Las negociaciones en torno a las tarifas del transporte mantienen en vilo a todo el sector productivo. Sin una mesa de negociación nacional, y con fracasos acumulados en las instancias provinciales aún vigentes (como la bonaerense y la cordobesa), todavía hay focos de conflicto en varias localidades y desde el sector exportador ya apuntan sus cañones a los transportistas por los problemas logísticos y pérdidas económicas derivadas del cese de la actividad y los bloqueos portuarios.
En tanto, dentro de la mesa de negociación, cada entidad eleva distintas propuestas que no sólo adolecen de quórum interno, sino que a la vez suscitan rechazos puertas afuera. Las intensas movilizaciones de sectores autoconvocados muestran desacuerdo con las cifras que se discuten.
Aunque hoy el tenor de la discusión lo ponga el gasoil, que fruto de los conflictos en Medio Oriente aumentó notablemente en lo que va del año, lo cierto es que desde el sector muchos consideran a esto la gota definitiva que rebalsó el vaso de la paciencia.
“Esto sucedió siempre. No entendemos por qué históricamente es el transporte el que sufre el escarnio”, expresó, en diálogo con Bichos de Campo, Claudio Enri, secretario gremial de la Federación de Transportadores Argentinos (Fetra).
Un ejemplo de eso, asegura el referente, es el estado del parque automotor en el país, que evidencia un notable deterioro y da cuenta de las dificultades estructurales que tiene el sector para invertir. No sólo ahora que el combustible es más costoso, sino hace décadas.
“¿Cómo vas a acceder a una renovación de la flota si no tenés rentabilidad en el sector?”, se preguntó Enri
Y agregó: “Nosotros somos el eslabón más oxidado de la cadena, porque somos los que transportamos la riqueza más grande del mundo hacia los puertos, contra lluvia y marea, y siempre tenemos problemas, siempre ponemos los muertos sobre la ruta y siempre vamos a pérdida”.
En el caso de Fetra, el ajuste reclamado es del 13,16%, tal como lo expresa la última tarifa de referencia que publicó la entidad días atrás, y que ahora intentan defender en este complejo mapa de posiciones encontradas. En muchos otros, las exigencias de ajuste se ubican por encima del 20 o 25%.
Cada actualización, que por cierto no es obligatoria, surge de un relevamiento técnico que hace la federación y avala luego la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
“El incremento del 13,16% refleja la evolución de los principales componentes del costo operativo -combustibles, neumáticos, mantenimiento y remuneraciones- y tiene por finalidad preservar la sustentabilidad del servicio de transporte”, explica el último informe, difundido días atrás. Respecto al precio del gasoil, durante el primer trimestre arrojó incrementos cercanos al 40%, con diferencias percibidas entre las distintas regiones. “En ningún lugar aumentó menos del 36%, es inviable trabajar con ese precio del combustible”, expresó el secretario gremial.
Pero, si bien fija los parámetros de la cancha, sólo funciona a modo de referencia y termina estando supeditada a las negociaciones sectoriales. “Tras que a mucha gente no le alcanza, tenemos que hacer arreglos por debajo para poder viajar, y terminamos yendo a pérdida. Es una locura”, describió Enri.
En ese sentido, discuten fuertemente la postura que esgrimen hoy desde el sector cerealero, más precisamente el exportador, que acusa a los transportistas de llevar adelante “prácticas extorsivas” y los responsabiliza por los “daños económicos millonarios” que ocasionan las medidas de fuerza.
“Los transportistas no tenemos otra cosa más que el flete, y somos conscientes de que esta es una época en la que se puede hacer un peso para subsistir todo el año. El tema es que eso nunca llega para nosotros. Se habla mucho de libre comercio, pero nosotros estamos más atados que nunca”, agregó el referente.
Y, a modo de respuesta hacia el sector cerealero, apuntó: “No creo llegar con vida al día en que un exportador nos diga que, si la tarifa son 10 pesos, nos va a pagar 10 pesos´”.
En el encuentro que llevaron adelante este martes en La Plata, las diversas entidades del sector no pudieron ponerse de acuerdo con los dadores de carga. Por ello, continúan los reclamos activos en varios puntos del centro del país, sobre todo en Buenos Aires, La Pampa y Córdoba, mientras se trabaja para destrabar los accesos a los puertos de Bahía Blanca y Quequén.
En el caso de Entre Ríos, Fetra acordó semanas atrás un “impasse” con los productores para no comprometer las labores de cosecha. Las negociaciones, de todos modos, se reanudarán próximamente, y desde el sector insisten en encontrar soluciones definitivas.
“Estamos para sumar, no para restar y estamos para aclarar, no para oscurecer”, concluyó Enri.






