El entrerriano Luis Tonelotto fue vital en el ascenso de San Martín de San Juan a la Primera División del fútbol argentino. De la mano de sus goles, el Verdinegro celebró un hecho histórico en su historia deportiva, y convirtió al natural de Concepción del Uruguay en auténtico ídolo de toda la provincia. Los matutinos de la zona de Cuyo cuentan que él mismo se autodefinió como “optimista de la vida”, haciendo un paralelismo entre la sabia palabra de Carlos Bianchi cuando tenía que encontrar un adjetivo a los implacables goles de Martín Palermo.
El goleador de San Martín se autodefinió como un optimista del gol. Algo similar a lo que declaró hace unos años Carlos Bianchi de otro nueve: Martín Palermo. Pero repasando la vida del entrerriano no sólo busca las pelotas en el área que todos creen perdidas, si no que le pone el pecho a las situaciones adversas de la vida. Y vaya si en la noche del sábado lo hizo en el tercero, cuando intentó esa media vuelta que terminó en ascenso.
"Es una persona muy humilde que siempre le pone el pecho a todo. Como cualquiera en su profesión, deja lo mejor para que las cosas salgan bien y cuando por ahí no atraviesa su mejor momento no se bajonea y le da para adelante", subrayó uno de los seis hermanos de Tonelotto, Antonio.
Luis vino a San Juan luego de tener una temporada para el olvido en Chacarita donde las lesiones no lo dejaron en paz. Pero no se quedó lamentando y con la del Verdinegro poco a poco se fue metiendo en el corazón del hincha sanjuanino, igual que hizo un par de años atrás cuando ascendió con Almagro.
Nacido en Concepción del Uruguay, siempre manifestó su preferencia por el fútbol. En su ciudad natal conoció a su actual esposa, Daniela, con quien fue padre hace cinco años de Lucas y con la cual están en la dulce espera de Renata, la segunda heredera del goleador que vendrá a este mundo dentro de tres meses. La relación entre ambos comenzó en Concepción, pero el noviazgo se construyó en Buenos Aires. Con 15 años, Luis llegó a Baires para hacer las inferiores en San Lorenzo y tres años después se reencontró con Daniela cuando ella fue a Capital para estudiar Gastronomía. Desde ese momento se hicieron inseparables, aunque se casaron hace seis años, cuenta la nota publicada por el Diario de Cuyo.
"Tonegol", como lo apodan los hinchas de San Martín, es un hombre que no vive para el fútbol aunque esa sea su mayor atracción. Su mujer contó que una vez que juega un partido y llega a casa, deja los botines en el patio y se pone a realizar las tareas del hogar. Aficionado de los asados con amigos y también de la pesca, estas dos actividades son los hobbies preferidos del hombre cada día hace olvidar más a un tal Pablo Marini.





