La Casa Argentina de París envuelta en escándalos. Piden que se realice una auditoría y la renuncia o remoción de su director.
Los escándalos es la constante en Casa Argentina de París. Ahora 13 estudiantes de másteres, doctorados, posgrados y músicos argentinos fueron expulsados de la Maison Argentine en París por su director, el polémico abogado franco-argentino Santiago Muzio. Deben retirarse el 30 de junio próximo.
Los expulsados denuncian que la decisión se relaciona con su participación activa en las celebraciones del Día de la Memoria el pasado 24 de marzo. Ellos reclamaron la aparición de la placa por los desaparecidos de la dictadura, que el director sacó de la entrada de esta mansión de 75 habitaciones, donación del millonario Otto Bemberg a la Argentina, que hoy administra la Subsecretaría de Educación y el Ministerio que conduce Sandra Pettovello en la Cité Universitaire de París.
Renuncia, remoción y auditoría
En una larga carta dirigida a las autoridades argentinas, a la ministra argentina de Capital Humano, Sandra Pettovello, a la Cité Universitaire en París, y al embajador argentino Ian Sielecki, los expulsados, exresidentes y exautoridades de la Maison piden “la renuncia” del director Santiago Muzio o “su remoción”, una “auditoría integral” sobre la gestión actual de la residencia, sus finanzas y sus obras, para confirmar si fueron autorizadas, publicó el diario Clarín.
La casa puede alojar a 75 estudiantes y, tras las expulsiones, solo quedarán 30. También demandan la reincorporación de los expulsados y el criterio que se utilizó para desalojarlos. Invitan a la comunidad a firmar la adhesión a la carta sobre la situación de la Casa Argentina en París.
Muzio es amigo y aliado ideológico del presidente Javier Milei, quien lo llama “mi representante” en París. Vinculado al partido de derecha Vox en España, este abogado con lazos en Mendoza y un estudio en Lyon, se mudó a la casa oficial de la Cité con su amplia familia. Es letrado de la política integrista Marion Marechal Le Pen, la nieta del fundador del Frente Nacional y socio en su “escuela” de formación, el ISSEP. Participó en el “Encuentro Regional del Foro de Madrid”, la reunión internacional de la derecha radicalizada que se celebró en Buenos Aires el año pasado.
Como la Cité Universitarie ya mantuvo un enfrentamiento con su director, que se niega a firmar la carta de valores del lugar o alentar el brassage (mezcla) con las otras casas de diferentes países construidas allí, que alojan a otros estudiantes, inmediatamente los echados fueron alojados por la misma Cité en sus propias habitaciones. Mientras que otras casas han roto vínculos con la Casa Argentina.
Una incomodidad y un ultra
El caso se ha convertido en una seria incomodidad educativa y diplomática para la relación franco-argentina. El director milita en la Casa por causas de la derecha extrema. También lo cuestionan por alquilar los salones del Estado argentino a los que no tienen acceso libremente los residentes. Y los alumnos y profesores denuncian que bajo su gestión ha iniciado obras que no cuentan con la autorización de la Cité ni de la Municipalidad de París, ni están a cargo de un arquitecto elegido por concurso, publicó el diario Clarín.
Muzio se negó a firmar el texto de defensa de valores de la Cité, “que respetan el humanismo, la igualdad, la no discriminación de origen, de lengua, de fortuna, de género y orientación sexual”.
“La atmósfera es de paranoia colectiva, de miedo. Cualquier reclamo para él son ideas marxistas. No escucha a nadie ni da explicaciones. La casa está cerrada a la Cité y a sus ideas de integración. Funciona como un comité ultra. Los estudiantes, que han sido seleccionados por el Ministerio de Educación argentino, temen ser echados. Todos están haciendo doctorados o másteres y no tienen otro lugar donde vivir”, cuenta un estudiante que pide el anonimato.
La placa desaparecida
Diarios franceses y de argentina, han reflejado lo que viene pasando en la Casa desde la llegada de su nuevo director.
La placa que recuerda a los 30.000 desaparecidos en la entrada de la Maison, fundada por Otto Bemberg y donada al país en 1928, fue misteriosamente retirada. Nadie sabe dónde está. La Cité colocó una en su homenaje en sus instalaciones, donde se celebró el Día de la Memoria. El director estaba con Milei y Orbán en Hungría el día de la celebración.
El doctor Muzio, que se niega a atender a la prensa, ha transformado un edificio del Estado argentino en un comité de difusión de ideas vinculadas a la derecha extrema, a Vox de España, a los derechistas alemanes y al integrismo religioso lepenista.
Adhesiones
A través de un formulario se está reuniendo adhesiones públicas para enviar una carta dirigida a las autoridades del Ministerio de Capital Humano de la Nación Argentina, a la Secretaría de Educación, a la Dirección Nacional de Cooperación Internacional y al Embajador de la República Argentina en Francia, solicitando la intervención urgente en la Casa Argentina de París, una auditoría integral de la gestión actual y la renuncia o remoción de su director, Santiago Muzio.
El formulario de adhesión a la carta sobre la situación de la Casa Argentina en París:
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScl5RCgjBFPDp4bE9xttWG5LOeCHgrqAOIqUSbVX3_klLnTpA/viewform





