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El nuevo poemario de Belén Zavallo tendrá su presentación en el Concejo Deliberante

Este jueves 9 de abril a las 20 se realizará en la Sala Mariano Moreno del Concejo Deliberante de Paraná, en la intersección de Corrientes y Andrés Pazos, la presentación de dos nuevos títulos de autores entrerrianos. Uno es Faena, la primera novela de Virginia Bordón Carabajal, y el otro es Silbido hacia el fuego, el último poemario de la escritora, docente, poeta y madre Belén Zavallo.

En la previa de la presentación, Zavallo compartió detalles sobre su libro y los temas que lo atraviesan. En diálogo con A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), explicó que uno de los ejes centrales de su escritura es la maternidad. "Yo creo que ser madre es como adquirir una nueva identidad en la vida. Me tocó ser madre muy joven, y es algo que te corre completamente de tu carne. Y siempre siento, también leyendo e indagando mucho sobre ese tema, que cuál es la composición social de ser madre, es decir, cómo se te asigna un rol y cómo ese rol también te va en cierta forma, poniéndote en un lugar que quizás no es el que vos querés habitar".

En ese sentido, remarcó que ese lugar asignado muchas veces entra en conflicto con los deseos propios. Explicó que "hay contradicciones en la madre siempre", y puso como ejemplo situaciones cotidianas que evidencian esa desigualdad, como las preguntas que reciben las mujeres cuando vuelven al trabajo. "Vos llegás y sos mujer y te preguntan eso, '¿y a dónde dejaste los nenes?'", dijo, marcando una diferencia con la experiencia de los varones.

Esa tensión aparece también en su vínculo con la literatura. La autora de libros como Las Armas, El silencio respira como un animal y Lengua Montaraz mencionó lecturas que la acompañaron en ese proceso y cómo esas experiencias se repiten en otras autoras. Habló de Sylvia Plath y de la forma en que su obra plantea los límites que la sociedad impone a las mujeres. Sin embargo, en su propio recorrido, destacó el lugar que ocupa la escritura como posibilidad de decir desde otro lugar. "La poesía es un espacio de emancipación", sostuvo, y explicó que escribir implica abrir una búsqueda donde no siempre se sabe qué va a aparecer. "Vos abrís una página y no sabés con qué te vas a encontrar", dijo, y agregó que en ese proceso surgen cosas que estaban ahí pero que no habían sido dichas.

La relación con el lenguaje es otro de los aspectos que atraviesa su libro. Zavallo explicó que, aunque sus textos tengan referencias a su vida, hay una conciencia de estar construyendo algo desde lo estético. "Yo sé que estoy jugando con el lenguaje, apropiándome del lenguaje como un material estético para crear algo bello", señaló y explicó que esa dimensión le permite una distancia, ya que es su vida, pero al mismo tiempo es una construcción. Y agregó que esa búsqueda de lo bello no necesariamente está ligada a lo cómodo, sino que aparece también en lo más difícil o doloroso.

En Silbido hacia el fuego aparece además un diálogo con la tradición religiosa. La escritora contó que fue criada en ese ámbito, pero que mantiene una mirada más bien crítica sobre la institución. Aun así, destacó el valor literario de esos textos. "A mí me parece fascinante leer la Biblia", afirmó, y agregó que allí encuentra "las imágenes retóricas más impactantes". Sin embargo, marcó una ausencia, ya que "en la Biblia no está nunca la pronunciación de la mujer. Siempre van a estar todos los discípulos, son todos varones", sostuvo. A partir de esa observación, explicó que su libro propone un corrimiento de ese lugar: "yo quería jugar a que la que pronunciara, la que dijera, la que creara una nueva manera de mirar el mundo sea la madre, la mujer".

La poeta contó que muchas ideas surgieron a partir del nacimiento de su hijo. "Yo digo que este libro nace alumbrado por el Pucci", expresó, y explicó que en ese momento estaba muy atravesada por preguntas vinculadas a la crianza, en particular a la de un varón. "Cómo criar un varón para que no se vuelva un monstruo era algo que me venía cuestionando", dijo.

También destacó la presencia de su entorno en la escritura. Mencionó especialmente a su madre, cuya forma de contar lo cotidiano aparece en sus textos. "Mi mamá tiene una forma maravillosa de enunciar su vida, aunque sea una vida muy mínima", señaló, y contó que muchas veces tomaba frases o expresiones que ella, incluso este nuevo libro también tiene algo de esa voz. Lo mismo ocurre con sus hijos, cuyas formas de decir también se incorporan. 

A partir de eso, habló sobre la idea de la escritura como un acto solitario: "uno está quizás en un retazo de la casa, pero escuchando todo lo que hablan", explicó, y señaló que esas voces quedan como un murmullo que acompaña el proceso.

Otro de los aspectos que atraviesa su obra es el vínculo con el territorio y con la lengua. Zavallo recordó su infancia entre Paraná y Viale, y cómo esos espacios siguen presentes en lo que escribe. Explicó que siempre se vuelve a la primera geografía y que eso también se expresa en el lenguaje. En ese sentido, defendió la importancia de sostener las formas propias del habla. "Yo no quiero borrar las marcas", afirmó, y planteó que escribir también implica una posición frente a esa tendencia a uniformar el lenguaje. Para ella, la lengua "tiene que tener textura, tiene que tener edad, tiene que tener la polvareda de donde vos creciste. Escribir, lo que sea que escribas, pero tiene que haber una defensa, una defensa de tu lugar, de tu posición en el mundo".

Sobre la presentación de este jueves, adelantó que será un encuentro compartido con otras voces. Estará acompañada por la docente Graciela Gianetti, quien la presentará, y por las actrices Charo Montiel y Gloria Mattern, que participarán con lecturas. En ese sentido, destacó el valor de la lectura como parte del hecho poético. "La poesía no es solamente de quien la escribe, sino que el acto está cuando la poesía es leída por otros", afirmó.

Finalmente, Zavallo dejó una reflexión sobre el contexto actual y la necesidad de generar otros tiempos. "Estamos en una época de inteligencias artificiales, donde todo se va haciendo por rapidez", señaló, y propuso la lectura como una pausa, un espacio para "solamente disfrutar o pasar un tiempo con un ritmo diferente".

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