Emiliano G. Tutau
Conocí al Indio persiguiendo dos letras escritas en carpetas, bancos y paredes del barrio: PR. Años después entendí que no estaba siguiendo a un músico.
Estaba siguiendo el rastro de una generación entera que se resistía a estar sola.
Mientras el mundo celebraba el éxito individual, el Indio les puso voz a los que buscaban pertenecer a algo más grande que ellos mismos.
Era fenomenal. Por eso no se va solamente un artista. Se va una parte de la Argentina que aprendió a resistir, a encontrarse y a soñar en comunidad.
Hasta siempre, Indio. Gracias





