Entre Ríos y un poder, hasta ahora, sin antagonistas
Las omisiones, cargadas de especulación y malos cálculos de sus antecesores, dan al gobernador Rogelio Frigerio, todavía, un margen de maniobra envidiable. Sufre un desgaste, sí; pero atemperado por aquellas defecciones, aún presentes en el sentir y hacer ciudadano. Desbande opositor, útiles seguidores de ocasión y aliados sin ansias de poder le brindan un presente sin escollos. Y lo aprovecha al máximo, acelerando en las curvas.
Por Néstor Banega
La semana de mayo 2026 llega con un presente tenso, pero calmo. Hace varias semanas se percibe así. El pueblo quiere saber, porque es su condición, pero no sale demasiado a la plaza a vociferar, o gritar a bocajarro consignas y preguntas. Escenario confuso, pero controlado. Tal vez hoy día todo se tramita en un grupo de WhatsApp. Cómo saberlo.
Con todo esto, el gobernador Rogelio Frigerio ejerce el poder y no tiene antagonistas, al menos por ahora. Se mueve cuidadosamente para no convalidarlos. Llamó a silencio, en fina estrategia, a sus principales espadas. No es tiempo de escaramuzas. No sea que escale alguna pelea y sirva a los adversarios para ganar visibilidad.
Sin estridencias, se diferencia en las formas del presidente de la Nación, Javier Milei. Transita en modo calmo, su sello, y aplica un severo ajuste al Estado entrerriano. Una motosierra implacable, pero con analgésicos.
Así lanzado a la búsqueda de un nuevo mandato y con el efecto mundial (con o sin figuritas) de cortina, buscará modificar el sistema previsional, golpeando con dureza a futuros jubilados alcanzados por el régimen que se sustenta en la ley provincial 8732.
Razones del presente
Que Entre Ríos esté atravesando esta coyuntura no es un accidente. Que Javier Milei esté al frente del Ejecutivo Nacional, tampoco. No deben perderse de vista las condiciones objetivas que llevaron a que esto sea así.
La paradoja, aún en estudio, es que el camino para que La Libertad Avanza y el Frente Juntos por Entre Ríos sean gobierno, lo allanaron sus adversarios.
La rueda de las emociones hizo lo suyo, pero otros protagonistas aportaron. Ahora, dudosos, riegan su plantita de olvido todos los días. De esas ramas no floreció la autocrítica y a esta altura, no serviría demasiado el brote.
Cuando un responsable de administrar recursos públicos lo hace sin responsabilidad o encara la gestión con impericia y sin ánimo de aprendizaje, moviendo el péndulo que va de la prueba al error constantemente, es imposible acercar soluciones a un problema de Estado, por menudo que sea.
Es más, estos inconvenientes tienden a agravarse. Lenta pero inexorablemente. El caso del sistema previsional entrerriano o la relación entre la nación y las provincias son ejemplos contundentes de problemas que persisten y ayudan a entender el presente.
Las explicaciones de por qué estamos como estamos aparecen dominadas por el aprovechamiento, sin sutileza, de aquellas defecciones indelebles en la retina popular, que tienen momentos icónicos. Usan, la ejemplificación sin mucho argumento, los oficialismos. Rapidez y comodidad.
A nivel nacional mencionan una y otra vez la foto de Olivos (fiesta y brindis en plena pandemia) y, en lo que respecta a la provincia, la excesiva formulación, sin acción que acompañe, de sesudos diagnósticos alrededor de lo que pasaba con el sistema previsional. Y otras cosas más que nadie asume ni comenta.
No debería ser suficiente, pero, lamentablemente, a los que gobiernan la Nación y la provincia les sirve y les está sobrando con eso para transitar un presente cargado de dilemas. Lo reiteramos: el que mejor aprovecha la situación es el Poder Ejecutivo provincial. Se esperan reacciones, tan lentas como la columna de tanques del general Ernesto Alais.
Emergencia tácita
Las provincias están en jaque. Inmóviles. Por obra y gracia de la caída de ingresos en concepto de coparticipación, la eliminación de la obra pública y la supresión de programas nacionales que beneficiaban a los habitantes de las provincias, sumado todo ello a la baja recaudación provincial.
El resultado de la ecuación es un proceso que moldea un nuevo modo de relación hacia el interior del Estado, en todos sus niveles. Los organismos se readaptan velozmente a sus disminuidas funciones. No aparecen alternativas. No hay protestas.
Las provincias cayeron así en una emergencia tácita, empujando -por carácter transitivo- a los municipios a la propia. Algo se está resquebrajando y a esta altura no se puede disimular.
Se dice poco sobre eso, pero se siente en el entramado social. Demasiados golpes en los cuerpos, en la salud mental. Son tensiones. Las faltas de presencia y las fallas están a la vista. Desconexión efectiva del gobierno nacional y provincias desfinanciadas. Un combo sin beneficios.
Una cascada torrentosa que reescribe, sin revelar la intención, las relaciones políticas. Es la gota que cae incesante sobre una piedra y, con el tiempo, la atraviesa.
La anomalía cobró velocidad cuando en julio de 2024 los gobernadores firmaron el Pacto de Mayo, que es para La Libertad Avanza el comienzo de una refundación, el primer paso hacia un nuevo contrato social.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1170, del día 21 de mayo de 2026)






