Versión impresa del semanario
19/03/2008

El negocio millonario que significa la venta del Hipódromo de Paraná

Por estos días se cuece el destino del predio del, hasta ahora, Hipódromo de Paraná. En el ámbito de la Justicia se está por decidir si se le da luz verde a la venta, y en qué términos. Porque en caso de venderse, la comisión directiva de la entidad de los caballos podría dar lugar a la ejecución de un plan de construcción sobre buena parte del predio de 22 hectáreas. Calles y shopping están en la mente de los que sueñan con el jugoso negocio. Ni el Foro Ecologista de Paraná ni los vecinos de barrios circundantes pudieron tener un lugar en la causa en la que se fija el destino del tradicional y valioso espacio urbano. Ambientalistas y dirigentes del Jockey se mostraron conformes con sendos diálogos que mantuvieron con funcionarios de la Municipalidad, a pesar de que se trata de proyectos antagónicos. Los primeros quieren garantizar el valor arquitectónico de las instalaciones y el pulmón verde en medio de la densa urbanidad de cemento. Los otros parecen más interesados en un negocio inmobiliario que en preservar el lugar. Llamativamente no acudieron a la ley de salvataje de clubes y propician la venta. En ese marco, un grupo privado de origen cordobés se frota las manos porque podría acceder a los terrenos de un valor de más de 40 millones de pesos, pagando menos del 20 por ciento de su precio. Abogados, contadores, supuestos representantes de los trabajadores y directivos de la entidad sueñan con una venta millonaria. La ciudad toda, “bien gracias”.

“Hubo otros 20 vuelos con entregas previas de 1 millón de dólares cada una”, dijo el ex jefe de Inteligencia de Chávez y Maduro, que busca evitar ser extraditado a los Estado Unidos.

Deportes

Agustín García define al gol tras eludir a su marcador y ante la mirada del arquero Rodríguez, ya vencido (Foto: ANÁLISIS DIGITAL).

Joaquín Ochoa logró la victoria en su debut dentro del TC Mouras.

Opinión

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Por Ernesto Tenembaum (*)
Javier Milei

Javier Milei.

(*) Por Paola Robles Duarte