En diálogo con el programa A Quien Corresponda, que se emite por Radio De La Plaza (94.7), la mamá de Anita contó que “estoy muy feliz, no me alcanzan las palabras para describir lo que siento”.
Y agregó: “Estaba esperando esta alegría y tenía mucha confianza. Hace muy poco fuimos a visitarla a la Mar del Plata y nos dijo ‘vieja a la medalla la traemos’. Es que cuando ella se propone algo, lo logra”.
En tanto que Silvina comentó que el contacto con su hija es permanente y que “recién hoy (por el miércoles) a la madrugada se pudo desocupar y nos llamó, en la charla nos contó que no había comido, no se había siquiera bañado y estaba como había salido de la cancha”.
En otro tramo de la entrevista, contó que “nuestra intención es ir a esperarla al Aeropuerto de Ezeiza, porque no va a tener tiempo para pasar por Nogoyá porque tiene un torneo en Palermo pronto, el mismo forma parte del Circuito Sudamericano y que otorga puntaje para ingresar a los Juegos Olímpicos donde todavía no están clasificadas. Después se va de gira por Europa y en octubre más o menos calculo que la vamos a tener acá”.
En el cierre, Silvia Gallay contó sucintamente sobre el arribo de la campeona panamericana al beach volley: “A ella siempre le gustó el deporte con pelotas, de hecho siempre tuvo habilidad, sobre todo con los dedos, comenzó en la escuela San Miguel de Nogoyá, habrá ido a entrenar dos o tres veces y justo coincide con una competencia provincial”.
A lo que anexó: “En ese torneo la observa un entrenador de Aldea Brasilera, que era la cuna por entonces del beach volley, y la invita a practicar allá y le dimos la autorización. Ahí comenzó a jugar federada por lo que tenía más chances de salir. Empezó a entrenar todos los fines de semana en Brasilera y en uno de los tantos torneos la vio jugar Mariela Duce la vio jugar y le propuso que fuera su compañera, la invitó a jugar un torneo, les gustó a ambas como se desenvolvían en la cancha y así comenzó con ella, compitieron en varios Sudamericanos”.
Y cerró: “Hasta que un día dijeron basta con la concordiense porque desde la Federación no estaban muy de acuerdo ya que ella era grande, tenía hijos y no podía trasladarse mucho tiempo afuera. Entonces a Ana le pidieron que buscara otra pareja, allí comienza a jugar con Virginia Zonta, hicieron buen papel, sobre todo ese gran día en Santa Fe cuando clasificaron para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Después la relación no anduvo bien y eligió a Klug, a quien había visto jugar y desde ese entonces son inseparables”.





