La crisis de la avícola Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo de incertidumbre en Concepción del Uruguay luego del cierre por tiempo indeterminado de la planta La China, una medida que dejó sin actividad a unos 950 trabajadores directos y golpeó de lleno a toda la cadena productiva vinculada al sector.
“Estamos afuera y sin trabajo”, resumió Miguel Klenner, exsecretario General del Sindicato de la Alimentación y actual trabajador de la planta, en declaraciones al programa Un martillo para darle forma - Radio Plaza. El dirigente advirtió además que el impacto excede largamente a los operarios de la empresa y alcanza a transportistas, granjeros, trabajadores tercerizados, comercios y proveedores de toda la región.
La firma confirmó oficialmente esta semana el cierre “por tiempo indeterminado” de la planta ubicada en Concepción del Uruguay y responsabilizó a los conflictos gremiales por la paralización de las operaciones. El gobierno provincial convocó a audiencias de conciliación en la Secretaría de Trabajo para intentar destrabar el conflicto.
Klenner sostuvo que la situación venía agravándose desde hace meses con salarios abonados en cuotas, incumplimientos en acuerdos previos y un deterioro creciente de la actividad productiva. “Estamos hace un mes sin cobrar. Las cuentas aprietan, la luz te la cortan, hay compañeros con depresión y familias enteras que no saben cómo seguir”, describió.
El exdirigente explicó que el cierre también afecta a sectores vinculados a la producción avícola. “Los granjeros la están pasando mal, hay cheques rebotados, faltó alimento y los pollos se están muriendo. Para volver a poner en marcha toda la cadena productiva van a hacer falta meses”, aseguró.
La empresa culpó al gremio y los trabajadores apuntan a la crisis financiera
La compañía argumentó públicamente que las medidas sindicales, el ausentismo y los conflictos laborales terminaron provocando un “quiebre en la cadena de producción avícola de la región”.
Sin embargo, desde el sector de trabajadores remarcan que la crisis financiera de la empresa precede a los conflictos gremiales. Según trascendió, Granja Tres Arroyos arrastra una fuerte deuda bancaria, cheques rechazados y atrasos salariales en distintas plantas del país.
Klenner cuestionó especialmente los incumplimientos en los cronogramas de pago acordados anteriormente. “Nos dijeron primero cinco cuotas y después diez. La gente explotó porque no puede seguir así. Hay alquileres, medicamentos, bancos y servicios que pagar”, afirmó.
La preocupación del gobierno provincial y el impacto en la ciudad
La crisis encendió alarmas en toda Concepción del Uruguay. El intendente José Lauritto ya recibió a trabajadores y representantes sindicales ante el temor por el impacto económico y social del conflicto.
“Esto paralizó la ciudad. No son solamente 950 empleados. Hay camioneros, cazadores de pollos, comercios, estaciones de servicio, talleres y toda una economía que depende de la planta”, señaló Klenner.
El trabajador también sostuvo que el gobernador Rogelio Frigerio “está desesperado” buscando alternativas para evitar el colapso de la actividad y reclamó una intervención más fuerte tanto del gobierno provincial como del nacional.
“Si el gobernador no agarra las riendas y se sienta con la empresa para ver cómo sostener esto, la situación va a ser gravísima”, sostuvo.
La situación nacional de la empresa
Granja Tres Arroyos es considerada una de las principales firmas avícolas del país y posee plantas en distintas provincias. La empresa ya había atravesado otros procesos de ajuste y reestructuración en los últimos años.
Klenner indicó que la crisis también impacta en establecimientos ubicados en Buenos Aires y Córdoba, aunque aclaró que parte de la información sobre esas plantas es “extraoficial”. Según señaló, algunas unidades productivas también habrían registrado paralizaciones y problemas de abastecimiento.
En paralelo, la empresa obtuvo un procedimiento preventivo de crisis aprobado por Nación, una herramienta que habilita negociaciones especiales en contextos de dificultades económicas.
El temor por el ingreso de pollo brasileño
Durante la entrevista, Klenner también vinculó parte de la crisis a la apertura de importaciones y al ingreso de pollo brasileño al mercado argentino.
“El pollo de Brasil está haciendo mucho daño. Ya pasó en los ‘90 y hay que tener cuidado porque puede romper el mercado avícola nacional”, advirtió.
Al mismo tiempo, consideró que el contexto internacional podría favorecer al sector en los próximos meses debido a la reapertura de exportaciones y la demanda global de alimentos.
“El sector avícola es rentable. Esto no es una fábrica que no tiene mercado. Si se acomoda en dos o tres meses puede volver a funcionar fuerte”, opinó.
“La gente quiere trabajar”
Mientras continúan las negociaciones y crece la incertidumbre entre las familias afectadas, los trabajadores esperan que las audiencias convocadas por la Secretaría de Trabajo permitan abrir una instancia de solución.
“La gente quiere trabajar y quiere cobrar. Le pedimos al empresario, al gobernador y a los gremios que se sienten a dialogar para salvar las fuentes de trabajo”, concluyó Klenner.





