos, subrayando que ese tipo de vivencias son las que quedan en la memoria para toda la vida.

Entre canciones, hubo espacio para la espontaneidad, mencionó su paso por la gastronomía santafesina —con un comentario sobre el alfajor y el surubí—. También bromeó con una pareja de recién casados presente en la platea y dejó definiciones que sintetizan su vínculo con la música: “Hacemos canciones para existir”, dijo en uno de los momentos más celebrados.

El tramo final elevó la apuesta visual y emocional. Tras “Pastillitas del olvido” y “La invención”, Chano anunció que llegaría la mejor parte del show. Dejó momentáneamente el escenario para atravesar el túnel del estadio y regresar con una secuencia audiovisual que planteó un viaje simbólico. Luces verdes y azules, una voz en off y la idea de “El regreso” desembocaron en “Ciudad Mágica”, coreada por todo el predio.

El cierre incluyó “Hola mi vida”, “Mis noches de enero”, “Obsesionario en La Mayor” —con miles de celulares encendidos—, “El problema del amor” y “La melodía de Dios”, elegida para despedir una noche que superó las dos horas de duración.

A las 23.30, tras más de dos horas de show, Chano se despidió con un mensaje que condensó el espíritu del encuentro: “Seguimos golpeando puertas aunque estén cerradas para cumplir sueños. Si te caés, te levantás”. El público de Santa Fe y la región respondió con entrega total, y el artista confirmó, una vez más, que esta propuesta escénica no tuvo nada que envidiar a los grandes shows de Buenos Aires.

Edición Impresa

Edición Impresa