Waldemar Oscar von Hof
“La enseñanza es la primera obligación para
prevenir la miseria y la ociosidad”.
General Manuel Belgrano, 17 de marzo de 1810.
Cuando se juntan muchachos que nacieron antes de los años sesenta seguramente uno de los temas que aparece en las conversaciones es la experiencia vivida en y durante el servicio militar que han tenido que realizar, los que nacieron antes del 57 a los veinte años y los que nacieron después, a los dieciocho.
Anécdotas vividas, historias contadas y leyendas que se van inventando o agregando con los años. Algunos lo vivieron como una experiencia hermosa, aleccionadora y de aprendizaje. Otros lograron hacer la escuela primaria en esos nueve y hasta catorce meses de acuartelamiento. En el interior la mayoría estuvo en la infantería, otros en la fuerza aérea, en Buenos Aires o en Córdoba, e incluso algunos en la marina con experiencias de embarque que han sido muy enriquecedores.
Muchos cuentan también de los sufrimientos y los castigos como las manteadas, los túneles y los días de cárcel por haberse dormido en una guardia, por ejemplo. Y ni que hablar del aprendizaje en hacer trampitas, pequeños robos y observar gestos de corrupción como el de ver que entraba carne al frigorífico del cuartel y que nunca aparecía en las mesas de la soldadesca. En otros casos tener que pintar la parte visibles de los jeeps, camiones y de los edificios, cuando había una visita de alguna de las superioridades al cuartel, quedando el otro frente sin pintura.
Desde el actual gobierno hay una insistencia de aumentar las fuerzas armadas con una convocatoria a un servicio militar voluntario. También hubo algunas voces que proponían la vuelta al servicio militar obligatorio. El argumento, de que los tiempos internacionales obligan a aumentar el presupuesto en defensa, es el telón de fondo. Pero también el argumento de que es una forma de salir al encuentro y de ayudar a los “ni-ni”, es decir de los jóvenes que ‘ni trabajan ni estudian’.
Más allá de que algunos jóvenes hayan terminado la escolaridad primaria, el servicio militar nunca ha servido para profesionalizar, educar y mucho menos para brindar alguna capacitación con salida laboral. La realidad, dentro de los cuarteles, es que siempre los soldados estaban al servicio de sus superiores en tareas “a su servicio” porque el entrenamiento militar en realidad duraba tan solo algunas semanas.
Pongo en pregunta el tema del servicio militar obligatorio y/o voluntario ya que no creo que nuestro ejército necesite personal de servicio, lo que necesita es personal capacitado, tanto entre los soldados, como en los cargos jerárquicos. Necesitamos fuerzas armadas profesionalizadas capaces y en condiciones de sostenerse y afrontar situaciones de conflictos.
Yo creo que más allá de seguir apostando a las guerras y a la compra de armamentos de segunda mano que incluso, al momento de utilizarlo no funcionan o, como ha sucedido muchas veces con los aviones Mirage, que después de arreglarlos una y mil veces igual terminaban cayéndose llevándose la vida de jóvenes pilotos en los cuales se ha invertido educación, entrenamiento y capacitación a muy alto costo.
Apostar a la paz es más económico, más redituable y es menos riesgoso para la vida de nuestros jóvenes profesionales.
Y me pregunto ¿No sería más lógico aumentar el presupuesto en escuelas, en maestros y en la educación? En los albores de nuestra patria un general de nuestro ejército, que en su momento se puso a pensar y a plantear con otros próceres, cual ha de ser el perfil económico social y educativo de nuestra nación, apostó fuertemente a la educación escolar pública y gratuita. El sueño del general Manuel Belgrano era que todos los niños tuvieran la misma posibilidad.
Un pueblo, una nación o personas educadas, capacitadas y profesionalizadas, seguramente puede llegar a tener más poder que un ejército de dudosa categoría como lo ha demostrado nuestra historia.
Seguramente en el futuro cuando un grupo se encuentre para conversar sobre tiempos idos, ha de ser muchísimo más enriquecedor que cuenten de una escuela, facultad o universidad que los supo educar, dar herramientas y conocimientos para la vida, a que cuenten anécdotas decepcionantes de su experiencia en el servicio militar.
(*) Waldemar Oscar von Hof es pastor en la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y escritor. Su último libro de cuentos es “Tinta revelada”.







