La reproducción de un audio del presidente Javier Milei, cargado de insultos y descalificaciones hacia el periodismo —con términos como “ensobrados” y “mandriles”— marcó el inicio de la charla de Reynaldo Sietecase en Paraná. Con la sala colmada en el hotel Howard Johnson Mayorazgo, el periodista -de Radio con Vos, Ahora Play, Telefé- dio comienzo así a su exposición titulada “El día después del periodismo”, en el marco del Ciclo de Charlas 2026 de ANÁLISIS. La charla fue conducida y moderada por el periodista y escritor Jorge Riani.
A partir de ese disparador, Sietecase contextualizó el fenómeno y lo vinculó con una tendencia global: “Más allá de los modos, esto se replica en distintos países del mundo, no es solamente en Argentina. Y es curioso porque se da en el momento donde hay mayor cantidad de medios de comunicación, porque uno de los fenómenos de la tecnología es que se ha atomizado también la cantidad de medios”.
En ese sentido, planteó que la tensión entre el poder político y el periodismo no es nueva, aunque sí se expresa hoy con mayor virulencia: “Al presidente le molestan los periodistas, pero también le molestaban a otros presidentes, pero no eran tan virulentos, pero en general al poder le molesta el periodismo cuando está bien hecho”.
Luego, invitó a reflexionar sobre un escenario hipotético sin periodistas, describiendo sus posibles consecuencias: “Yo pensaba, si dentro de 5 años no hay más periodistas, ¿qué pasa en el país? Habría elecciones, habría redes sociales, habría programas políticos incluso no conducidos por periodistas, habría influencers que opinan de todo, habría streaming, habría paneles, habría encuestas seguramente, pero no habría nadie que vaya a un juzgado a leer un expediente, no habría nadie que se corriera hasta una provincia lejana para ver si una obra que figura en el presupuesto está hecha, no habría nadie que estuviese metido en un sótano, en tribunales, en un archivo, tratando de conseguir información. No habría nadie reuniéndose con alguna fuente para tratar de ver qué pasa con algún caso importante. Sí habría opiniones, sí habría discursos, habría propagandas, habría movilización de emociones, pero en definitiva no habría control. Porque en definitiva la pregunta no es si una sociedad sin periodista estaría más o menos informada. La pregunta es si alguien controlaría el poder, que en definitiva eso es lo que implica el periodismo, más en esta época. Y el control del poder, en general, incomoda”.
En esa línea, vinculó las críticas del oficialismo con una preferencia por canales de comunicación menos incómodos: “Por eso el enojo de Milei y el enojo de tantos dirigentes en el mundo que prefieren las redes sociales a los periodistas. Prefieren los streamers a los periodistas”.

"El periodismo no sólo sirve para informar"
Sietecase profundizó luego en el rol del periodismo más allá de la mera transmisión de información: “El periodismo no sólo sirve para informar, de hecho nuestro teléfono nos informa todo el tiempo lo que pasa. En general, gracias al algoritmo, nos informa con un sesgo que es el nuestro, nunca te incomoda, nunca te ponen problemas. El control del poder político, del poder económico, sigue siendo la función esencial del periodismo”.
En ese marco, destacó el valor de la investigación periodística como herramienta para revelar aquello que se intenta ocultar: “Cuando el periodista hace un esfuerzo más, no solo informa, no solo genera traducción de contenido, sino que también está mostrando algo que alguien no quiere que se conozca. Puede ser de la sociedad, en una empresa o un gobierno".
Al abordar antecedentes históricos, recordó el impacto de la “Carta Abierta a la Junta Militar” de Rodolfo Walsh, escrita en 1977 en el contexto de la última dictadura cívico-militar. Señaló que ese texto no solo aportaba datos, sino que confrontaba directamente con la versión oficial del régimen, desmontando su relato y evidenciando las consecuencias reales de sus políticas, en un gesto extremo de periodismo que le costó la vida.
También repasó investigaciones emblemáticas del periodismo argentino, como la denuncia por la venta ilegal de armas durante el gobierno de Carlos Menem: “En el menemismo se publica lo de las armas que se vendían a Ecuador y a Croacia, en plena guerra Perú-Ecuador. Lo que está haciendo el periodismo es mostrando algo que alguien quiere ocultar, está incomodando al poder. Esa es la causa que llevó a Menem a prisión. Eso no lo puede hacer un streamer. No lo van a ver en TikTok”.
En la misma línea, enumeró distintos casos de corrupción investigados por periodistas en distintos gobiernos: “La corrupción en la obra pública durante el kirchnerismo, los negociados del soterramiento del Sarmiento y los peajes con Macri, las escuchas de Lázaro Báez con coimas que llegan al poder, los llamados entre (Mauricio) Novelli y el presidente en el caso Libra, no aparecen en TikTok. No los van a ver en Instagram. Son periodistas encontrando algo, chequeándolo y difundiéndolo”.
A partir de ello, insistió en que el problema no es la falta de información sino la ausencia de control: “Por eso me parece importante entender que una sociedad sin periodistas no sería una sociedad sin noticias, no sería una sociedad sin comunicación. Es más, cada vez hay más comunicación que no es la comunicación tradicional. Lo que no va a haber es esa incomodidad para el poder. No va a existir la posibilidad además de traducir algunos hechos a un lenguaje que permita justamente entender lo que pasa”.
Periodismo y memoria colectiva
Asimismo, subrayó el rol del periodismo en la construcción de memoria colectiva: “El periodismo no solo incomoda el poder, además también construye memoria. La reconstrucción del terrorismo de Estado no es solo obra de fiscales y jueces, también fue una construcción de periodistas. Investigó centros clandestinos y publicó testimonios”.
En ese contexto, advirtió sobre la tentación de los gobiernos de evitar el contacto con la prensa: “Por eso es tan molesto, es tan tentador no usar la prensa en este momento. Hacer un comunicado en Instagram, por ejemplo, y listo. Son prácticamente mini cadenas oficiales”.
En otro tramo, destacó un hecho reciente que valoró como positivo: mencionó que en la conferencia de prensa de esta semana encabezada por el Jefe de Gabinete Manuel Adorni se produjo una situación inusual, donde periodistas de distintos medios, incluso con líneas editoriales opuestas, insistieron colectivamente en preguntas que no habían sido respondidas, generando un ejercicio concreto de control al poder.
Aun con críticas hacia las grandes estructuras mediáticas, Sietecase reivindicó la existencia de buen periodismo en el país: “Soy muy crítico de los aparatos mediáticos en general, de las estructuras mega grandes de periodismo, pero sí soy muy convencido de que hay buen periodismo en Argentina”.
El fallo a favor de Argentina en el caso YPF
En otro momento, el periodista también reflexionó sobre el reciente fallo favorable a la Argentina en tribunales de Nueva York por el caso YPF, y destacó la continuidad de equipos técnicos más allá de los gobiernos. Señaló que el trabajo sostenido de los mismos abogados a lo largo de distintas gestiones permitió ese resultado, y que se trata de un ejemplo de política de Estado que trasciende las disputas partidarias.
En esa línea, valoró el desenlace judicial y la importancia estratégica de la empresa: “Qué bueno que YPF quedó en manos de Argentina, más allá de lo desprolijo que fue la reestatización. Hoy podían haber festejado tanto Kicillof como Milei. Y todos nosotros que nos evitamos que ese juicio delirante, porque el planteo era delirante, habían conseguido un fallo a favor los fondos buitre por haciendo valer más el estatuto de YPF que la ley argentina”.
Finalmente, advirtió sobre un cambio en el ecosistema mediático: “Me parece importante entender esto en este momento, porque hay una especie de reemplazo sutil de comunicadores. Hay menos periodistas y hay más cronistas, hay más panelistas, hay menos investigación, más performance, menos tiempo para seguir un tema, más urgencia para opinar, menos programas de investigación, más streaming de entretenimiento. Eso es más o menos lo que está pasando. Si el periodista desaparece, no es que desaparece la información, como dijimos, ocupa su lugar un operador político, un consultor de comunicación, el propio algoritmo que decide que se viraliza, el influencer que transforma todo en un espectáculo”.
Sobre el rol crítico del periodismo, agregó una advertencia hacia la propia profesión: “Uno en general siempre le atribuye todos los males a los que no nos gustan. Siempre digo que sospechen del periodista que ve todo mal de un gobierno, tanto como el que ve todo bien. Porque el peor de los gobiernos hace cosas buenas, acierta y mete políticas positivas”.
Y cerró reafirmando la importancia del periodismo profesional en la vida democrática: “¿Por qué sigo defendiendo al periodismo profesional? Porque si desaparece el periodismo, habría comunicación, habría información, la gente seguiría teniendo en sus teléfonos datos, pero la política y la economía tendría la posibilidad de moverse con tranquilidad, sin que nadie controle”.
Cómo sigue el Ciclo de Charlas
El 10 de abril está programada la presencia de Hugo Alconada Mon (La Nación), que disertará sobre “Periodismo, investigación y poder”.
El 23 de mayo, en tanto, será el turno de Mariel Fitz Patrick (Infobae) y Hernán Capiello (La Nación) que hablarán de “Justicia, poder y política”.






