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El voto piedra

Por Renato Gómez Ojeda (*)

La política de Europa en África y Estado Unidos en Sudamérica es algo que no podemos dejar de hacer notar, su ataque a las democracias es como olas del mar, rompiendo en la orilla sin parar, trabajando mediáticamente e institucionalmente para conservar su posición dominante.

Estratégicamente vienen desprestigiando la política en Sudamérica, como si fuera una actividad que hunde a nuestros países, que es algo caro e improductivo.

Si fuese así hay que preguntarse: ¿Por qué en los países centrales sí es necesaria la política y en los países periféricos no? En esa pregunta está la respuesta.

Pero hace más de 40 años, Estados Unidos a través de fundaciones, ofrece trabajo a periodistas y otros bien hablados, que luego se transforman en políticos, para hacer medios de comunicación, atacando la actividad democrática y la creación de leyes sociales, echando la culpa al populismo según ellos, de las especulaciones y la inestabilidad económica. Entonces debemos hacernos una segunda pregunta: ¿Quiénes son los buenos políticos, los que hacen la buena política? Para ellos, los yankees y sus fundaciones, buenos políticos son los que repiten su discurso, y que una vez que asumen cargos políticos se convierten en comisionistas, que venden a sus grupos económicos todos los recursos que puedan darle a la Argentina independencia económica y crecimiento. Sobrados ejemplos de lo expresado existen. Ahora vienen por lo único que nos queda: YPF, las mineras y la pesca en los mares. Lo más triste es que pueden llegar a ser gobierno. ¿Quiénes? Si ellos los yankees, no los títeres de acá, una vez instalados en el gobierno ponen a trabajar a sus comisionistas, "los buenos políticos" que ayudaran a saquear lo último que queda, y seamos solo el granero de los ricos. Un granero que No puede exportarles fideos, solo trigo, no puede exportar acero solo piedras arriba de los barcos, que no tiene una flota que pesque en nuestros mares, solo miles de barcos coreanos, japoneses y españoles que parecen ciudades flotantes.

Y ¿cómo llegamos apoyar ideas que el Estado desaparezca, cambiar la moneda, terminar con toda actividad estatal para incentivar el desarrollo económico y social? Parece que la respuesta sería decir que el Estado y la política no sirvieran para nada, que la solución la tienen los empresarios argentinos, aquellos empresarios que tienen más de 468 mil millones de dólares en cuentas en el extranjero  y un Estado argentino sin reservas. Entonces: ¿dónde están los ladrones?

La sensación de que todo sube, que los sueldos no alcanzan, si es real, pero no en las dimensiones que se magnífica como un caos, según las reglas económicas universales para que exista hiperinflación y se use ese término, la inflación tiene que ser superior al 50% mensual, es decir 600% anual, lejos del 120% que se proyecta en Argentina y escuchamos candidatos irresponsables repetir que estamos en hiperinflación, cuando no es verdad. La única verdad es  que la enfermedad de la inflación y especulación la aceleraron hace 7 años, y no se termina de un día para otro, como toda enfermedad lleva tiempo curarse, la cura es trabajo a largo plazo sobre el déficit, y la productividad.

Por ultimo queda por preguntar: ¿Por qué votar a candidatos que quieren romper lo poco bueno que se ha hecho? Es como pasar por una casa que está recién hecha, y romperle los vidrios porque no puedo tenerla. El voto piedra, el voto de resentimiento, si no tengo eso, que nadie lo disfrute. Y lo mejor sería preguntarle al que tiene la piedra en la mano ¿qué ganas con romper? ¿Qué beneficio te da romper? Espera, hace algo para ganar, que a vos te vaya mejor, se más inteligente, seguir construyendo es la única solución que existe. Deja la piedra, no te conviertas en tu verdugo. Estamos en tiempos electorales, hace valer tu voto, no lo conviertas en escombro.

(*) Abogado de Santa Elena. Titular del Registro Civil de esa localidad. 

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